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Literatura

Con Ana Belén Rodríguez

Erase una vez una estudiante que no había encontrado acomodo en el sistema educativo. Tras cursar un ciclo de formación profesional aterrizó en el departamento de Programas Educativos de la FMCEyUP.  Allí vio cómo se iba abriendo un hermoso camino. Quería ser narradora oral porque le fascinaba ese mundo que había descubierto de la mano de su tutor de prácticas Paco Abril. Era un sendero de baldosas amarillas que la adentraba en un bosque lleno de personajes inventados y algunos aún por inventar. Encontró su lugar. Estudió, estudió y estudió tanto que ahora habla con pasión y un profundo discurso sobre la importancia de los cuentos en la educación. Preparó su voz, trabajó la expresión corporal, se matriculó en Pedagogía y se especializó en Educación activa y acompañamiento respetuoso a la infancia.  Ahora es una experta narradora y educadora a la que no solo le gusta trabajar con niños y niñas si no que le encanta la educación de personas adultas. Así llegó a la UP, de la que dice convencida que sería necesaria una en cada ciudad. «Aporta muchísimas  cosas y facilita el acceso a la cultura en temáticas muy diversas». Antes de ser profesora fue alumna de teatro y danza.

Define la narración oral como transmisión de conceptos, cultura y sabiduría, especialmente en el plano emocional. «Las historias moldean emociones porque quien las escucha se identifica con lo que le cuentan, siente y piensa».  Los cuentacuentos son actividades con motivo, adaptadas a su público y dejan una semilla plantada de respeto por el arte, de gusto por la literatura, de hábitos de lectura. Es una actividad con peso y su efecto es visible en quienes acuden con asiduidad. «Una sociedad sin cultura es un sinsentido», opina Ana Belén y considera que su perfil profesional puede aportar mucho a la comunidad.

En las caras de los niños y las niñas ve emociones contenidas y expectación. En las caras de las personas adultas ve lo mismo pero multiplicado por mil. Incluso a veces se pregunta quién acude a la sesión realmente. Es un momento de evasión, de retorno a la infancia en una sociedad «que nos va separando según crecemos del mamífero que somos y nos somete a juicio constante».

Fue campeona de España de karate, canta (y de maravilla), tiene varios proyectos en cartera, entre ellos De palacio vengo, de música antigua. Forma parte de Storytellers, que combina las versiones musicales de sus temas favoritos con la narración y además formó hace varios años su propia compañía Puppy’s Narración oral en el que las historias van acompañadas de uno o varios instrumentos de cuerda. Crean atmósferas imaginarias en las que navegan las historias mientras un público embelesado las mira casi sin respirar.  Silencio absoluto y expectación en las caras. ¿Cómo acabará? Ana Belén nos lo contará.

Ana Belén Rodríguez

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Las lecturas de libros como Sandokán o El conde de Montecristo, los tebeos de Mortadelo y Filemón, la biblioteca de casa de sus padres, los profesores de literatura del IES Calderón de la Barca de Gijón, Mª Jesús del Pozo y Julio Flórez, entre otros le adentraron en el fascinante mundo de la literatura y siempre quiso que en torno a ella estuviera su profesión. Después vino la Universidad de Oviedo como estudiante de Filología Hispánica. «Fue precisamente durante mi etapa como universitario cuando empecé mi andadura en la Universidad Popular como alumno de los talleres de Creación literaria que tan bien impartía Laura Castañón. Fue una experiencia de lo más enriquecedora, tanto por el aprendizaje adquirido como por darme de bruces con otra forma de estudio alejado del sistema tradicional en el que llevaba tanto tiempo formándome». Lo que no podía imaginar entonces es que unos cuantos años después se iba a encontrar entrando de nuevo en el Antiguo Instituto, pero esta vez como docente. Estar al otro lado de la barrera le sirvió para comprender la verdadera dimensión de la Universidad Popular y, sobre todo, para darse cuenta de que la labor del docente no es otra que la del aprendizaje continuo. Talleres de poesía, de creación literaria, cursos de historia de la literatura, de literatura y cine, con alumnado diverso, pero con una característica común: exigencia, en el buen sentido de la palabra. Participantes que demandaban conocimiento, pero que también eran generosos para compartirlo tanto con él como con el resto del grupo. Precisamente esa exigencia fue  la que le hizo querer mejorar siempre pues lo principal era intentar no defraudarlos. Los comentarios de libros, donde cada uno expresaba su opinión sobre la lectura,  la asistencia a presentaciones y conferencias sobre libros, el viaje que hicieron a Valladolid para seguir la ruta de El Hereje, la novela de Miguel Delibes que habían leído y comentado en clase, todo fueron experiencias enriquecedoras que le ayudaron y le ayudan en el día a día.

Recuerda  cuando abrió su librería y nos dice: «una de las cosas de la que me siento más orgulloso es que ahí estaban, cerca de mí, Laura Castañón y el grupo poético Encadenados, un grupo surgido de uno de los talleres de Poesía que impartí en la UP, que todavía sigue funcionando y varios de sus integrantes ya han publicado libros».

Rafa no sólo vende libros, sino que asesora y colabora en programas de radio local y en el programa de la SER A vivir que son dos día de Javier del Pino. Nunca le tentó demasiado escribir, dice que le tiene mucho respeto a ese oficio, aunque tuvo un blog y colaboró con el periódico Asturias 24.

Y ahora, casi siete años después, «cada vez que organizo presentaciones, preparo el Club de Lectura o cualquier otra actividad que realizo en la librería, valoro la importancia que tiene para Gijón la Universidad Popular». Para nuestra ciudad también es muy importante contar con un espacio como el que regenta Rafa.

Benigno%20Delmiro[2]Benigno es ante todo una persona que contagia entusiasmo, lo era entonces y continúa siéndolo ahora. No es solo su fluidez verbal, la velocidad con la que relata sus conocimientos, su expresividad corporal, sino el énfasis y la emoción con la que envuelve todo aquello que le resulta apasionante.

Entró en contacto con la Universidad Popular de Gijón a través de su primer director, Manuel García Fonseca «El Polesu». Llevaban solo un cuatrimestre de rodaje y la profesora de literatura, Guillermina, había ganado en julio la oposición de Bachillerato. Dejaba así vacantes las plazas de Creación Literaria y de Historia de la Literatura. El proyecto de la UP que, en esencia, daba prioridad absoluta a las necesidades y exigencias educativas, culturales y recreativas de cada participante, le resultó apasionante. Se presentó en concurso público y lo contrataron en septiembre de 1982. De este modo se estrenó profesionalmente como profesor de literatura en un contexto pedagógico que poco o nada tenía que ver con la enseñanza reglada.

Para organizar las clases de Creación Literaria a la manera de talleres literarios tuvo que rebuscar en una bibliografía por entonces escasa y confiar mucho en la creatividad personal. Una vez puesto en marcha cada proyecto, las sugerencias e innovaciones constantes procedían del alumnado participante, que pronto se constituyó en el eje de todo el trabajo. Es más, como no podían matricularse en el mismo curso reiteradamente, por eso de evitar el posible «clientelismo», un grupo muy numeroso de sus «ex alumnos, hombres y mujeres», formaron el «Taller de creación literaria» de reunión semanal encargado de abastecer de propuestas a las clases ordinarias y sacar adelante la revista de creación, Láudano, bajo el amparo de la propia UP. Pudo comprobar en directo como se multiplica la energía creadora cuando se siente, se reflexiona y se inventa en equipo; así como el potencial organizativo y la capacidad de convocatoria que emanaba del proyecto de educación popular UP.
En julio de 1984, ganó en Madrid una cátedra de bachillerato y se fue a Tarazona (Zaragoza).
Nos ha relatado sus recuerdos del paso por la UP pero apenas nos ha comentado nada de su currículum porque es muy humilde pero os diremos que es doctBeni-1987-webor en Filología Hispánica y catedrático de Lengua y Literatura, ahora jubilado. Es especialista en literatura minera, teniendo publicadas las siguientes obras relacionadas con ese tema: La voz en el pozo. El trabajo en las minas y su presencia en la literatura, (Madrid, Akal, 1993) y Literatura y minas en la España de los siglos XIX y XX, (Gijón, Trea, 2003). Por otro lado, es coordinador de talleres literarios e investigador en didáctica de la escritura creativa (La escritura creativa en las aulas. En torno a los talleres literarios, Barcelona, Graó, 2002). Ha sido coordinador de Cuentos de mujeres sobre la mina, (Gijón, Colección Máquina de las palabras, 2005), y preside desde sus inicios el jurado del Concurso de Relatos Mineros «Manuel Nevado Madrid» promovido por la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturias. También realiza funciones de coordinador en el equipo de redacción de la publicación de la obra Horacio el Paisano. Inició el taller literario que años después dio origen a la tertulia literaria Tom Malory de El Entrego, a través de la cual se dan a conocer nuevos escritores, y que todavía se mantiene a lo largo del tiempo después de más de 10 años de existencia, contando ya con una veintena de publicaciones. Uno de sus últimos trabajos es Nuberu, veinte años de historia, donde hace un repaso por los treinta años de historia de este mítico grupo.

«Solo estuve cuatro cuatrimestres en la UP, dos años de manera intensa, lo que para mí supuso una experiencia única, una especie de paraíso perdido al que acudo cuando contraataca la nostalgia (ahora que me acabo de jubilar) y despertaron para siempre, mi interés y compromiso con todas las experiencias de talleres literarios ocurridas en mis últimos treinta y tres años. De hecho, investigo desde hace muchos años en dos campos: el de la literatura minera y el de la escritura creativa en las aulas y en los talleres literarios, en los que participo como coordinador justo desde que dejé la UP, en 1984».

Como ya nos ha comentado se acaba de jubilar y con la misma vehemencia que usa en sus exposiciones orales nos ha regalado este apunte biográfico.
Gracias, Benigno.

 

Esta xixonesa collecha del 81, maestra y escritora, muyer de falar sele y posao y nieta de playa, graduó en Maxisteriu por Educación Infantil na Universidá d’Uviéu; tamién ye Esperta  Universitaria en filoloxía asturiana, magar que la llingua del país yá –y la semaren curioso dende casa, y la regaren nel colexu Jacinto Benavente, onde estudió,  y depués ella fixo que granare hasta convertila nuna de les nueves y  más respetaes voces de la lliteratura n’asturianu.

Ye especialista en lliteratura infantil y remana como poques les pallabres, estrumiéndoles y afalagándoles hasta camudales  n’histories enllenes de suaños coles que ganó dellos premios como’l concursu de Llectures pa Rapazos de l’Academia de la Llingua nel añu 2005 con La caxa de cristal o el  Premiu de la Crítica d’Asturies a la meyor obra infantil n’asturianu en 2010 con Mio ma la pirata. Escribió Vivo una casa Malva (2011),  onde les mantes güelen a sal  y a fruta y guarden nel cuartu d’una casa los enfotos y esperances de neños, neñes y madres.

17Diz  que la educaron «cola llingua que se fala n’alto y la que se siente al escuchu y va pasando de boca a oreya como un secretu» y asina seliquino y reblincando, como bona bailarina que tamién ye, punxo Nome nel añu 2011 a una escoyeta de rellatos pa públicu adulto nos que con prosa poética fala de sitios, realidaes y sentimientos qu’unes vegaes tán cerca y otres tán lloñe. Lo último que conocemos  d’ella son unes perguapes Pincelaes (…)«que faen  por dir dibuxando les pallabres, esperiencies, emociones, lleendes y paisaxes qu’otres persones yá cuntaron. A pincelaes d’acuarela, anotaes nun cuadernu de viaxe, y col mesmu  envís épicu que proclamaba Rustichello, describe llugares que yá formen parte de la so llínea vital».

Pero hai tantes Iris como colores tien el so arcu; amás de la social, la lliteraria, la bailarina… ta la maestra qu’entamó a poner escuela d’asturianu na Universidá Popular nel 2007; fueron tres años percorriendo dellos Centros Municipales y el Vieyu Institutu col diccionariu, la gramática y tol enfotu y les ganes de deprender la nuestra llingua a xente de lo más variao. «Yera complicao pola bayura y diversidá del alumnáu; xente con edaes ya petites distintos y con diferentes niveles de conocimientu del asturianu; dende persones universitaries a otres xubilaes; xente que se desenvolvía bien no oral pero con abondes carencies gramaticales, dalgunes asturianes, otres de fuera d’Asturies». Punxo clases d’aniciu, nivel avanzáu, torna y foi la encargada del únicu cursu d’espresión oral n’asturianu que se fizo na UP, nel branu del 2009. «Foi una esperiencia fundamental, mesmo  no Llaboral polo que tien de retu cono no personal; siempre ye prestoso ver cómo la xente ruempe a falar y escribir  na llingua d’Asturies, fraña prexuicios llingüísticos  y s’implica  pa cola cultura asturiana al tiempu que conoz y comparte esperiencies con otres persones. Recuerdo que siempre diben  facer la prueba de conocencia de l’Academia de la Llingua Asturiana; quedábamos y díbamos toos xuntos a Uviéu. Pasábenla, siempre».

Pero Irís nun aportó a la Universidá Popular  de la mano de la llingua,  yá andaba danzando enantes  con Elena Reales  y Miguel Quiroga. Tamién fizo dellos cursos  pa docentes, venceyaos cola didáutica.

Fai trabayos como traductora, colaboradora en programes de radio, foi responsable de la revista dixital “A la gueta los suaños”, ellabora materiales didáuticos,  pon cursos y ponencies  na  Universidá, ye la responsable del  Suplementu Cultural de la Nueva España “Escolinos” y ye maestra interina d’asturianu, anguaño pon clases llingua nel colexu Lloréu en Xixón.

Y entovía-y queda tiempu pa entretener a la Reciella, una perguapa iniciativa de families pol asturianu  p’averar a lo más pequeño de la casa  a la llingua al traviés d’actividaes  como conciertos, cuentacuentos y xuegos, siempre  axuntando a les familes y col asturianu como llingua vehicular.

¡¡¡Son tantes Iris… y toes tan prestoses!!

 

 

LAURA CASTAÑON

Acaba de publicar su primera novela Dejar las cosas en sus días y no quisimos perder la oportunidad de compartir unos momentos con Laura Castañón, nuestra profesora de los Talleres literarios. Hay personas que da igual si dan clase o no, ya que su huella es imborrable. Nos habló de su experiencia como docente, de su experiencia como escritora y de los cambios que percibe en una UP que conoció en sus comienzos.

Su novela editada en Alfaguara era un proyecto  totalmente hedonista, escribía porque le apetecía contar esa historia, sin esperar en ningún momento publicarla. Decía a sus alumnos «publicar es muy difícil y ahora, en estos tiempos, añadiría que imposible». Pero se equivocó, un buen amigo, crítico literario, además de su familia, catapultaron su novela hacia la luz y ahora adorna escaparates de librerías de muchas ciudades y muchas personas visitan Bustiello tras leer su novela. La trama de su novela está inspirada en vivencias de la niñez, cuando pasaba con su madre por delante de la finca de los Pomar y comenzó a fantasear con la vida que se desarrollaba en la casa.

Impartió clases en la UP entre 1985 y 1993. Se reincorporó en 1996 hasta 2001 así que conoce bien su evolución desde unos tiempos casi míticos en los que se favorecía más la relación entre la gente ávida de cultura y se promovía el pensamiento crítico y una UP actual más diversificada, más especializada, que se va adaptando a las necesidades sociales actuales. Recuerda perfectamente los inicios y antiguos alumnos le hablan con mucho cariño de la UP y de «aquellos maravillosos años» que compartieron con las letras. Siente orgullo cuando alguno de sus alumnos publica pero también de aquellos que han encontrado el placer de la escritura, que lo hacen para pasárselo bien. Muchos de ellos le dicen que el hecho de escribir además les ayuda a leer mejor, de forma más consciente, con más criterio, de forma más analítica.

Laura, que también se dedicó a la radio, echa más de menos la docencia aunque reconoce que cuando imparte talleres no puede escribir porque «me vampirizan las historias ajenas».  La parte positiva es que a base de explicarlo, tiene tan interiorizado el método y los procesos, que le resultó bastante fácil componer su historia que,  para alegría de sus lectores, aún no ha finalizado.

Pues va a ser qué casi nada es imposible