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Archivo de la etiqueta: Las paredes hablan

El mes de agosto viene cargado de estrellas y no son solo las Perseidas. La exposición «Las paredes  hablan» en el patio del Centro de Cultura Antiguo Instituto también está plagada de estrellas y  son de Ana Díaz. Es un conjunto de instalaciones muy vinculadas entre sí y en las cuales está muy presente la naturaleza. Esta exposición colectiva surge de dos talleres desarrollados en Litografía Viña, uno de escultura en papel impartido por Iria do Castelo y otro taller gráfico y textual impartido por Marta Fermín, Javier Almuzara y Ana Díaz, con el mismo nombre de la exposición.

Ana Díaz en la inauguración de la exposición

Ana Díaz en la inauguración de la exposición

Estuvimos con Ana Díaz que impartió la parte de papiroflexia, origami y kirigami. Su experiencia como docente fue muy interesante para ella: «es muy gratificante porque las ideas de los demás y el contacto es muy enriquecedor, todo suma». Ana enseñó diversas técnicas básicas a partir de las cuales, los artistas participantes elaboraron sus propias piezas aplicándolas a sus ideas y trabajos.  Piezas elaboradas en ese taller, textos estudiados con Almuzara y el montaje de Marta Fermín que incorporó las esculturas en papel, todo eso se puede ver en la exposición que se puede visitar hasta el 29 de agosto.

«El ceñidor de Venus» es la obra de Ana porque según dice es su planeta estrella. Se trata de unas estrellas realizadas con la técnica del origami. Todas ellas forman el ceñidor de Venus desceñido, el corsé desatado, una liberación, una ruptura con las ataduras. Ana se inspiró en un poema de Alberti del mismo nombre y en la obra de Cranach.

El ceñidor de Venus

El ceñidor de Venus

Esta experta en papiroflexia es una artista multidisciplinar que inició su afición por el papel en la infancia de la mano de su abuelo materno, una afición que nunca abandonó. Estudio el módulo de técnicas de escultura en piedra en la Escuela de Arte de Oviedo, también cuenta con formación en fotografía y edición de audiovisuales. Hace dos años que participa en los talleres de grabado de la Universidad Popular y le gusta mucho ya que está muy relacionado con la escultura donde  también se  trabajan elementos como el volumen y la textura.  Como alumna de grabado  participó en el montaje de la instalación «Habitamos», realizada especialmente para el 30 aniversario de la Universidad Popular en el Jardín Botánico Atlántico.

El mes de agosto nuestro cielo está cubierto de estrellas. Fuera del Antiguo Instituto, las Perseidas, dentro, las de Ana Díaz. No os perdáis ni unas ni otras.

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Una conversación con Javier Almuzara (Oviedo, 1969) es como abrir el cofre de los tesoros para ir reconociéndolos uno a uno con entusiasmo y curiosidad. Resulta difícil tomar notas pues lo que realmente apetece es escuchar con atención y no perder detalle.

El poeta autor de El sueño de una sombra (1990), Por la secreta escala (1994) o Constantes vitales (2004) entre otros, desembarcó en la UP hace más de diez años encargándose de establecer una relación apasionada entre letra y música porque «sin la letra, la música es una emoción hueca y sin música, la letra, es un pensamiento hosco». Por eso es necesario analizar la música, para sacarle un partido más cabal, no tan intuitivo, para ir más allá del golpe de efecto sentimental. Acercarse a la poesía requiere un esfuerzo intelectual para poder disfrutar de su musicalidad, un esfuerzo que bien merece la pena. Eso es lo que enseña en sus clases porque «ni la música es tan sencilla como aparenta si se piensa bien, ni la poesía es tan difícil si se siente bien».  Para él, su alumnado es cómplice y la UP un espacio que le permite compartir sus entusiasmos:  «creo en la seducción de los entusiasmos, la pasión sustituye  la retentiva, la hace innecesaria». De ese modo,  Almuzara convierte sus clases en un espacio acotado por murallas invisibles, en el que algo en suspensión, la melodía que envuelve sus palabras,  impregna a sus discípulos y les enseña  que tanto música como poesía buscan verdades sentimentales, verdades universales.

Fotografía: Mª Jesús Flórez

Fotografía: Mª Jesús Flórez

Describe su último libro Catálogo de asombros (Impronta, 2012) como una recopilación de admiraciones, de agradecimientos, de deudas culturales. «En esa enumeración parcial está toda mi riqueza que es una sucesión de deudas. Cualquier vida vivida con plenitud está llena de deudas y este libro es una declaración de deudas que son toda mi fortuna». Contiene música, literatura y también biografía, deudas culturales y vitales. Se trata de un libro con arbitrariedades, desdeñoso con algunas personalidades porque «en los rechazos también está implícita una declaración de amor». Rechaza las figuras que representan algo que detesta y eso le reafirma en otros valores de personalidades que están en su onda, a las que ama. No se puede razonar sobre lo que se ama pero si se puede tomar distancia sobre lo que se detesta porque es más fácil analizar los motivos de rechazo mientras que «amar no acepta imperativo».

Sobre sus proyectos literarios, está preparando, en prosa, una recopilación de ensayos líricos, Luces largas,  que son continuación natural de su último libro Catálogo de asombros. En poesía tiene dos proyectos entre manos, un libro de poemas propio y una recreación del poeta persa Omar Jayyam. También está trabajando en una selección de aforismos de Jules Renard.

Próximamente participará como docente en un taller que se desarrollará en Litografía Viña. Las paredes hablan es una propuesta de fusión gráfica-textual en la que  se encargará de la parte literaria. Consistirá en realizar una instalación inspirada en las acciones poéticas callejeras. Javier considera necesario sacar partido a la literatura más pública: los grafittis, los desahogos, las verdades y dudas políticas porque gran parte del talento anónimo está por las paredes. «El talento es algo común, solo hay que saber dónde encontrarlo». Se embarcó en este proyecto porque considera que las acciones poéticas no se pueden desdeñar ya que son una parte de la literatura contemporánea.

Javier Almuzara considera la UP un lujo cultural, «como lujo, extraordinario y como cultural, necesario».

Para la UP es un lujo contar contigo Javier, un lujo tan necesario como extraordinario.