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Se dice que «de casta le viene al galgo» y en el caso de nuestro profesor de saxofón es  cierto porque hereda de su padre, un conocido músico asturiano, su afición y talento.

Empezó a una edad muy precoz. A los cinco años entró en la Banda de Música de Mieres y eligió el saxofón porque era el instrumento que más le atraía. A los 11 años, su padre le compró su primer Selmer. «No se me olvidará nunca aquel día en el que iba con mi saxo nuevo, que para mí era el mejor del mundo, y uno de los de la banda le dijo a mi padre: no sé para qué le compraste un pito tan caro. Y me cortó toda la ilusión del momento».

band- Juan Flores

Sus estudios se encaminaron a la música y se graduó con el título de Profesor de Saxofón por el Conservatorio Superior de Música del Principado de Asturias, finalizando la carrera con matrícula de honor y premio Fin de Grado.

En la década de los ochenta, además de ser el saxo solista de la Banda de Música de Langreo y el de la de Ciudad de Oviedo, daba clases particulares de saxo, flauta y clarinete para ganar unes perruques. Jorge el de Los Ilegales, que por entonces era uno de los grupos más famosos, le llamó porque quería introducir el saxo en sus canciones. Corría el año 1988 y su importante participación en Ángel exterminador contribuyó al gran éxito de este tema. A partir de ahí, va simultaneando las giras nacionales e internacionales  con las grabaciones Nuberu, Los Berrones, Victor Manuel, Elliot Murphy, por citar las más significativas. Después de 12 años de gran actividad, terminó dejando Los Ilegales para poder llevar una vida más tranquila y sin tantos bolos.

Su trayectoria musical es de una singularidad extraordinaria. Formó parte del único grupo español que tocó en el mítico festival de Woodstock; colaboró en grabaciones y directos con Jaime Urrutia, Jhonny Burning, Josele Santiago, Micky, Sr. Chinarro, Julián Hernández; creó su propio grupo JF Quartet ;es integrante de Stormy Mondays  y su tema  Sunrise number 1 fue elegido por la NASA entre más de mil canciones de todo el mundo para ser escuchado en el espacio en el transbordador Endeavour. También es miembro de Zem, de Jorge Ilegal y Los Magníficos y de Real Straits.

Llegó a la UP de la mano de René de Coupaud cuando quisimos incluir el saxo en la oferta de de música. Nos cuenta que aceptó porque «ya conocía al personal de los otros instrumentos y me prestaba trabajar en ese proyecto pero venía con una idea muy diferente. Pensaba que el Taller de Músicos era una escuela de élite en la que iba a dar clases a músicos que quisieran perfeccionar técnicas, estilos… Sin embargo y aunque la realidad era otra, no fue decepcionante, sino todo lo contrario ya que cuando en los cursos me encontré con personas tan variopintas pensé que algo bueno y guapo  tenían que tener para querer aprender a tocar un instrumento». «Y es que en estos cursos hay muy buen rollo pues se establece un vínculo tan fuerte que al final son ya más amigos que alumnos».

Juan Flores, profesor de saxo

Recuerda un caso muy entrañable, el de un alumno de 82 años que llegó con su saxo nuevo a clase y le preguntó si le podía enseñar a tocarlo. Le dijo que para dar conciertos no iba a estar preparado, pero sí para poder disfrutar de la música.

También imparte clases en el Conservatorio de Pola de Lena. Indudablemente, la música, es una de sus grandes pasiones, y los saxos siguen ejerciendo en él, una atracción especial, sobre todo sus trece Selmer Marck VI, verdaderas joyas de coleccionista pero además siente debilidad por las motos y locura por su Harley-Davidson.

Juan es un bon vivant que sabe disfrutar de los placeres de la vida.

 

 

Casi por casualidad arribó a  la UP un verano en que se buscaba profesorado, casi por casualidad pero no del todo  ya que vivió en Gijón hasta que a  los 16 años se trasladó a Madrid para estudiar Arte Dramático en la RESAD. Su madre vivía aquí y ella volvió en esos días en que los veleros perfilan el horizonte de San Lorenzo. Vio un anuncio en que solicitaban profesorado para la UP y en 1984 comenzó a dar clases de teatro y expresión corporal.

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«Eran tantas las carencias culturales y tan grandes las ganas de aprender que la UP dio respuesta a esa necesidad acumulada durante tantos años. Dar respuesta a las inquietudes artísticas fue también otra de las grandes aportaciones de la UP a una ciudad que ya contaba con varias asociaciones teatrales pero en la que aún no existían compañías profesionales».  Marián Osácar reconoce hoy muchos rostros del teatro porque empezaron en la UP. Pero la UP no solo nutrió la profesión, también se creó una red permanente de públicos con muy buen criterio «porque no hay mejor manera de saber apreciar una puesta en escena que haber experimentado con técnicas teatrales».

 

Ve la UP como un espacio de trabajo colectivo donde sigue siendo posible asumir un mayor riesgo creativo porque no tiene la presión del mercado. En general considera que la UP sigue cubriendo esa oferta de materias no incluidas en la formación reglada y «sigue apostando por generar curiosidad e interés por los lenguajes artísticos, desarrollando habilidades, disfrute y enriquecimiento personal, a veces aplicables en la mejora y distinción de los C.V. de las personas asistentes». Para Marián la UP conserva un elemento esencial de sus inicios, poder compartir gustos y aficiones en grupos afines que, algunos de los cuales perduran.

 

Tras varios años desarrollando otras labores técnicas que la apartaron de las artes escénicas, volvió con fuerza cuando pasó a formar parte del equipo de FETEN en 1996 siguiendo a día de hoy al frente de la Feria que movía de aquella unas quince compañías y cincuenta personas acreditadas. Ahora que celebra sus 25 años, reúne a setenta y dos compañías de diecisiete países y de quince comunidades autónomas, con más de seiscientas personas acreditadas y más de ciento sesenta funciones en una feria que abraza todas las formas de expresión de las artes escénicas: teatro, danza, música… Habla con pasión de la feria y destaca la relevancia de un evento único en el Estado Español, un lugar de encuentro entre el mercado y las nuevas tendencias creativas de ámbito profesional y a su vez una oportunidad extraordinaria para que Gijón/Xixón disfrute de un festival que como tal, si no fuera feria, no sería posible organizar.

 

Para Marián, ya desde estudiante, siempre fue una prioridad la visibilidad y promoción de las artes del movimiento. A partir de 2000, apostó desde la FMCEyUP por dar un lugar a la danza contemporánea y las técnicas corporales como motor de creación, implicándose en la propuesta y puesta en marcha de un festival de danza, Danza Xixón, a partir de un congreso realizado en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. Tras 15 ediciones se puede ver el impacto en la ciudad de haber creado público específico de danza.

 

Como Jefa de Departamento de Promoción de las Artes en la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular que es, ve imprescindible destacar la importancia de la música e imagen en el tejido cultural de la ciudad. Comparte también espacios con el Taller de músicos que desarrolla festivales como el de Música Antigua o los talleres de Improvisación, o el Centro de Imagen con su ciclo anual de cine Peor Imposible. No duda en resaltar la profesionalidad de su equipo de trabajo al que considera altamente cualificado y que año tras año consigue que todos los eventos que organizan sigan creciendo, devolviendo a la ciudad el capital social que invierte, cumpliendo su labor como empleados/as públicos/as.

 

Nuestras felicitaciones por esos 25 años de FETEN… ¡¡¡y que cumpla muchos más!!!

 

La Universidad Popular y la asociación Alarde llevan vinculadas desde 1996 cuando se empiezan a impartir cursos de Danza y creación para adultos con discapacidad intelectual. Pasados dos años se amplía la oferta pública con talleres de música y otro taller de Danza que en la actualidad se siguen programando.

La Danza es el recurso que estrecha lazos en la colaboración continua entre Alarde y la Universidad Popular. Elena Reales es la profesora que imparte las clases con la monitora de apoyo,  Conchita Fernández. Los alumnos y alumnas, que bien se han ganado el título de «BAILARINES» por su formación, esfuerzo e ilusión, participan en diversos actos con representaciones coreográficas inspiradas en la capacidad de cada uno de ellos y su manera especial de transmitir emociones al público que les contempla.

Alarde pie

 

La asociación Alarde es una entidad sin ánimo de lucro constituida en 1995. Nació con la necesidad de tener un punto de encuentro de familias donde había al menos una persona con discapacidad. Empezaron a trabajar, como aquel que dice, dando palos de ciego porque ni la sociedad estaba preparada, ni las personas que iniciaban este proyecto sabían por donde caminar para favorecer el aprendizaje y mejorar el ocio de personas con otras capacidades.

Tras varios años de experiencia y éxitos, en 2008 se inaugura La Escuela de Arte Alarde, apoyada por el Ayuntamiento de Gijón. Es un centro abierto a la sociedad, que abarca la formación en varias disciplinas artísticas y que tiene por objetivo sembrar el gusto por el Arte. Este año 2014 el número de personas con capacidades diversas que participan en esta escuela asciende a 170.

Que el Arte siga abierto para «La Vida» y que nos dé la oportunidad de seguir creando con las capacidades de todos aquellos que se comprometen a buscar una mejora en su día a día.

Con la colaboración de Elena Reales

BRAVO ASTURIANISIMO

 

 

Licenciada en Psicología, sexóloga, experta en mediación familiar y en Psicopatología y salud, Pilar Sampedro (Obe- Ribadeo, 1968) es un buen ejemplo de formación permanente. Ansía aprender y es una buena comunicadora que impartió cursos y talleres a mujeres, adolescentes, en ámbitos profesionales tanto educativos como sanitarios, etc. Su bagaje como formadora es abrumador y ahora mismo, aunque sigue impartiendo cursos, está más centrada en el ámbito de la Psicología clínica.

Involucrada en el feminismo y las cuestiones de género desde los años ochenta, no percibe tanto una involución en aspectos relacionados con la igualdad como que a veces somos muy optimistas cuando pensamos que educando y sensibilizando se van a cambiar las cosas muy rápido, «quedan marcas del pasado difíciles de abordar en tan poco tiempo como para modificar algo tan estructural, tan vinculado con las identidades y con los afectos».

Su primer contacto con la UP fue en su etapa de estudiante de Psicología, a finales de los ochenta. Hizo cursos de animación sociocultural y dinámica de grupos que le interesaban tanto por la relación con sus estudios como por sus trabajos, ya entonces, como monitora. Diez años después comenzaría a dar cursos relacionados con la violencia de género y posteriormente impartiendo cursos de Psicología, que es de los que se encarga en la actualidad.

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Considera que los cursos de la UP pueden ser muy válidos, entre otras cosas, desmontando algunos mitos de la Psicología positiva, de los libros de autoayuda «porque hay algo perverso al decir que cambiando el pensamiento se pueda mejorar, las personas llegan con este discurso a los cursos, quieren respuestas, algo que cambie su vida». Pretende amortiguar eso en los cursos, hacer entender que eso son herramientas pero que es necesaria la vuelta a lo social y que por mucho que cambies tus pensamientos, si sigues siendo una isla, es complicado. «Todos buscamos respuestas al malestar, al generado por el modelo social, al generado por la propia negación de que hay momentos en que es inevitable sentirse mal, sentir dolor». Le preguntamos si la crisis está relacionada con el empeoramiento de la salud mental y responde tajante «sí, totalmente, la crisis genera muchos efectos indeseables en la psique colectiva y en la individual: miedo, desesperanza, ira, agresividad, una desestructuración en la persona».

Para Pilar la función de los cursos es la de ayudar a despertar a las personas y hacerlas entender que sus dificultades están muy relacionadas con los vínculos, con las relaciones afectivas, etc. «El vínculo social crea estructura y ayuda a reducir el dolor y la desesperanza, ese vínculo puede tomar muchas formas pero en todo caso, el sentido, el motivo, está en lo colectivo».

Su visión de la UP es clara y aunque fue cambiando en variedad de contenidos y adaptándose a una sociedad también cambiante cree que «mantiene su filosofía original, la de abrir puertas, apasionar, crear lazos sociales». Ve la UP como una urdimbre que se integra en la ciudadanía, que genera participación social, que hace que la gente salga de su casa y se encuentre con otras personas de su ciudad. «Además de la función educativa, su gran valor está en la participación social, la gente lo estima, te cuenta que conocieron otro mundo, escucharon otras voces, es un acceso al ejercicio de la ciudadanía y esos vínculos son ahora más necesarios que nunca».

En esas seguimos Pilar, buscando respuestas en lo colectivo y con personas como tú las encontramos cada día.

 

 

 

Juan Carlos Tuero llegó a la fotografía en el 78, porque la física y la química se le atragantaron en  tercero de BUP y no podía pasar a COU. Así que para no estar un año sólo con una asignatura lo que hace es matricularse en el nocturno y buscar trabajo. A través de un anuncio en prensa entra en una empresa madrileña que se dedicaba a hacer fotos por las casas. No tenía ni idea de la materia pero le enseñaron a encuadrar y a enfocar. No era necesario mover el diafragma pues estaba fijo con un tornillo. Esta actividad le empieza a gustar y comienza a investigar quitándole el tornillo a la cámara para poder manipularla. Hace pequeños cursos, compra revistas y libros y va aprendiendo de forma autodidacta.

Un día paseando  por el Parchís,  vio un cartel anunciando la apertura de la UP  y los futuros cursos  entre los que se encontraba de fotografía. Cuando pregunta por ellos le comunican que aún no están seleccionados los profesores y en segundos pasó de interesarse como alumno a profesor llegando a ser junto a su futuro socio Bernardo González Corces  los primeros monitores de fotografía de UP.

Aula de fotografía en la casa de Nava en los años 80

Aula de fotografía en la casa de Nava en los años 80. Foto realizada por J.C. Tuero.

Su primer acercamiento a la prensa fue en esta época. Le proponen colaborar en una revista que según sus palabras «duró un cuarto de hora».  Era el responsable de las fotos para unos reportajes que se llamaban Antes famosos ahora olvidados.  Al mismo tiempo le llaman para trabajar en la Hoja del Lunes y un año más tarde comienza en La Voz de Asturias diariamente. Se encargaba de todo tipo de información desde fotos de deportes, baches, plenos a cualquier cosa que fuese noticia en Gijón.

Desde la UP organiza una muestra de Fotografía de prensa en Asturias donde colaboraron grandes fotógrafos: Guerrero, Víctor Arrieta, Ramón González, Farpón, Matilla y muchos más. Esto supuso el germen que dio lugar a la exposición y catálogo de Gijón: un año en fotos que organizaba  con carácter anual, la Fundación Municipal de Cultura desde 1984 hasta 1994.

Compagina la actividad docente con su trabajo en prensa  y otros muchos: fotógrafo del Festival de Cine, de los Encuentros de Cabueñes, un estudio de diseño asociado con otros profesores de la UP… Todo esto lo compartía con Bernardo y firmaban sus fotos como Tuero Corces. En el 89 se va su alter ego para Madrid y es en ese momento cuando decide optar por la fotografía y abandonar la docencia al no poder encargarse de todo. En esa época comienza a trabajar en el Marca y fruto de esa colaboración se dedica en exclusiva al deporte, en su faceta de fotoperiodista.

En el 98 abre un estudio junto a Juanjo Arias,  antiguo discípulo de su paso por la UP,  realizando fotos para agencias de publicidad e instituciones. Esto hace que sea unos de los responsables del proyecto La Gran Foto de Asturias que consistió en hacer retratos a todo aquel que se prestase en el pabellón del Principado de Asturias de la Feria de Muestras durante dos años consecutivos. Estima que haya hecho unos 30.000 retratos y todo ello culminó con una exposición de un mosaico de fotografías de asturianos,  en el Paseo de Begoña,  inaugurada en el 2007.

Y siempre entre exposiciones,  a un lado u a otro del objetivo, le conduce a Un fotógrafo, una ciudad y un tiempo que reunió más de un centenar de  imágenes tomadas a lo largo de 25 años de profesión  y que forman parte de nuestra historia y nuestra biografía: la Plaza Mayor con coches aparcados, el Castillo de Salas hundido,  el barrio de La Santina  hoy integrado en el parque Los Pericones, el concierto de Miles Davis… Este mismo año es nombrado presidente de la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos. Desde aquí organizan, entre otras muchas cosas,  las Jornadas de Fotoperiodismo con  exposiciones,  ediciones de libros, mesas redondas que contaron con la participación de fotógrafos de la talla de Sebastián Salgado, Gonzalo Juanes, Manu Bravo, Pedro Armestre, Andoni Canela… la muestra  MIRAES, donde exponen fotoperiodistas de la región y que tiene establecido el galardón, Memorial Ramón González que premia la mejor fotografía en Asturias y que Tuero recibió en el 2006. Aunque este no ha sido el único que ha conseguido ya que también obtuvo,  durante tres años consecutivos, el premio a la mejor fotografía periodística realizado por un autor asturiano en el Salón de Navidad de Fotografía organizado por Cajastur.

En la actualidad sigue en su estudio con Juanjo Arias, con quién también comparte firma de las fotografías para el diario Marca y La Nueva España.

Decía Susan Sontag que «la fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma» y con Juan Carlos Tuero miramos Gijón de otra manera.

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René de Coupaud Villarrubia acaba de recibir el premio honorífico de la Asociación de Músicos Asturianos (AMAS 2013), muy celebrado por las personas que trabajamos con él y muy merecido por toda una trayectoria profesional dedicada a la música y por ser uno de sus referentes  en Asturias y en España.

Es un excelente músico que inició su carrera a una edad temprana pues con cinco años ya tenía una facilidad extraordinaria para repetir las canciones de la radio por lo que su padre decidió enviarle a clase con profesor de solfeo y piano. De origen madrileño, a los nueve se traslada con su familia a Gijón, continuando el aprendizaje de piano en el Conservatorio de Oviedo y terminando a los diecisiete años con las máximas calificaciones.

Desde entonces hasta la actualidad, consiguió vivir de la música y sin grandes esfuerzos pues siempre le vinieron a buscar a casa. Primero para empezar a trabajar como pianista de la Orquesta Scherezade, con la que estuvo tres años y después con Susan y los Sonor, con quienes grabó su primera maqueta discográfica en 1972. Este año compró su primer piano un Fender Rhodes que costaba  la friolera de noventa mil pesetas y que fue pagando a plazos.

En esta época, vuelve a Madrid llamado por Dani Daniel para tocar y colaborar en la composición de varios temas. Ese mismo otoño se incorpora al grupo Los Canarios. En 1974, a raíz de la firma de un contrato con Hispavox el grupo pasa a llamarse Alcatraz; a partir de ese momento simultanea su pertenencia al grupo con trabajos de teclista, arreglista y director musical en producciones discográficas para cantantes como Donna Hightower, Emilio José, Juan Bautista Humet, Juan Carlos Calderón, Angela Carrasco, Albert Hammond, José Vélez, José-José, Camilo Sesto….Acompañando a este último , a Albert Hammond y a Donna Hightower realiza giras por España, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y gran parte de Latinoamérica.

Tocando con Albert Hammond en 1978

Tocando en una gira con Albert Hammond en 1978

Sin embargo, esta no era la vida que quería vivir ya que pasaba mucho tiempo fuera de casa y alejado de su familia. Así que en el 1978 abandona el grupo Alcatraz fijando su residencia en Oviedo, donde comienza su actividad como organista de la iglesia de San Juan el Real. Continúa colaborando en producciones discográficas y junto a Joaquín Torres compone, arregla, dirige y toca para diferentes cantantes nacionales e internacionales.

Un día de 1981, Pedro Bastarrica vino a llamar a su puerta para proponerle montar a  medias un estudio de  grabación y así  uniendo a su trabajo como músico la experiencia de técnico de sonido, montan en Gijón Estudios Norte, que hizo posible la entrada en el mundo discográfico de los artistas asturianos que en ese momento buscaban una salida a sus creaciones; en él se grabaron los primeros álbumes de Ilegales, Los Locos, Fuera de Serie, José Prendes, Manolo Quirós, Xentiquina, Orquestina Son Les Poles, Pedro Bastarrica, Carlos Rubiera, Llan de Cubel, Salón Dadá, así como varios discos para Nuberu, Jerónimo Granda, Rosa María Lobo, Joaquín Pixán, Los Tres Sudamericanos… En todos ellos intervino como técnico de sonido, compaginando en muchas ocasiones esta labor con las de instrumentista, arreglista, director musical, productor y compositor. También colabora con el mundo de la publicidad, realizando diferentes anuncios y sintonías tanto para el centro territorial de RTVE como para las cadenas nacionales.

Desde 1990 y por encargo del Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Oviedo participa como profesor en varios cursos sobre Música y Tecnología, coordinando uno que versó sobre Síntesis Sonora y dirigiendo el primer monográfico sobre Grabación Digital realizado en España. Ha impartido cursos de Informática Musical para el Conservatorio del Valle del Nalón, el Instituto Música, Arte y Proceso de Vitoria- Gasteiz y los Centros de Profesores y Recursos de Avilés y Gijón.

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Nuestro compañero René en el estudio de grabación del Taller de músicos

En noviembre de 1991 accede por oposición a la plaza de responsable del Taller de Músicos de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular de Gijón. En este puesto se le encarga el diseño, gestión y coordinación de programas y actividades musicales que engloban la formación especializada, el apoyo a la creación y la difusión, comprendiendo tanto la música clásica como el pop-rock o la música tradicional asturiana. Es el artífice del diseño de los  cursos  de música que se vienen impartiendo en la Universidad Popular desde esa época. También a él se debe la elaboración de programas como los ciclos de conciertos, talleres  y seminarios sobre pedagogía y didáctica de la música, el Jazz, la Música Antigua, la Música Electroacústica, aplicaciones de informática musical, grabación sonora, construcción de instrumentos, actividades de difusión musical en la Red de Centros Municipales o programas de apoyo a los nuevos creadores como el de Ayudas a la Creación e Investigación Musical. Y es que el Taller de Músicos ha sido un catalizador para profesionales y amantes de la música.

A partir de 1993 colabora con el Instituto Música, Arte y Proceso de Vitoria-Gasteiz como profesor y asesor de los cursos de postgrado y de las Escuelas de Verano. En 1995 pasa a formar parte del claustro de profesores del citado Instituto, participando en la reorganización de las enseñanzas que conforman el plan de estudios. Ha sido miembro fundador del Seminario Internacional Permanente de Ecología Sonora (SIPES), de la Asociación de Profesores de Educación Musical de Asturias (APEMA) y de la Asociación Asturiana de Electroacústica.

En la actualidad, su interés se reparte entre su trabajo, la realización de instalaciones sonoras, las grabaciones de campo, tocar el órgano de vez en cuando, cultivar las amistades y disfrutar del vino con moderación.

¡Enhorabuena compañero!

Se abre la caja de Pandora y empiezan a salir, además de una ligera brisa fresca,  virutas de colores, rayos catódicos y notas musicales. Estamos con Las CasiCasiotone  (LCC),  Uge Pañeda (Gijón, 1980) y Ana Quiroga (Mieres, 1985) que pronto presentarán su primer disco, d/evolution. Verá la luz el 26 de mayo con la discográfica austriaca Editions Mego , un prestigioso sello especializado en música electrónica. Ellas diseñan las portadas y  la página web implicándose en todo el proceso creativo en el que dan mucha importancia a la imagen porque forma parte del concepto que está detrás de cada proyecto.   Lo presentarán en el próximo LEV «nos hace mucha ilusión que sea en  Gijón». Acaban de recibir  el AMAS de música electrónica «está muy bien sentir el apoyo popular, te sientes arropada» y el Villa de Bilbao «lo ganamos compitiendo con otros estilos mejor posicionados en un premio prestigioso  y con un jurado muy potente». Están pletóricas, en el mejor momento de su carrera y llevan un ritmo trepidante. LCC_1 Tienen cinco o seis casiotone en casa, una consola Nintendo, un sintetizador  analógico en una caja de puros que les dio más de un disgusto en algún aeropuerto y que ya no utilizan. Así comenzaron, casi sin recursos, «la música electrónica sale ya pulida y tiene mucho mérito la gente que casi sin medios logra buen sonido». Luego, poco a poco fueron invirtiendo sus ahorros y equipándose, curtiéndose en unos directos arriesgados en los que tocan todos los instrumentos que pueden «es más atractivo visual y musicalmente, supone una superación personal y creemos que la gente lo valora».  Preparar un directo es para LCC todo un proceso creativo que disfrutan mucho  y casi siempre compusieron pensando en las sesiones de los festivales en que participaban. Ahora la cosa cambia, hay canciones grabadas y el proceso se invierte, deben desestructurarlas  para ver cómo las presentan en directo. Usan el Ableton, un programa que aprendieron a manejar en los cursos de la UP con Lluisfer Caso al que describen como «muy buen profesor, didáctico y entregado que tiene el  don de escuchar una canción y en dos segundos sacar las notas». Los cursos de la UP les brindaron conocimientos técnicos y  relación con personas que comparten sus intereses, con las que mantienen el contacto,  que se asesoran y apoyan  resolviendo las dudas en colectivo.

Aunque la gente de electrónica es  muy individualista, ellas no lo ven así: «hacemos un buen tándem, nos complementamos muy bien». Uge lleva más el peso de la parte compositiva «visualizas algo, dos o tres sonidos que pueden derivar en algo muy diferente» y a partir de ahí entran las dos de pleno en un proceso de continua experimentación con sonidos, voces, grabaciones de campo, etc.  Ana lleva más el peso del trabajo en Internet. «A veces trabajamos en paralelo  componiendo y atendiendo redes sociales al mismo tiempo». Creen que Internet facilitó su actual posición «podemos acceder al público, mostrar nuestro trabajo, saber lo que pasa, cultivarnos y aprender de otros artistas».

Puede que algún día las veáis, grabadora «peluda» en mano, en alguna estación de trenes o autobuses;  es porque participan en el proyecto Mapa Sonoru dirigido por Juanjo Palacios. También muestran sumo interés en proyectos didácticos que se desarrollan para público infantil y juvenil. Ana, maestra y Uge psicóloga, imparten talleres infantiles en los que trabajan aspectos como la alimentación, la escucha atenta y otros. Vamos, que no paran. ¡Ah! Y organizan el CasiMiniFest que este año será en el Café Dam el 1 de mayo.

No consideran significativo el hecho de ser de las pocas mujeres presentes en la electrónica, y especialmente en la experimental,  aunque son conscientes de la brutal brecha de género existente en las artes.  Imparables y decididas experimentan y saben qué sonidos quieren.  Lo hacen con la curiosidad que llevó a Pandora a abrir la caja y que a ellas las llevará a Laboral a presentar su primer disco el 3 de mayo en el LEV. ¡Enhorabuena!