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Recordamos el artículo publicado el 4 de abril d 2014 dedicado a René de Coupaud en nuestro blog

René de Coupaud Villarrubia acaba de recibir el premio honorífico de la Asociación de Músicos Asturianos (AMAS 2013), muy celebrado por las personas que trabajamos con él y muy merecido por toda una trayectoria profesional dedicada a la música y por ser uno de sus referentes  en Asturias y en España.

Es un excelente músico que inició su carrera a una edad temprana pues con cinco años ya tenía una facilidad extraordinaria para repetir las canciones de la radio por lo que su padre decidió enviarle a clase con profesor de solfeo y piano. De origen madrileño, a los nueve se traslada con su familia a Gijón, continuando el aprendizaje de piano en el Conservatorio de Oviedo y terminando a los diecisiete años con las máximas calificaciones.

Desde entonces hasta la actualidad, consiguió vivir de la música y sin grandes esfuerzos pues siempre le vinieron a buscar a casa. Primero para empezar a trabajar como pianista de la Orquesta Scherezade, con la que estuvo tres años y después con Susan y los Sonor, con quienes grabó su primera maqueta discográfica en 1972. Este año compró su primer piano un Fender Rhodes que costaba  la friolera de noventa mil pesetas y que fue pagando a plazos.

En esta época, vuelve a Madrid llamado por Dani Daniel para tocar y colaborar en la composición de varios temas. Ese mismo otoño se incorpora al grupo Los Canarios. En 1974, a raíz de la firma de un contrato con Hispavox el grupo pasa a llamarse Alcatraz; a partir de ese momento simultanea su pertenencia al grupo con trabajos de teclista, arreglista y director musical en producciones discográficas para cantantes como Donna Hightower, Emilio José, Juan Bautista Humet, Juan Carlos Calderón, Angela Carrasco, Albert Hammond, José Vélez, José-José, Camilo Sesto….Acompañando a este último , a Albert Hammond y a Donna Hightower realiza giras por España, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y gran parte de Latinoamérica.

Tocando con Albert Hammond en 1978

Tocando en una gira con Albert Hammond en 1978

Sin embargo, esta no era la vida que quería vivir ya que pasaba mucho tiempo fuera de casa y alejado de su familia. Así que en el 1978 abandona el grupo Alcatraz fijando su residencia en Oviedo, donde comienza su actividad como organista de la iglesia de San Juan el Real. Continúa colaborando en producciones discográficas y junto a Joaquín Torres compone, arregla, dirige y toca para diferentes cantantes nacionales e internacionales.

Un día de 1981, Pedro Bastarrica vino a llamar a su puerta para proponerle montar a  medias un estudio de  grabación y así  uniendo a su trabajo como músico la experiencia de técnico de sonido, montan en Gijón Estudios Norte, que hizo posible la entrada en el mundo discográfico de los artistas asturianos que en ese momento buscaban una salida a sus creaciones; en él se grabaron los primeros álbumes de Ilegales, Los Locos, Fuera de Serie, José Prendes, Manolo Quirós, Xentiquina, Orquestina Son Les Poles, Pedro Bastarrica, Carlos Rubiera, Llan de Cubel, Salón Dadá, así como varios discos para Nuberu, Jerónimo Granda, Rosa María Lobo, Joaquín Pixán, Los Tres Sudamericanos… En todos ellos intervino como técnico de sonido, compaginando en muchas ocasiones esta labor con las de instrumentista, arreglista, director musical, productor y compositor. También colabora con el mundo de la publicidad, realizando diferentes anuncios y sintonías tanto para el centro territorial de RTVE como para las cadenas nacionales.

Desde 1990 y por encargo del Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Oviedo participa como profesor en varios cursos sobre Música y Tecnología, coordinando uno que versó sobre Síntesis Sonora y dirigiendo el primer monográfico sobre Grabación Digital realizado en España. Ha impartido cursos de Informática Musical para el Conservatorio del Valle del Nalón, el Instituto Música, Arte y Proceso de Vitoria- Gasteiz y los Centros de Profesores y Recursos de Avilés y Gijón.

2012 Taller de Músicos

Nuestro compañero René en el estudio de grabación del Taller de músicos

En noviembre de 1991 accede por oposición a la plaza de responsable del Taller de Músicos de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular de Gijón. En este puesto se le encarga el diseño, gestión y coordinación de programas y actividades musicales que engloban la formación especializada, el apoyo a la creación y la difusión, comprendiendo tanto la música clásica como el pop-rock o la música tradicional asturiana. Es el artífice del diseño de los  cursos  de música que se vienen impartiendo en la Universidad Popular desde esa época. También a él se debe la elaboración de programas como los ciclos de conciertos, talleres  y seminarios sobre pedagogía y didáctica de la música, el Jazz, la Música Antigua, la Música Electroacústica, aplicaciones de informática musical, grabación sonora, construcción de instrumentos, actividades de difusión musical en la Red de Centros Municipales o programas de apoyo a los nuevos creadores como el de Ayudas a la Creación e Investigación Musical. Y es que el Taller de Músicos ha sido un catalizador para profesionales y amantes de la música.

A partir de 1993 colabora con el Instituto Música, Arte y Proceso de Vitoria-Gasteiz como profesor y asesor de los cursos de postgrado y de las Escuelas de Verano. En 1995 pasa a formar parte del claustro de profesores del citado Instituto, participando en la reorganización de las enseñanzas que conforman el plan de estudios. Ha sido miembro fundador del Seminario Internacional Permanente de Ecología Sonora (SIPES), de la Asociación de Profesores de Educación Musical de Asturias (APEMA) y de la Asociación Asturiana de Electroacústica.

En la actualidad, su interés se reparte entre su trabajo, la realización de instalaciones sonoras, las grabaciones de campo, tocar el órgano de vez en cuando, cultivar las amistades y disfrutar del vino con moderación.

Hasta siempre compañero.

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El Pisuerga pasa por Valladolid y esta vallisoletana pasó por Xixón y tuvimos la suerte de que se quedara. Tras su estancia en varias ciudades, ancló en este puerto y se encuentra acogida desde el primer día, nunca se sintió extraña. “Cuando llegué no conocía a nadie y ahora voy por El Muro saludando a todo el mundo”. Tampoco es raro dada su extroversión y simpatía.

Tras una experiencia empresarial y amplia trayectoria como profesora en la educación reglada, empezó de cero cuando llegó a Xixón en 2013, un año de muchas lluvias. Esta castellana acostumbrada a la niebla pero no tanto al agua, encontró una oportunidad en la Universidad Popular.

Aunque le explicaron muy bien lo que era la UP antes de comenzar a dar clases, aún le sorprendió gratamente la motivación y entrega de su alumnado, la atención que prestan, la cercanía y  su actitud respetuosa. Isabel considera que la Universidad Popular es muy gratificante.  Le encanta dar clases y los lazos que se establecen en los grupos. Por otra parte, le obliga a actualizarse, documentarse, informarse y eso también lo vive como una ventaja, a pesar del esfuerzo que supone. Pero ella es una profesora vocacional y por eso se vuelca a la hora de preparar sus cursos sin escatimar ni los minutos ni las horas. Le gusta más impartir los de arte porque los considera más relajantes, más estéticos y agradecidos aunque disfruta igualmente con los de historia por los debates que se generan en ellos.  Cuando aborda el arte, considera fundamental contextualizar los movimientos artísticos porque eso permite a su alumnado entender una determinada época de una manera más global. Y eso “es fundamental”.

Piensa que la Universidad Popular es muy necesaria porque aúna conocimiento y socialización. El acceso a estas clases es un aliciente para personas que pueden encontrar salida a situaciones personales difíciles, es una ventana, algo que aporta ilusión mes a mes. “Cuando los cursos acaban en mayo. los alumnos y alumnas quedan pendientes ya de lo que se programará para el siguiente curso”.

Hay un sector importante de personas “abonadas” a los cursos de Historia y Arte. Nos cuenta como se va notando su evolución “sus preguntas son cada vez más documentadas y les encanta la historiografía, les doy referencias de autores, bibliografía, filmografía… y siempre están pendientes de noticias o eventos relacionados con los contenidos de los cursos”.

Se apasiona impartiendo las clases y da igual si habla sobre la China o sobre Caravaggio. Ella les transmite esa pasión y su alumnado lo nota y repite. Los embarca en sus cursos y navegan con ella por el Renacimiento, la China o por la Inglaterra de los Prerrafaelistas y siempre quieren más.

Esperamos seguir encontrándola por El Muro y también en la UP con ese optimismo que transmite. Y que sea por muchos años.

 

 

image002Su afición por las plantas medicinales le viene de cuando era pequeño e iba con su abuela a recoger las que ella utilizaba. Con el paso de los años esa afición se convirtió en su vocación y profesión.

Se licencia en Medicina por la Universidad de Oviedo en 1982 y empieza  ejerciendo en un seguro. Ya en aquella época entendía que la medicina general tendría que estar orientada a ver al paciente desde una perspectiva global, integral, ya que una dolencia puede tener un origen psicosomático que también debería  atenderse.

Su trayectoria profesional le llevó a Los Oscos, en un momento en el que  las comunicaciones eran penosas. Nos cuenta que en muchas ocasiones  tenía que solucionar él solo la papeleta a los habitantes haciendo las veces de especialista, pues la mayoría no se podían permitir el lujo de ir a Oviedo. En cualquier caso, él es un médico generalista convencido,  pues considera que a la persona debe tratársela como a un todo y no como los especialistas que atienden a lo que atañe a su especialidad.

En 1987, decide dedicarse a lo que realmente le gustaba y empieza a estudiar por su cuenta y de forma autodidacta medicina natural y fitoterapia  pues en España no había nada relacionado con ese campo. Ese mismo año va a París de vacaciones  y allí visita una exposición de Farmacia Natural donde de forma casual ve unos papeles por el suelo que anuncian publicidad de los cursos de fitoterapia de la Facultad de Farmacia de Montpellier. De esta manera tan peculiar decide hacer esos estudios y sacar el título de Diplomado en Fitoterapia,  curso  que le sirvió no sólo para aprender sino también para contactar con otros profesionales europeos. Después en Londres realiza estudios de Homeopatía en la Facultad de Homeopatía del Royal London Homeopatic Hospital.

Vuelve a su ciudad natal  y abre su consulta de medicina natural. Combina la práctica del ejercicio médico con charlas, cursos, asistencia a congresos, seminarios, para seguir aprendiendo y también crea la Sociedad Asturiana de Fitoterapia en 1991. Fue miembro fundador, presidente y vicepresidente respectivamente de la Sección Colegial de Médicos Acupuntores, Homeópatas y Naturistas del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Asturias. En 1992 organiza y preside el  I Congreso Internacional de Fitoterapia “Ciudad de Oviedo”, el  primero de esta disciplina en el país. Es en  esta época cuando le llaman de la Universidad de Oviedo para impartir el  primer curso de Plantas medicinales en la Facultad de Biológicas. Además, desde hace ocho años imparte en la Facultad de Medicina  la asignatura de Medicinas Complementarias, con la finalidad de dar a conocer y sensibilizar a la «clase médica» en otro tipo de terapias alternativas. Asignatura que en estos momentos es optativa.

Como profesor de UP impartió el curso de Plantas medicinales en varias ofertas, siempre con gran demanda. Para él es una «experiencia que valora muy positiva y satisfactoriamente pues el alumnado viene con mucho interés y muchas ganas de aprender, hacen muchas preguntas y muy interesantes». Le gusta el contacto con la gente y encontrarse con un público tan heterogéneo que va desde una estudiante de farmacia a una ama de casa ,con jóvenes y mayores. Dice que le supone todo un reto a la hora de preparar e impartir las clases.

Es un profesional muy polifacético y con mucha iniciativa,que rápidamente se lía la manta a la cabeza  y tan pronto funda, dirige, redacta y publica una revista médica, como dirige, asesora y participa en programas de radio. Tampoco  es difícil encontrarlo  de médico en rallies. Es autor y coautor de libros como Plantas medicinales en Asturias y  Plantas medicinales en España;  así todo  encuentra tiempo para sacar las titulaciones de patrón y capitán de yate y si se tercia salir a la mar, por la que siente una gran pasión.

¡Qué tengas buena mar!

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Se puede decir, sin temor a equivocarse, que a Xicu Xabel su pasión por las plantas le viene desde la infancia. Con sus palabras: «Cada vez que me topaba con una planta desconocida, el interés que me despertaba averiguar su nombre me abducía y no paraba hasta conseguirlo». Viviendo en el Gijón rural, tuvo el privilegio de estar rodeado de naturaleza, de la silvestre y de la cultivada. Su vida siempre ha estado muy vinculada a la tierra y a la vida en el campo, aunque en algunos momentos solo haya sido a tiempo muy parcial. Xicu en La Laboral

De sus manos se deduce que mantiene un continuo contacto con la tierra y, al verlo en el campo, se puede comprobar cómo utiliza casi todos sus sentidos: coge y desmenuza la tierra para probar la textura del suelo, la huele y frota hojas de plantas para identificar su olor. En ocasiones, prueba el sabor o bien escruta cada detalle de las flores para cotejar sus conocimientos con lo que observa.

Le hubiese gustado estudiar Biología, pero no pudo ser; así que comenzó los estudios agrarios en el IES Luces (Colunga), en donde se formó como Técnico especialista en explotaciones agropecuarias.

Xicu lee mucho. Contrasta, escucha activamente, aprende de las ciencias y de los conocimientos de la tradición oral, observa, pone en práctica, prueba, saca sus propias conclusiones y no le tiene miedo al error, -de él siempre se aprende-, nos dice. Además, le gusta compartir conocimientos a través del blog (collacios de la güerta), y forma parte de Apasos (Asociación Permacultural para la promoción de la Agroecología y la Sostenibilidad).

Durante toda su polifacética trayectoria laboral, trató de no perder la conexión con su pasión y, siempre que pudo, se matriculó en algún curso sobre el medio natural o sobre flora… Temáticas que encontró en muchas ocasiones en la propia UP, de la que fue alumno casi desde sus comienzos. Como docente, lleva siete años impartiendo cursos sobre cultivos de árboles y arbustos frutales, técnicas de poda, injerto y mantenimiento, huertos familiares… Asuntos en los que ha ido evolucionando desde un conocimiento autodidacta, entremezclado con su formación académica inicial, hasta la actualidad, en la que es un férreo defensor de la agricultura ecológica.

Sobre su actitud, afirma: «Me gusta aprender de las personas de los cursos porque su mente no es una pizarra en blanco. Poseen conocimientos del campo y de las prácticas tradicionales que se transmitieron de forma oral por las aldeas. A veces, es muy difícil que cambien de hábitos porque, como dicen, las cosas se hicieron siempre así. Entonces les cuestiono el procedimiento y, al final, creo que me dan la razón. En los cursos también se matriculan personas sin ningún tipo de conocimiento previo, que desean comenzar a cultivar como afición o para probar otra forma de vida y, aunque en menor proporción, gente joven que quizá descubra una nueva salida profesional».

Tanto tiempo impartiendo cursos le ha permitido conocer a mucha gente, formar parte de varias redes y tener grandes amistades procedentes de la cantera de alumnado. Le encanta el intercambio de semillas, mantener sus propias plantas, conseguir soberanía alimentaria y, sobre todo, tener capacidad de decisión sobre las cosas de las que se alimenta.

Atesora muchos sueños, pero el que más le ilusiona es tener una finca de diseño y desarrollo permacultural para poder vivir en ella y de la formación que pueda impartir in situ.

Que se cumpla tu sueño.

Xicu Xabel

Se dice que «de casta le viene al galgo» y en el caso de nuestro profesor de saxofón es  cierto porque hereda de su padre, un conocido músico asturiano, su afición y talento.

Empezó a una edad muy precoz. A los cinco años entró en la Banda de Música de Mieres y eligió el saxofón porque era el instrumento que más le atraía. A los 11 años, su padre le compró su primer Selmer. «No se me olvidará nunca aquel día en el que iba con mi saxo nuevo, que para mí era el mejor del mundo, y uno de los de la banda le dijo a mi padre: no sé para qué le compraste un pito tan caro. Y me cortó toda la ilusión del momento».

band- Juan Flores

Sus estudios se encaminaron a la música y se graduó con el título de Profesor de Saxofón por el Conservatorio Superior de Música del Principado de Asturias, finalizando la carrera con matrícula de honor y premio Fin de Grado.

En la década de los ochenta, además de ser el saxo solista de la Banda de Música de Langreo y el de la de Ciudad de Oviedo, daba clases particulares de saxo, flauta y clarinete para ganar unes perruques. Jorge el de Los Ilegales, que por entonces era uno de los grupos más famosos, le llamó porque quería introducir el saxo en sus canciones. Corría el año 1988 y su importante participación en Ángel exterminador contribuyó al gran éxito de este tema. A partir de ahí, va simultaneando las giras nacionales e internacionales  con las grabaciones Nuberu, Los Berrones, Victor Manuel, Elliot Murphy, por citar las más significativas. Después de 12 años de gran actividad, terminó dejando Los Ilegales para poder llevar una vida más tranquila y sin tantos bolos.

Su trayectoria musical es de una singularidad extraordinaria. Formó parte del único grupo español que tocó en el mítico festival de Woodstock; colaboró en grabaciones y directos con Jaime Urrutia, Jhonny Burning, Josele Santiago, Micky, Sr. Chinarro, Julián Hernández; creó su propio grupo JF Quartet ;es integrante de Stormy Mondays  y su tema  Sunrise number 1 fue elegido por la NASA entre más de mil canciones de todo el mundo para ser escuchado en el espacio en el transbordador Endeavour. También es miembro de Zem, de Jorge Ilegal y Los Magníficos y de Real Straits.

Llegó a la UP de la mano de René de Coupaud cuando quisimos incluir el saxo en la oferta de de música. Nos cuenta que aceptó porque «ya conocía al personal de los otros instrumentos y me prestaba trabajar en ese proyecto pero venía con una idea muy diferente. Pensaba que el Taller de Músicos era una escuela de élite en la que iba a dar clases a músicos que quisieran perfeccionar técnicas, estilos… Sin embargo y aunque la realidad era otra, no fue decepcionante, sino todo lo contrario ya que cuando en los cursos me encontré con personas tan variopintas pensé que algo bueno y guapo  tenían que tener para querer aprender a tocar un instrumento». «Y es que en estos cursos hay muy buen rollo pues se establece un vínculo tan fuerte que al final son ya más amigos que alumnos».

Juan Flores, profesor de saxo

Recuerda un caso muy entrañable, el de un alumno de 82 años que llegó con su saxo nuevo a clase y le preguntó si le podía enseñar a tocarlo. Le dijo que para dar conciertos no iba a estar preparado, pero sí para poder disfrutar de la música.

También imparte clases en el Conservatorio de Pola de Lena. Indudablemente, la música, es una de sus grandes pasiones, y los saxos siguen ejerciendo en él, una atracción especial, sobre todo sus trece Selmer Marck VI, verdaderas joyas de coleccionista pero además siente debilidad por las motos y locura por su Harley-Davidson.

Juan es un bon vivant que sabe disfrutar de los placeres de la vida.

 

 

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Las lecturas de libros como Sandokán o El conde de Montecristo, los tebeos de Mortadelo y Filemón, la biblioteca de casa de sus padres, los profesores de literatura del IES Calderón de la Barca de Gijón, Mª Jesús del Pozo y Julio Flórez, entre otros le adentraron en el fascinante mundo de la literatura y siempre quiso que en torno a ella estuviera su profesión. Después vino la Universidad de Oviedo como estudiante de Filología Hispánica. «Fue precisamente durante mi etapa como universitario cuando empecé mi andadura en la Universidad Popular como alumno de los talleres de Creación literaria que tan bien impartía Laura Castañón. Fue una experiencia de lo más enriquecedora, tanto por el aprendizaje adquirido como por darme de bruces con otra forma de estudio alejado del sistema tradicional en el que llevaba tanto tiempo formándome». Lo que no podía imaginar entonces es que unos cuantos años después se iba a encontrar entrando de nuevo en el Antiguo Instituto, pero esta vez como docente. Estar al otro lado de la barrera le sirvió para comprender la verdadera dimensión de la Universidad Popular y, sobre todo, para darse cuenta de que la labor del docente no es otra que la del aprendizaje continuo. Talleres de poesía, de creación literaria, cursos de historia de la literatura, de literatura y cine, con alumnado diverso, pero con una característica común: exigencia, en el buen sentido de la palabra. Participantes que demandaban conocimiento, pero que también eran generosos para compartirlo tanto con él como con el resto del grupo. Precisamente esa exigencia fue  la que le hizo querer mejorar siempre pues lo principal era intentar no defraudarlos. Los comentarios de libros, donde cada uno expresaba su opinión sobre la lectura,  la asistencia a presentaciones y conferencias sobre libros, el viaje que hicieron a Valladolid para seguir la ruta de El Hereje, la novela de Miguel Delibes que habían leído y comentado en clase, todo fueron experiencias enriquecedoras que le ayudaron y le ayudan en el día a día.

Recuerda  cuando abrió su librería y nos dice: «una de las cosas de la que me siento más orgulloso es que ahí estaban, cerca de mí, Laura Castañón y el grupo poético Encadenados, un grupo surgido de uno de los talleres de Poesía que impartí en la UP, que todavía sigue funcionando y varios de sus integrantes ya han publicado libros».

Rafa no sólo vende libros, sino que asesora y colabora en programas de radio local y en el programa de la SER A vivir que son dos día de Javier del Pino. Nunca le tentó demasiado escribir, dice que le tiene mucho respeto a ese oficio, aunque tuvo un blog y colaboró con el periódico Asturias 24.

Y ahora, casi siete años después, «cada vez que organizo presentaciones, preparo el Club de Lectura o cualquier otra actividad que realizo en la librería, valoro la importancia que tiene para Gijón la Universidad Popular». Para nuestra ciudad también es muy importante contar con un espacio como el que regenta Rafa.

Desde el 2007 Feli Soria Caro es la Directora de la Oficina de Políticas de Igualdad, pero su vida profesional está muy ligada a la historia de la Universidad Popular, tanto que llegamos a compartir despacho y responsabilidades como Directora de Programas de la UP cargo que ocupó hasta su actual destino.

En 1983, recién acabada la carrera de Psicología entra como monitora del curso de Educación sexual, posteriormente imparte otros muchos como: Psicología infantil, Técnicas de comunicación, Psicología evolutiva… Es el tiempo en el que se está formando e impulsando la participación ciudadana y por ende el feminismo. Desde la UP se promueve la Tertulia de mujeres de El Llano, esto supuso un intento de organizar a las mujeres en los barrios. En aquellas sesiones semanales se reunían unas 15 mujeres que proponían los temas a tratar en referencia a los derechos de las mujeres, también temas de sexualidad pues había muchos tabúes y desconocimiento al respecto. Además se proyectaban películas, se llevaba a profesionales de renombre para impartir conferencias y por supuesto se celebraba el 8 de marzo  y Comadres.

«Aquello duró tres años. Allí aprendí a escuchar. Algunas tenían conflictos muy graves y  me abrió los ojos a problemáticas de la mujer que yo no había vivido y esto hizo que me sensibilizase aún más. Aprendí mucho, yo les quería llevar temáticas muy teóricas muy de feminismo, pero ellas tenían otros problemas. Y hasta logramos que aprendieran a leer unas cuantas». Esta experiencia fue recogida en una publicación del Instituto Estatal de la Mujer.

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Feli destaca el papel tan importante que jugó la UP de finales de los 80 en la dinamización cultural de los barrios y la promoción del asociacionismo, convirtiéndose en eje vertebrador de todo lo que sucedía en la ciudad. «Eran tiempos en que se programaba casi a demanda de colectivos que se iban formando» y para lo que impartió diversos cursos: habilidades sociales, autoestima, educación sexual para las mujeres de las AA.VV., de los que surgió el germen de las vocalías de la mujer; con las asociaciones de madres AMAS, como se denominaban en aquellos años, impartiendo temáticas tales como prevención de las drogadicciones, trastornos del aprendizaje, fracaso escolar…;también se atendió a centros educativos, a la Casa del Maestro, ahora denominado CPR,  y  a la Casa de Encuentros de las Mujeres donde también impartió un gran número de cursos de autoestima, de relaciones de pareja, de malos tratos en la pareja, entonces no se hablaba de violencia de género y un largo etcétera ya que se trataba de trabajar con la totalidad de la comunidad.

También reseña el estudio realizado junto a otros compañeros y compañeras de la UP en colaboración con la Escuela Universitaria Jovellanos que se denominó El síndrome del ama de casa  en el que participó una muestra de 2.000 mujeres asistentes a los cursos  de UP. Este trabajo tuvo una gran repercusión por su rigor estadístico y por la escasez  de estudios sobre «el sentir» de las mujeres, llegando a ser publicado por el Instituto de la Mujer y se presentó como ponencia en el II Congreso de Neuropsiquiatría celebrado en Gijón.

En aquella época puso en marcha un área de salud junto a otros profesores y en colaboración  con los centros de Salud de Contrueces y Puerta de la Villa. Trabajaron hábitos de salud, e impartieron cursos de cocina para diabéticos, sesiones de relajación y control de la ansiedad y trajeron a profesionales para hablar de anticoncepción, enfermedades de trasmisión sexual, nuevas masculinidades… Además,  fue responsable de la docencia en diversos programas de inserción social que tenían como destinatarios entre otros a familias monoparentales y mujeres.

En 1993 saca las oposiciones de Directora de Programas de la UP de la FMCE y UP  y comienza a dirigir,  como no podría ser de otra forma,  el área de necesidades educativas  especiales.  En ese tiempo pasa a coordinar, entre otros,  programas destinados a extranjeros, a mayores e introduce por primera vez en la programación la «discriminación positiva» con cursos como: Reparaciones domésticas para mujeres, Cocina para hombres, Cocina y habilidades domésticas para hombres.

De esos años recuerda esa primera etapa que le supuso estar inmersa en el movimiento ciudadano, en el asociacionismo y mucho voluntariado ya que es una mujer infatigable cuando lucha por una causa y luego  los años de Directora de Programas ya significaron la estabilidad laboral, el conocimiento de los procesos administrativos y del funcionamiento del Ayuntamiento.

Como ya apuntamos al inicio,  en el 2007 es nombrada Directora de la Oficina de la Igualdad, pero… esa ya es otra historia.