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Archivos Mensuales: enero 2014

En febrero, ya no tendremos como profesoras de cocina a Carmen Menéndez Ardura y Rosa Mª Gonzalez Noval, estuvieron dando clases durante más de una década en la UP. ¡Se nos jubilan! Ambas fueron alumnas de la UP antes que profesoras. Carmen hizo cursos de asturiano, árboles de Asturias o baile tradicional y Rosa acudió a cursos de cocina y decoración del hogar. Establecieron una complicidad que las llevó a compartir cocina en el Ateneo de La Calzada en perfecta armonía y coinciden en afirmar que trabajaron muy a gusto juntas. También valoran la independencia y libertad que experimentaron en su trabajo. Sienten una verdadera satisfacción personal porque coincidieron con un gran número de personas y aprendieron un montón con ellas, no sólo de cocina, también de otras muchas cosas.

Carmen y Rosa con uno de los grupos en la cocina del Ateneo de la Calzada

Carmen y Rosa con uno de los grupos en la cocina del Ateneo de la Calzada

Carmen es autodidacta, empezó a dar clases en espacios que no eran muy adecuados para la cocina y cuando llegó a la UP se encontró como en casa, con un espacio más o menos equipado que le permitía desarrollar los cursos en buenas condiciones. Nada de sopas de ajo en microondas, nada de espacios sin agua o de fogones que no funcionaban. Ella era la encargada de impartir los cursos de Cocina y habilidades domésticas para hombres y nos cuenta que «al principio asistían hombres que lo necesitaban pues se habían separado o vivían solos, estaban cohibidos, en un espacio desconocido y tenían un gran interés, eran como esponjas». Ese perfil fue cambiando y ahora la cocina ya no les resulta un lugar tan ajeno. El último de esos cursos, en el que acabaron muy pocos alumnos, fue para ella el más nefasto de su carrera. En cambio, todos los demás los describe como maravillosos, por ejemplo masas dulces y saladas, cocina de fiambrera, cocinar en microondas, etc.

Rosa se inició en la cocina con su madre que era guisandera en un pueblo de León, asistió a cursos profesionales de repostería y fue alumna de Guiomar Leal en la UP, a la que sustituyo dando clases en las asociaciones de vecinos de Porceyo y Samartín de Güerces. Recuerda que no había casi material y «amasábamos sobre un hule que sujetaban cuatro personas por las esquinas para que no se enrollara, pero me trataron tan bien que quise seguir». Es conocida por su obsesión por la limpieza, su lema preferido es «los trapos limpios y las mangas para arriba». Su primer trabajo en la UP fue coordinando los cursos de cocinas del mundo, donde participaban muchos monitores de distintas nacionalidades (senegalesa, siria, marroquí, mexicana…) y confiesa que con ellos aprendió mucho. Posteriormente impartió cursos de cocina iniciación, cocina mexicana y repostería, que es la especialidad que más le gusta. Destaca las actividades conjuntas que se hicieron con otros cursos como fotografía o español para extranjeros en las que acababan compartiendo fotos y comida. Resultaban muy gratificantes pues había un intercambio de conocimientos y de experiencias.

Nuestras cocineras tienen previsto aprovechar mucho su tiempo libre. Seguirán yendo de monte, pasión que ambas comparten. Por su parte, Rosa quiere hacer cursos de informática en la UP y Carmen dice sin pensárselo dos veces que irá a manifestaciones y también se apuntará a cursos de la UP (el primero será teatro). Una gran noticia seguir contando con ellas, ahora de alumnas otra vez.

Desde aquí os decimos que fue un lujo teneros en nuestros fogones y un gran placer haber compartido todos estos años de docencia en la UP.

Nuestras profesoras se jubilan tras años de buen hacer en los fogones de la UP

Nuestras profesoras se jubilan tras años de buen hacer en los fogones de la UP

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Toli Morilla (Uviéu, 1961) fue l’encargáu de poner el «Taller de canciones» na ufierta d’ochobre de 2013. El percorriu musical d’esti home de falar posao y mirada gris verdosa ye  más que notable, pasó per grupos de fusión como La raza del ático, allá pelos años ochenta, col que ganaron el concursu de maquetes de los 40 principales. Esti compositor, arreglista y productor, asoleyó’l so primer discu como solista en 1998 “Nunca des la espalda”. Entamaba a centrase na canción d’autor con un batulax d’influencies y munchu rock acústico y folk: «faigo les mios propies canciones que falen d’esperiencies personales, a vegaes toquen lo social, otres lo emocional, ye la esperiencia humana, coses insignificantes y coses importantes». Esti cantautor de l’harmónica apuesta fuerte y ensin mieu pol asturianu y tamién pola sonoridá de la llingua del  so país;  ún  de los sos últimos discos, son diez canciones de Bob Dylan qu’elli mesmu tornó usando l’asturianu como llingua vehicular, pero «ensin confrontación».

El guitarrista ve mal el panorama musical asturianu y entá  peor si fales del panorama n’asturianu,  pero ye más optimista cuando se-y entruga pola música en vivo. Cree que cola crisis la xente valora más l’averamientu que se da nos  locales pequeños y tamién la importancia de que la cultura xorreza. Nestos tiempos  de mengua de presupuestos, piensa que ye´l momentu de la iniciativa privada y amás cree que  «ye´l campu natural pa la música popular». Les alministraciones tienen de  dexar de capitalizar les manifestaciones culturales y facilitar qu’hostelería y artistes puedan trabayar en positivo y a comuña pa beneficiu de toles partes. «Paez qu’ hai una dinámica más positiva que permite dignificar les actuaciones nos locales pequeños: bonos cartelos, bona difusión y bona asistencia técnica».

El so primer contautu cola UP fue como alumnu nel añu 1990, nun cursu de grabación de maquetes con Juanjo Mintegui y René de Coupeaud del Taller de músicos, «entovía tengo´l diploma en casa», y otru d’informática musical con Lluisfer Caso. Agora pon clases nun taller de canciones, onde estripen melodía y pallabres pa  conocer l’arquitectura armónica de la qu’ enseña un métodu que permite iguar los problemes que xurden nel procesu compositivu. Una parte ye intuitiva «hay maxa nel procesu, dalgo que nun sé desplicar na composición de canciones, otra parte ye aplicar la lóxica a la composición de música popular». La esperiencia como profesor d’esti  creador de sentimientos musicaos  ye al empar emocionante, nel sen de que ta abriendo un nuevu campu de trabayu, y tamién un retu por tola información que sofita cada hora de taller.

Tien una visión romántica de la UP.  ¿Quiciás tamién de la vida?«Cuando llegué a Xixón paecíame maravioso que contara cola UP, creo qu’en toles ciudaes debería haber una, aporta conocimientu direutu, cercanu y ayuda a la formación autodidacta».

Tamién toles ciudades deberíen tener tener un cantautor  que nos emocione colo que canta, lo que toca y lo que calla.

Toli Morilla

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Hablar de Estrella García (Urbiés, 1964) es hablar de danza contemporánea. Empezó a dar clases en la UP el segundo año que se programó, fue en el antiguo colegio Asturias y después en el Antiguo Instituto. Tenía 21 años y vivió esa experiencia con intensidad porque «para mi fue un proyecto tremendamente ilusionante, era una alternativa real a todo lo que había». Define el proyecto UP como asambleario «se debatía durante horas sobre qué hacer y cómo,  se hacían equipos de trabajo».  Durante ese tiempo creó un grupo amateur de danza que ya cumplió los 25 años, el Taller de Danza Kaos.

Ahora, otra ciudad, otros tiempos, Estrella ve un cambio en el perfil del alumnado, antes había gente mucho más joven y ahora tienen menos presencia. Probablemente sea porque antes había menos oportunidades educativas.

Trabajar con personas adultas le permitió evolucionar y crecer profesionalmente, fue un impulso para crear espacios de enseñanza, también fuera de la UP, más allá de la educación en la infancia, su academia es un ejemplo.

Su inquietud la llevó a ir buscando más formación. En los años ochenta la danza contemporánea era incipiente en España. Acudió a escuelas en el extranjero: Francia, Austria, EE.UU., Canadá, etc., pero su periplo no la hizo renunciar a buscar un camino para la danza en Asturias: Estrella García es un referente y una luchadora que hundió sus raíces en la tierra y sigue batallando por crear, difundir y enseñar «en Asturias he entregado ya hasta la sangre».

Su visión es rompedora, ajena al academicismo pero rigurosa. Pretende acabar  con los tópicos porque «el ser humano siempre ha bailado». Cree que la danza es patrimonio de la humanidad, que no debe ser elitista y que debería ser más accesible, estar más normalizada y tener presencia en los centros educativos. «La danza  nutre psíquica y físicamente, tiene gran valor como afición, una educación rica en el apartado artístico es importante, en la infancia permite aprender a dar valor a las cosas que se consiguen con esfuerzo».

Aborda todos los campos: docencia, actividad artística y también programación. En este sentido, y bajo el auspicio de su centro de danza, puso en marcha el Huerto, un espacio escénico pequeño y acogedor donde ver espectáculos y aprender a ser espectador: normas, respeto, todo ello desde un punto de vista pedagógico y desde la cercanía. En cuanto a la actividad artística, su compañía, Zigzag Danza, está creando proyectos fuera de España, con otros socios europeos o en Latinoamérica. «En España es complicado producir y poder amortizar con funciones, son tiempos malos para todo pero especialmente para el sector de arte dramático, y más desde la subida del IVA que fue nefasta» afirma Estrella, y dentro de este sector, peor aún para la danza.

Se hizo una apuesta importante y «el público de contemporánea es básicamente alumnado de la UP, un proyecto progresista que rompió moldes», nos cuenta.

Estrella rompe moldes cada día de su vida y desde luego, la danza en Asturias, sin ella, no sería lo mismo.

Si Idoia Ruiz de Lara (Madrid, 1982) fuera una de las máscaras griegas, sería sin duda la sonriente. Licenciada en Interpretación en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) y máster en artes escénicas, dirige las clases de teatro de la Universidad Popular desde el año 2012 y lo hace con pasión, conociendo «el otro lado» puesto que también fue alumna de teatro en esta casa.  

El teatro  es su mundo, formó parte de su vida desde que nació y fue asimilándolo como parte de su esencia «de forma natural, no recuerdo haber pensado en otra opción profesional». Cuenta con todo el apoyo, con la comprensión de unos padres que por ser buenos conocedores de ese mundo, no dejaron de vivir su evolución con miedo debido a la inseguridad de un sector que lo pone muy difícil.

Fue actriz del Centro Dramático Nacional con un papel en Divinas Palabras de Valle Inclán,  estuvo de gira por toda España y en Nueva York. Su inquietud y amplia formación en teatro gestual y de máscaras que la llevó a Francia o Italia no impiden que vuele con los pies pegados a la tierra y comprenda la importancia del teatro amateur, el teatro como afición en la vida de las personas.

Como alumna de UP que fue, considera que es «algo muy gratificante, encuentras un espacio para ti, para desarrollar habilidades y adquirir conocimientos, es muy motivador y permite el crecimiento personal».  También destaca el trabajo grupal y todo lo que se puede aprender de los compañeros que aportan otras perspectivas y otros procesos diferentes.  Fue  su primer aprendizaje que le aportó una base muy sólida y supuso el inicio de su carrera.  Como profesora vuelve a utilizar el adjetivo gratificante y nos cuenta que a medida que avanza cada vez está más entusiasmada porque la docencia le permite mejorar cada día. «Hay gente muy diversa lo que resulta muy enriquecedor, mi mayor objetivo es que la gente disfrute con las clases y que salgan con ganas de más». Se siente bien enseñando y nos cuenta que desarrolla mucho su creatividad. «Dar clases requiere mucha energía, relacionada con la implicación pero cuando acaba la tarde y ves que salió bien, que la gente respondió, es un subidón, te vas para casa con una sonrisa puesta».  Idoia, y citamos a Javier Almuzara, también cree que «en la seducción de los entusiasmos y en la transmisión de conocimientos con pasión que sustituye la retentiva», mejora el proceso de enseñanza porque haces tuyos esos conocimientos.

Considera que la UP es una gran oportunidad para poder acceder a muchas disciplinas y conocimientos, que es una forma de acercarse a la ciudadanía, tanto si es algo puntual, como si pasa a formar parte de la vida de las personas. Permite a la gente abrirse a nuevas materias, abrir puertas a nuevas vivencias, también puede ser una forma de complementar alguna parte de tu formación, o ser un apoyo en un momento complicado que te ayuda a gestionar tu vida y tus emociones.

Comedia y tragedia se funden cada día mientras la sonrisa de Idoia ilumina los pasillos del Antiguo Instituto, camino del taller de teatro.