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Archivos Mensuales: septiembre 2013

Sara Matilla es una de nuestras alumnas más jóvenes. Tiene 17 años y está haciendo Bachillerato en el Emilio Alarcos. Aún no tiene decidido que estudiará cuando termine en el instituto, si será Magisterio por la especialidad de idiomas o fotografía o ambas cosas. Lo que tiene claro es que no dejará la fotografía pues le encantaría dedicarse profesionalmente a hacer reportajes de boda y comuniones y «soñando un poco» trabajar para una revista de moda tipo Vogue como fotógrafa.  

La fotografía siempre formo parte de su vida, siempre tuvo una cámara en sus manos, pasó de la de juguete donde disparas y sale un payaso a una compacta en muy poco tiempo. Su padre es un gran aficionado, le enseño a revelar fotografía aunque la analógica no le apasiona. Le gusta más la posibilidad de editar y retocar con el ordenador y sobretodo le encanta la inmediatez de la fotografía digital. Pero su «obsesión» como ella lo califica, surgió a los 12 años.  Sara bailaba balé,  sufrió una lesión que la alejo de las tablas y fue entonces cuando se interesó por la fotografía. Aprendió de forma autodidacta ayudada por Internet y asistiendo a algún curso de fin de semana. A los 14 años ya tenía una cámara réflex digital. El pasado año, cuando alcanzó la edad requerida en la UP,  empezó a asistir a cursos de: fotografía avanzada, composición, uso del flash de mano… Eligió la Universidad Popular pues su madre se la recomendó ya que también fue alumna y resultaban más asequibles. De su paso por estos cursos destaca lo mucho que aprendió y le encantó tratar con gente con las mismas inquietudes independientemente de la disparidad de  edad, ya que ella siempre era la más joven. Había gente mucho mayor «como sus padres», pero nunca se sintió desplazada. Dice también que las salidas en el curso le sirvieron para aprender más y conocer a sus compañeros en acción con los que todavía sigue quedando para hacer fotos.

El pasado año se hizo ya con una cámara profesional, fue difícil convencer a sus padres pero al final cayó para Reyes;  estos últimos fueron ayudados por una beca que recibió por acabar la ESO con buenas notas. Hace menos de un año que la tiene pero ya le encargaron algún reportaje de bodas, comuniones y bautizos. Sus fotos se pueden ver en su facebook.

Este cuatrimestre no se matriculará en ningún curso ya que  quiere centrarse en sus estudios, aunque no descarta en un futuro próximo apuntarse algún otro relacionado con las nuevas tecnologías o alguna artesanía.

Bienvenida Sara, no dudamos que una imagen vale más que mil palabras.

Sara y su inseparable amiga, la cámara de fotos

Sara y su inseparable amiga, la cámara de fotos

Elena Reales es profesora de danza. Lo lleva siendo ya muchos años desde que empezó a colaborar en los talleres de danza y creación que impartía Estrella García. Más de quince años hace ya de esto y de colaboradora pasó a ser profesora de este taller de danza dirigido a personas con discapacidad psíquica. Algunos años después también se hizo cargo de los cursos de danza contemporánea.

La discapacidad es un tema muy presente en la vida de Elena del que aprende continuamente y que le aporta muchísimas satisfacciones porque, entre otras cosas, ver la evolución de algunas personas es emocionante. Imparte también danza en la Escuela de arte para personas con discapacidad Alarde. Infatigable, participa con su alumnado en actos solidarios, festivales y otras galas dando visibilidad a la diversidad y a la importancia de la educación en nuestras vidas.

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Durante una clase abierta de Danza y creación en el Centro de Cultura Antiguo Instituto

Formada en el Conservatorio de Danza de Madrid y en otras escuelas de Barcelona, Nueva York, Costa Rica, etc… bailó en la compañía de Fernando Hurtado y también en el Taller de Danza Kaos.  Sus primeros pasos fueron de ballet clásico en el Joven Ballet Concierto de Madrid dirigido por Ana Lázaro, después ya se centró en la danza contemporánea y en la danza para la vida. Su actividad profesional está muy vinculada a los medios de comunicación donde viene desempeñando labores de presentadora y de producción. Entre otros medios trabajó en la TPA.

Considera que la UP es no solo un lugar de encuentro y formación, también tiene un papel muy importante como creadora de públicos para las artes escénicas. Personas que acuden a los espectáculos que se ofrecen en la ciudad y que cada vez son más exigentes, más expertas.

La experiencia en la UP es para ella un camino y una forma de vida. Trabajar con personas adultas requiere mucha paciencia «por todo lo que dan, por todo lo que ofrecen». La docencia en una institución como la UP «me ha motivado a aprender un montón de cosas, entre ellas sobre la discapacidad, es un incentivo para seguir formándome y aprendiendo».  Cada cual llega con unos problemas, unas expectativas y «se trata de que experimenten la danza y la usen para lo que la necesiten en su vida cotidiana».  Elena comenta que la UP le ha aportado una enseñanza para la vida porque aprendes a «aceptar a las personas por lo que son, no por lo que yo quiero que sean».

Todos los viernes tiene una cita ineludible en el Centro de Cultura Antiguo Instituto con el curso de danza y creación. Esperamos que siga siendo así por mucho tiempo.

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Con una alumna de Danza y creación en una de sus actuaciones

Roberto es un habitual de los cursos y talleres de UP. Comenzó a matricularse en los inicios allá por los años 80. En aquella época, este ingeniero técnico industrial sentía la necesidad de «estudiar algo que no sirviese para nada», no le interesaba los estudios académicos y por eso comenzó a matricularse en cursos de llingua asturiana, de historia de Arte, de naturaleza y así continuó hasta ahora. Últimamente está interesado por el dibujo y la pintura por lo que es un asiduo de estos talleres.

De los múltiples cursos realizados, recuerda uno, impartido por varios profesores, por el 83 o 84 como el «más guapu» y que  trataba  sobre temas asturianos: Historia, Arte, flora, fauna, mitología  y cultura asturiana.  Este  tenía la peculiaridad de que fue programado a petición del alumnado, pues  «las personas que gestionaban la cultura atendían a las expectativas  y demandas de los ciudadanos».

Otro  que él ha promovido con tenacidad y que aún sigue programándose es Danza y creación para personas con discapacidades psíquicas. Lo hizo por su hija Paula que hoy sigue siendo alumna. Se siente muy orgulloso pues logró que la UP llegase a colectivos que en principio no tenían  acceso a este tipo de formación.

Nos comenta que cada persona va buscando en la UP cosas diferentes, pero para él lo que supone es: conocimiento, ocio y relaciones sociales que ha ido cultivando a lo largo de estos años en torno al vino que se toman después de la clase.  Las  pequeñas cosas  son las que hacen cambiar la sociedad,  la UP puso al alcance de muchas personas  la cultura. Hizo que muchos se acercasen a la poesía, a la lectura a la fotografía a aficiones que por otro lado no podían desarrollar. Además se sentían a gusto en clase,  porque aunque los profesores sabían del tema, se podían aportar las vivencias pues el aprendizaje se basaba en clases participativas.

Otro de los aspectos que resalta es que la UP anima a la ciudadanía a participar en la sociedad y como no podía ser menos, Roberto da ejemplo y participa en todo tipo de eventos que organiza la Universidad Popular, ya sean exposiciones,visitas, fiestas o conferencias.

Ya tiene preparada su tarjeta ciudadana porque este cuatrimestre se matriculará en Grabado y en Dibujo a la acuarela.

Roberto Arranz en el Centro de Cultura Antiguo Instituto

Roberto Arranz en el Centro de Cultura Antiguo Instituto