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Gastronomía

En febrero, ya no tendremos como profesoras de cocina a Carmen Menéndez Ardura y Rosa Mª Gonzalez Noval, estuvieron dando clases durante más de una década en la UP. ¡Se nos jubilan! Ambas fueron alumnas de la UP antes que profesoras. Carmen hizo cursos de asturiano, árboles de Asturias o baile tradicional y Rosa acudió a cursos de cocina y decoración del hogar. Establecieron una complicidad que las llevó a compartir cocina en el Ateneo de La Calzada en perfecta armonía y coinciden en afirmar que trabajaron muy a gusto juntas. También valoran la independencia y libertad que experimentaron en su trabajo. Sienten una verdadera satisfacción personal porque coincidieron con un gran número de personas y aprendieron un montón con ellas, no sólo de cocina, también de otras muchas cosas.

Carmen y Rosa con uno de los grupos en la cocina del Ateneo de la Calzada

Carmen y Rosa con uno de los grupos en la cocina del Ateneo de la Calzada

Carmen es autodidacta, empezó a dar clases en espacios que no eran muy adecuados para la cocina y cuando llegó a la UP se encontró como en casa, con un espacio más o menos equipado que le permitía desarrollar los cursos en buenas condiciones. Nada de sopas de ajo en microondas, nada de espacios sin agua o de fogones que no funcionaban. Ella era la encargada de impartir los cursos de Cocina y habilidades domésticas para hombres y nos cuenta que «al principio asistían hombres que lo necesitaban pues se habían separado o vivían solos, estaban cohibidos, en un espacio desconocido y tenían un gran interés, eran como esponjas». Ese perfil fue cambiando y ahora la cocina ya no les resulta un lugar tan ajeno. El último de esos cursos, en el que acabaron muy pocos alumnos, fue para ella el más nefasto de su carrera. En cambio, todos los demás los describe como maravillosos, por ejemplo masas dulces y saladas, cocina de fiambrera, cocinar en microondas, etc.

Rosa se inició en la cocina con su madre que era guisandera en un pueblo de León, asistió a cursos profesionales de repostería y fue alumna de Guiomar Leal en la UP, a la que sustituyo dando clases en las asociaciones de vecinos de Porceyo y Samartín de Güerces. Recuerda que no había casi material y «amasábamos sobre un hule que sujetaban cuatro personas por las esquinas para que no se enrollara, pero me trataron tan bien que quise seguir». Es conocida por su obsesión por la limpieza, su lema preferido es «los trapos limpios y las mangas para arriba». Su primer trabajo en la UP fue coordinando los cursos de cocinas del mundo, donde participaban muchos monitores de distintas nacionalidades (senegalesa, siria, marroquí, mexicana…) y confiesa que con ellos aprendió mucho. Posteriormente impartió cursos de cocina iniciación, cocina mexicana y repostería, que es la especialidad que más le gusta. Destaca las actividades conjuntas que se hicieron con otros cursos como fotografía o español para extranjeros en las que acababan compartiendo fotos y comida. Resultaban muy gratificantes pues había un intercambio de conocimientos y de experiencias.

Nuestras cocineras tienen previsto aprovechar mucho su tiempo libre. Seguirán yendo de monte, pasión que ambas comparten. Por su parte, Rosa quiere hacer cursos de informática en la UP y Carmen dice sin pensárselo dos veces que irá a manifestaciones y también se apuntará a cursos de la UP (el primero será teatro). Una gran noticia seguir contando con ellas, ahora de alumnas otra vez.

Desde aquí os decimos que fue un lujo teneros en nuestros fogones y un gran placer haber compartido todos estos años de docencia en la UP.

Nuestras profesoras se jubilan tras años de buen hacer en los fogones de la UP

Nuestras profesoras se jubilan tras años de buen hacer en los fogones de la UP

Como si al encontrarnos ante una obra de arte y, por el color, las pinceladas, los trazos, el manejo de la luz,…las ideas y las sensaciones que nos transmite, pudiéramos ubicarla en el tiempo y aliarnos con ella para darnos cuenta de que estamos ante una gran pintura, así hay vinos que pueden considerarse arte en sí mismos. Se trata de caldos que antes de su creación han pretendido inspirarnos y hacernos sentir más allá de los gustos que imponen los mercados. Son producciones limitadas, muy pendientes de la calidad del fruto y que son fieles al terruño y a las variedades con que están hechos.  A partir de este paralelismo, Pablo Sampedro nos define la cata de vinos como «la manera de educar los sentidos para poder percibir múltiples sensaciones y, así, poder reconocer la calidad de un vino más allá del gusto personal». Y lo hace así porque se define como artista visual y formador técnico en enología. Esta doble faceta le viene de lejos.

De niño fue premiado en certámenes de pintura en el colegio y recuerda que su padre y su abuelo habían reconvertido la antigua carbonera de la casa en una bodeguina; a su padre le iban los tintos, a su abuelo los blancos y ambos compartían el gusto por el cava. De soslayo nos confiesa que hace 30 años le permitían tomar una copa de cava brut en fechas muy especiales.

Desde entonces ha realizado un centenar de exposiciones colectivas e individuales, nacionales e internacionales, sobre todo de pintura abstracta, pero también de escultura, grabado y nuevas tecnologías. Ha participado en diversos talleres, proyectos artísticos y su obra ha sido premiada y seleccionada en varios concursos. Se ha formado como técnico en enología y maridaje así como en metodología didáctica, básica como apoyo en la docencia.

La unión de ambos mundos ha quedado patente en la realización de varias pinturas relacionadas con el vino, etiquetas artísticas, carteles de eventos como La Vendimia, charlas sobre arte, cultura y vino o exposiciones como Kunst und Wein de Berlin.

Ha impartido los dos últimos cursos de cata de vinos en la UP en los que reconoce haber estado muy a gusto: «que un alumno, por ejemplo, te agradezca personalmente lo aprendido en tu clase es algo que compensa muchísimo en la tarea docente». En sus clases insiste mucho en la educación de los sentidos, en reactivar su uso: ver, oler, saborear,… porque considera que es algo que no nos han enseñado y cada vez les sacamos menos partido. Gracias a este análisis organoléptico disfrutar de un vino de calidad ha dejado de ser elitista y de tener ese halo de exclusividad solo accesible a los expertos.

Nos invitó a catar vinos en su última clase y nos sedujo para adentrarnos en el conocimiento vinícola. Nada más y nada menos que la cultura y las sensaciones del vino.

Pablo Sampedro en un viñedo de Monasterio de Corias

Pablo Sampedro en un viñedo de Monasterio de Corias

 Miguel Fernández (Mieres, 1979) es técnico superior en Restauración y actualmente ejerce como docente en la Escuela de Hostelería. Impartirá tres talleres de escanciado de sidra en el Festival Arcu Atlánticu.  Cuenta con amplia experiencia en el ramo de la hostelería además de cómo profesor de cursos de sumiller, cata de vinos, escanciado y preba de sidra… En la UP impartió dos, uno de vinos y otro de sidra. Ahora vuelve de nuevo para enseñarnos a escanciar.

Miguel Angel Fernández nos enseñará a escanciar sidra en el Festival Arcu Atlánticu

Miguel Angel Fernández nos enseñará a escanciar sidra en el Festival Arcu Atlánticu

Cuando le preguntamos qué se puede aprender en dos horas de taller, Miguel nos responde que el taller consistirá es una introducción al mundo de la sidra y que se podrán aprender nociones básicas sobre su elaboración y clasificación en el mercado. Además de adquirir destrezas básicas en la técnica del escanciado de sidra se podrá aprender a distinguir los diferentes tipos de sidra: natural, con denominación de origen, de manzana seleccionada o de nueva expresión. Mientras aprovechamos las dos horas para aprender a escanciar también vamos a conocer los patrones a tener en cuenta para valorar su calidad y el vocabulario específico de la sidra.

Los talleres se desarrollarán en la carpa de talleres del Festival Arcu Atlánticu y las inscripciones se pueden realizar llamando a los teléfonos 985181032/41 o escribiendo a up@gijon.es hasta el 24 de julio. También se pueden realizar inscripciones en la carpa de información que estará ubicada en los Jardines de la Reina mientras queden plazas. Se puede elegir entre tres posibles fechas:

29 de julio de 18.00 a 20.00 h.

1 de agosto de 18.00 a 20.00 h.

2 de agosto de 18.00 a 20.00 h.

Una buena oportunidad para dejar de tirar la sidra y aprender a escanciarla. ¡No la dejes escapar!!