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Alumnado

Benigno%20Delmiro[2]Benigno es ante todo una persona que contagia entusiasmo, lo era entonces y continúa siéndolo ahora. No es solo su fluidez verbal, la velocidad con la que relata sus conocimientos, su expresividad corporal, sino el énfasis y la emoción con la que envuelve todo aquello que le resulta apasionante.

Entró en contacto con la Universidad Popular de Gijón a través de su primer director, Manuel García Fonseca «El Polesu». Llevaban solo un cuatrimestre de rodaje y la profesora de literatura, Guillermina, había ganado en julio la oposición de Bachillerato. Dejaba así vacantes las plazas de Creación Literaria y de Historia de la Literatura. El proyecto de la UP que, en esencia, daba prioridad absoluta a las necesidades y exigencias educativas, culturales y recreativas de cada participante, le resultó apasionante. Se presentó en concurso público y lo contrataron en septiembre de 1982. De este modo se estrenó profesionalmente como profesor de literatura en un contexto pedagógico que poco o nada tenía que ver con la enseñanza reglada.

Para organizar las clases de Creación Literaria a la manera de talleres literarios tuvo que rebuscar en una bibliografía por entonces escasa y confiar mucho en la creatividad personal. Una vez puesto en marcha cada proyecto, las sugerencias e innovaciones constantes procedían del alumnado participante, que pronto se constituyó en el eje de todo el trabajo. Es más, como no podían matricularse en el mismo curso reiteradamente, por eso de evitar el posible «clientelismo», un grupo muy numeroso de sus «ex alumnos, hombres y mujeres», formaron el «Taller de creación literaria» de reunión semanal encargado de abastecer de propuestas a las clases ordinarias y sacar adelante la revista de creación, Láudano, bajo el amparo de la propia UP. Pudo comprobar en directo como se multiplica la energía creadora cuando se siente, se reflexiona y se inventa en equipo; así como el potencial organizativo y la capacidad de convocatoria que emanaba del proyecto de educación popular UP.
En julio de 1984, ganó en Madrid una cátedra de bachillerato y se fue a Tarazona (Zaragoza).
Nos ha relatado sus recuerdos del paso por la UP pero apenas nos ha comentado nada de su currículum porque es muy humilde pero os diremos que es doctBeni-1987-webor en Filología Hispánica y catedrático de Lengua y Literatura, ahora jubilado. Es especialista en literatura minera, teniendo publicadas las siguientes obras relacionadas con ese tema: La voz en el pozo. El trabajo en las minas y su presencia en la literatura, (Madrid, Akal, 1993) y Literatura y minas en la España de los siglos XIX y XX, (Gijón, Trea, 2003). Por otro lado, es coordinador de talleres literarios e investigador en didáctica de la escritura creativa (La escritura creativa en las aulas. En torno a los talleres literarios, Barcelona, Graó, 2002). Ha sido coordinador de Cuentos de mujeres sobre la mina, (Gijón, Colección Máquina de las palabras, 2005), y preside desde sus inicios el jurado del Concurso de Relatos Mineros «Manuel Nevado Madrid» promovido por la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturias. También realiza funciones de coordinador en el equipo de redacción de la publicación de la obra Horacio el Paisano. Inició el taller literario que años después dio origen a la tertulia literaria Tom Malory de El Entrego, a través de la cual se dan a conocer nuevos escritores, y que todavía se mantiene a lo largo del tiempo después de más de 10 años de existencia, contando ya con una veintena de publicaciones. Uno de sus últimos trabajos es Nuberu, veinte años de historia, donde hace un repaso por los treinta años de historia de este mítico grupo.

«Solo estuve cuatro cuatrimestres en la UP, dos años de manera intensa, lo que para mí supuso una experiencia única, una especie de paraíso perdido al que acudo cuando contraataca la nostalgia (ahora que me acabo de jubilar) y despertaron para siempre, mi interés y compromiso con todas las experiencias de talleres literarios ocurridas en mis últimos treinta y tres años. De hecho, investigo desde hace muchos años en dos campos: el de la literatura minera y el de la escritura creativa en las aulas y en los talleres literarios, en los que participo como coordinador justo desde que dejé la UP, en 1984».

Como ya nos ha comentado se acaba de jubilar y con la misma vehemencia que usa en sus exposiciones orales nos ha regalado este apunte biográfico.
Gracias, Benigno.

 

La Universidad Popular y la asociación Alarde llevan vinculadas desde 1996 cuando se empiezan a impartir cursos de Danza y creación para adultos con discapacidad intelectual. Pasados dos años se amplía la oferta pública con talleres de música y otro taller de Danza que en la actualidad se siguen programando.

La Danza es el recurso que estrecha lazos en la colaboración continua entre Alarde y la Universidad Popular. Elena Reales es la profesora que imparte las clases con la monitora de apoyo,  Conchita Fernández. Los alumnos y alumnas, que bien se han ganado el título de «BAILARINES» por su formación, esfuerzo e ilusión, participan en diversos actos con representaciones coreográficas inspiradas en la capacidad de cada uno de ellos y su manera especial de transmitir emociones al público que les contempla.

Alarde pie

 

La asociación Alarde es una entidad sin ánimo de lucro constituida en 1995. Nació con la necesidad de tener un punto de encuentro de familias donde había al menos una persona con discapacidad. Empezaron a trabajar, como aquel que dice, dando palos de ciego porque ni la sociedad estaba preparada, ni las personas que iniciaban este proyecto sabían por donde caminar para favorecer el aprendizaje y mejorar el ocio de personas con otras capacidades.

Tras varios años de experiencia y éxitos, en 2008 se inaugura La Escuela de Arte Alarde, apoyada por el Ayuntamiento de Gijón. Es un centro abierto a la sociedad, que abarca la formación en varias disciplinas artísticas y que tiene por objetivo sembrar el gusto por el Arte. Este año 2014 el número de personas con capacidades diversas que participan en esta escuela asciende a 170.

Que el Arte siga abierto para «La Vida» y que nos dé la oportunidad de seguir creando con las capacidades de todos aquellos que se comprometen a buscar una mejora en su día a día.

Con la colaboración de Elena Reales

BRAVO ASTURIANISIMO

 

 

Se abre la caja de Pandora y empiezan a salir, además de una ligera brisa fresca,  virutas de colores, rayos catódicos y notas musicales. Estamos con Las CasiCasiotone  (LCC),  Uge Pañeda (Gijón, 1980) y Ana Quiroga (Mieres, 1985) que pronto presentarán su primer disco, d/evolution. Verá la luz el 26 de mayo con la discográfica austriaca Editions Mego , un prestigioso sello especializado en música electrónica. Ellas diseñan las portadas y  la página web implicándose en todo el proceso creativo en el que dan mucha importancia a la imagen porque forma parte del concepto que está detrás de cada proyecto.   Lo presentarán en el próximo LEV «nos hace mucha ilusión que sea en  Gijón». Acaban de recibir  el AMAS de música electrónica «está muy bien sentir el apoyo popular, te sientes arropada» y el Villa de Bilbao «lo ganamos compitiendo con otros estilos mejor posicionados en un premio prestigioso  y con un jurado muy potente». Están pletóricas, en el mejor momento de su carrera y llevan un ritmo trepidante. LCC_1 Tienen cinco o seis casiotone en casa, una consola Nintendo, un sintetizador  analógico en una caja de puros que les dio más de un disgusto en algún aeropuerto y que ya no utilizan. Así comenzaron, casi sin recursos, «la música electrónica sale ya pulida y tiene mucho mérito la gente que casi sin medios logra buen sonido». Luego, poco a poco fueron invirtiendo sus ahorros y equipándose, curtiéndose en unos directos arriesgados en los que tocan todos los instrumentos que pueden «es más atractivo visual y musicalmente, supone una superación personal y creemos que la gente lo valora».  Preparar un directo es para LCC todo un proceso creativo que disfrutan mucho  y casi siempre compusieron pensando en las sesiones de los festivales en que participaban. Ahora la cosa cambia, hay canciones grabadas y el proceso se invierte, deben desestructurarlas  para ver cómo las presentan en directo. Usan el Ableton, un programa que aprendieron a manejar en los cursos de la UP con Lluisfer Caso al que describen como «muy buen profesor, didáctico y entregado que tiene el  don de escuchar una canción y en dos segundos sacar las notas». Los cursos de la UP les brindaron conocimientos técnicos y  relación con personas que comparten sus intereses, con las que mantienen el contacto,  que se asesoran y apoyan  resolviendo las dudas en colectivo.

Aunque la gente de electrónica es  muy individualista, ellas no lo ven así: «hacemos un buen tándem, nos complementamos muy bien». Uge lleva más el peso de la parte compositiva «visualizas algo, dos o tres sonidos que pueden derivar en algo muy diferente» y a partir de ahí entran las dos de pleno en un proceso de continua experimentación con sonidos, voces, grabaciones de campo, etc.  Ana lleva más el peso del trabajo en Internet. «A veces trabajamos en paralelo  componiendo y atendiendo redes sociales al mismo tiempo». Creen que Internet facilitó su actual posición «podemos acceder al público, mostrar nuestro trabajo, saber lo que pasa, cultivarnos y aprender de otros artistas».

Puede que algún día las veáis, grabadora «peluda» en mano, en alguna estación de trenes o autobuses;  es porque participan en el proyecto Mapa Sonoru dirigido por Juanjo Palacios. También muestran sumo interés en proyectos didácticos que se desarrollan para público infantil y juvenil. Ana, maestra y Uge psicóloga, imparten talleres infantiles en los que trabajan aspectos como la alimentación, la escucha atenta y otros. Vamos, que no paran. ¡Ah! Y organizan el CasiMiniFest que este año será en el Café Dam el 1 de mayo.

No consideran significativo el hecho de ser de las pocas mujeres presentes en la electrónica, y especialmente en la experimental,  aunque son conscientes de la brutal brecha de género existente en las artes.  Imparables y decididas experimentan y saben qué sonidos quieren.  Lo hacen con la curiosidad que llevó a Pandora a abrir la caja y que a ellas las llevará a Laboral a presentar su primer disco el 3 de mayo en el LEV. ¡Enhorabuena!

 

Sara Matilla es una de nuestras alumnas más jóvenes. Tiene 17 años y está haciendo Bachillerato en el Emilio Alarcos. Aún no tiene decidido que estudiará cuando termine en el instituto, si será Magisterio por la especialidad de idiomas o fotografía o ambas cosas. Lo que tiene claro es que no dejará la fotografía pues le encantaría dedicarse profesionalmente a hacer reportajes de boda y comuniones y «soñando un poco» trabajar para una revista de moda tipo Vogue como fotógrafa.  

La fotografía siempre formo parte de su vida, siempre tuvo una cámara en sus manos, pasó de la de juguete donde disparas y sale un payaso a una compacta en muy poco tiempo. Su padre es un gran aficionado, le enseño a revelar fotografía aunque la analógica no le apasiona. Le gusta más la posibilidad de editar y retocar con el ordenador y sobretodo le encanta la inmediatez de la fotografía digital. Pero su «obsesión» como ella lo califica, surgió a los 12 años.  Sara bailaba balé,  sufrió una lesión que la alejo de las tablas y fue entonces cuando se interesó por la fotografía. Aprendió de forma autodidacta ayudada por Internet y asistiendo a algún curso de fin de semana. A los 14 años ya tenía una cámara réflex digital. El pasado año, cuando alcanzó la edad requerida en la UP,  empezó a asistir a cursos de: fotografía avanzada, composición, uso del flash de mano… Eligió la Universidad Popular pues su madre se la recomendó ya que también fue alumna y resultaban más asequibles. De su paso por estos cursos destaca lo mucho que aprendió y le encantó tratar con gente con las mismas inquietudes independientemente de la disparidad de  edad, ya que ella siempre era la más joven. Había gente mucho mayor «como sus padres», pero nunca se sintió desplazada. Dice también que las salidas en el curso le sirvieron para aprender más y conocer a sus compañeros en acción con los que todavía sigue quedando para hacer fotos.

El pasado año se hizo ya con una cámara profesional, fue difícil convencer a sus padres pero al final cayó para Reyes;  estos últimos fueron ayudados por una beca que recibió por acabar la ESO con buenas notas. Hace menos de un año que la tiene pero ya le encargaron algún reportaje de bodas, comuniones y bautizos. Sus fotos se pueden ver en su facebook.

Este cuatrimestre no se matriculará en ningún curso ya que  quiere centrarse en sus estudios, aunque no descarta en un futuro próximo apuntarse algún otro relacionado con las nuevas tecnologías o alguna artesanía.

Bienvenida Sara, no dudamos que una imagen vale más que mil palabras.

Sara y su inseparable amiga, la cámara de fotos

Sara y su inseparable amiga, la cámara de fotos

Roberto es un habitual de los cursos y talleres de UP. Comenzó a matricularse en los inicios allá por los años 80. En aquella época, este ingeniero técnico industrial sentía la necesidad de «estudiar algo que no sirviese para nada», no le interesaba los estudios académicos y por eso comenzó a matricularse en cursos de llingua asturiana, de historia de Arte, de naturaleza y así continuó hasta ahora. Últimamente está interesado por el dibujo y la pintura por lo que es un asiduo de estos talleres.

De los múltiples cursos realizados, recuerda uno, impartido por varios profesores, por el 83 o 84 como el «más guapu» y que  trataba  sobre temas asturianos: Historia, Arte, flora, fauna, mitología  y cultura asturiana.  Este  tenía la peculiaridad de que fue programado a petición del alumnado, pues  «las personas que gestionaban la cultura atendían a las expectativas  y demandas de los ciudadanos».

Otro  que él ha promovido con tenacidad y que aún sigue programándose es Danza y creación para personas con discapacidades psíquicas. Lo hizo por su hija Paula que hoy sigue siendo alumna. Se siente muy orgulloso pues logró que la UP llegase a colectivos que en principio no tenían  acceso a este tipo de formación.

Nos comenta que cada persona va buscando en la UP cosas diferentes, pero para él lo que supone es: conocimiento, ocio y relaciones sociales que ha ido cultivando a lo largo de estos años en torno al vino que se toman después de la clase.  Las  pequeñas cosas  son las que hacen cambiar la sociedad,  la UP puso al alcance de muchas personas  la cultura. Hizo que muchos se acercasen a la poesía, a la lectura a la fotografía a aficiones que por otro lado no podían desarrollar. Además se sentían a gusto en clase,  porque aunque los profesores sabían del tema, se podían aportar las vivencias pues el aprendizaje se basaba en clases participativas.

Otro de los aspectos que resalta es que la UP anima a la ciudadanía a participar en la sociedad y como no podía ser menos, Roberto da ejemplo y participa en todo tipo de eventos que organiza la Universidad Popular, ya sean exposiciones,visitas, fiestas o conferencias.

Ya tiene preparada su tarjeta ciudadana porque este cuatrimestre se matriculará en Grabado y en Dibujo a la acuarela.

Roberto Arranz en el Centro de Cultura Antiguo Instituto

Roberto Arranz en el Centro de Cultura Antiguo Instituto