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Archivo de la etiqueta: CCAI

Se dice que «de casta le viene al galgo» y en el caso de nuestro profesor de saxofón es  cierto porque hereda de su padre, un conocido músico asturiano, su afición y talento.

Empezó a una edad muy precoz. A los cinco años entró en la Banda de Música de Mieres y eligió el saxofón porque era el instrumento que más le atraía. A los 11 años, su padre le compró su primer Selmer. «No se me olvidará nunca aquel día en el que iba con mi saxo nuevo, que para mí era el mejor del mundo, y uno de los de la banda le dijo a mi padre: no sé para qué le compraste un pito tan caro. Y me cortó toda la ilusión del momento».

band- Juan Flores

Sus estudios se encaminaron a la música y se graduó con el título de Profesor de Saxofón por el Conservatorio Superior de Música del Principado de Asturias, finalizando la carrera con matrícula de honor y premio Fin de Grado.

En la década de los ochenta, además de ser el saxo solista de la Banda de Música de Langreo y el de la de Ciudad de Oviedo, daba clases particulares de saxo, flauta y clarinete para ganar unes perruques. Jorge el de Los Ilegales, que por entonces era uno de los grupos más famosos, le llamó porque quería introducir el saxo en sus canciones. Corría el año 1988 y su importante participación en Ángel exterminador contribuyó al gran éxito de este tema. A partir de ahí, va simultaneando las giras nacionales e internacionales  con las grabaciones Nuberu, Los Berrones, Victor Manuel, Elliot Murphy, por citar las más significativas. Después de 12 años de gran actividad, terminó dejando Los Ilegales para poder llevar una vida más tranquila y sin tantos bolos.

Su trayectoria musical es de una singularidad extraordinaria. Formó parte del único grupo español que tocó en el mítico festival de Woodstock; colaboró en grabaciones y directos con Jaime Urrutia, Jhonny Burning, Josele Santiago, Micky, Sr. Chinarro, Julián Hernández; creó su propio grupo JF Quartet ;es integrante de Stormy Mondays  y su tema  Sunrise number 1 fue elegido por la NASA entre más de mil canciones de todo el mundo para ser escuchado en el espacio en el transbordador Endeavour. También es miembro de Zem, de Jorge Ilegal y Los Magníficos y de Real Straits.

Llegó a la UP de la mano de René de Coupaud cuando quisimos incluir el saxo en la oferta de de música. Nos cuenta que aceptó porque «ya conocía al personal de los otros instrumentos y me prestaba trabajar en ese proyecto pero venía con una idea muy diferente. Pensaba que el Taller de Músicos era una escuela de élite en la que iba a dar clases a músicos que quisieran perfeccionar técnicas, estilos… Sin embargo y aunque la realidad era otra, no fue decepcionante, sino todo lo contrario ya que cuando en los cursos me encontré con personas tan variopintas pensé que algo bueno y guapo  tenían que tener para querer aprender a tocar un instrumento». «Y es que en estos cursos hay muy buen rollo pues se establece un vínculo tan fuerte que al final son ya más amigos que alumnos».

Juan Flores, profesor de saxo

Recuerda un caso muy entrañable, el de un alumno de 82 años que llegó con su saxo nuevo a clase y le preguntó si le podía enseñar a tocarlo. Le dijo que para dar conciertos no iba a estar preparado, pero sí para poder disfrutar de la música.

También imparte clases en el Conservatorio de Pola de Lena. Indudablemente, la música, es una de sus grandes pasiones, y los saxos siguen ejerciendo en él, una atracción especial, sobre todo sus trece Selmer Marck VI, verdaderas joyas de coleccionista pero además siente debilidad por las motos y locura por su Harley-Davidson.

Juan es un bon vivant que sabe disfrutar de los placeres de la vida.

 

 

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Las lecturas de libros como Sandokán o El conde de Montecristo, los tebeos de Mortadelo y Filemón, la biblioteca de casa de sus padres, los profesores de literatura del IES Calderón de la Barca de Gijón, Mª Jesús del Pozo y Julio Flórez, entre otros le adentraron en el fascinante mundo de la literatura y siempre quiso que en torno a ella estuviera su profesión. Después vino la Universidad de Oviedo como estudiante de Filología Hispánica. «Fue precisamente durante mi etapa como universitario cuando empecé mi andadura en la Universidad Popular como alumno de los talleres de Creación literaria que tan bien impartía Laura Castañón. Fue una experiencia de lo más enriquecedora, tanto por el aprendizaje adquirido como por darme de bruces con otra forma de estudio alejado del sistema tradicional en el que llevaba tanto tiempo formándome». Lo que no podía imaginar entonces es que unos cuantos años después se iba a encontrar entrando de nuevo en el Antiguo Instituto, pero esta vez como docente. Estar al otro lado de la barrera le sirvió para comprender la verdadera dimensión de la Universidad Popular y, sobre todo, para darse cuenta de que la labor del docente no es otra que la del aprendizaje continuo. Talleres de poesía, de creación literaria, cursos de historia de la literatura, de literatura y cine, con alumnado diverso, pero con una característica común: exigencia, en el buen sentido de la palabra. Participantes que demandaban conocimiento, pero que también eran generosos para compartirlo tanto con él como con el resto del grupo. Precisamente esa exigencia fue  la que le hizo querer mejorar siempre pues lo principal era intentar no defraudarlos. Los comentarios de libros, donde cada uno expresaba su opinión sobre la lectura,  la asistencia a presentaciones y conferencias sobre libros, el viaje que hicieron a Valladolid para seguir la ruta de El Hereje, la novela de Miguel Delibes que habían leído y comentado en clase, todo fueron experiencias enriquecedoras que le ayudaron y le ayudan en el día a día.

Recuerda  cuando abrió su librería y nos dice: «una de las cosas de la que me siento más orgulloso es que ahí estaban, cerca de mí, Laura Castañón y el grupo poético Encadenados, un grupo surgido de uno de los talleres de Poesía que impartí en la UP, que todavía sigue funcionando y varios de sus integrantes ya han publicado libros».

Rafa no sólo vende libros, sino que asesora y colabora en programas de radio local y en el programa de la SER A vivir que son dos día de Javier del Pino. Nunca le tentó demasiado escribir, dice que le tiene mucho respeto a ese oficio, aunque tuvo un blog y colaboró con el periódico Asturias 24.

Y ahora, casi siete años después, «cada vez que organizo presentaciones, preparo el Club de Lectura o cualquier otra actividad que realizo en la librería, valoro la importancia que tiene para Gijón la Universidad Popular». Para nuestra ciudad también es muy importante contar con un espacio como el que regenta Rafa.

Casi por casualidad arribó a  la UP un verano en que se buscaba profesorado, casi por casualidad pero no del todo  ya que vivió en Gijón hasta que a  los 16 años se trasladó a Madrid para estudiar Arte Dramático en la RESAD. Su madre vivía aquí y ella volvió en esos días en que los veleros perfilan el horizonte de San Lorenzo. Vio un anuncio en que solicitaban profesorado para la UP y en 1984 comenzó a dar clases de teatro y expresión corporal.

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«Eran tantas las carencias culturales y tan grandes las ganas de aprender que la UP dio respuesta a esa necesidad acumulada durante tantos años. Dar respuesta a las inquietudes artísticas fue también otra de las grandes aportaciones de la UP a una ciudad que ya contaba con varias asociaciones teatrales pero en la que aún no existían compañías profesionales».  Marián Osácar reconoce hoy muchos rostros del teatro porque empezaron en la UP. Pero la UP no solo nutrió la profesión, también se creó una red permanente de públicos con muy buen criterio «porque no hay mejor manera de saber apreciar una puesta en escena que haber experimentado con técnicas teatrales».

 

Ve la UP como un espacio de trabajo colectivo donde sigue siendo posible asumir un mayor riesgo creativo porque no tiene la presión del mercado. En general considera que la UP sigue cubriendo esa oferta de materias no incluidas en la formación reglada y «sigue apostando por generar curiosidad e interés por los lenguajes artísticos, desarrollando habilidades, disfrute y enriquecimiento personal, a veces aplicables en la mejora y distinción de los C.V. de las personas asistentes». Para Marián la UP conserva un elemento esencial de sus inicios, poder compartir gustos y aficiones en grupos afines que, algunos de los cuales perduran.

 

Tras varios años desarrollando otras labores técnicas que la apartaron de las artes escénicas, volvió con fuerza cuando pasó a formar parte del equipo de FETEN en 1996 siguiendo a día de hoy al frente de la Feria que movía de aquella unas quince compañías y cincuenta personas acreditadas. Ahora que celebra sus 25 años, reúne a setenta y dos compañías de diecisiete países y de quince comunidades autónomas, con más de seiscientas personas acreditadas y más de ciento sesenta funciones en una feria que abraza todas las formas de expresión de las artes escénicas: teatro, danza, música… Habla con pasión de la feria y destaca la relevancia de un evento único en el Estado Español, un lugar de encuentro entre el mercado y las nuevas tendencias creativas de ámbito profesional y a su vez una oportunidad extraordinaria para que Gijón/Xixón disfrute de un festival que como tal, si no fuera feria, no sería posible organizar.

 

Para Marián, ya desde estudiante, siempre fue una prioridad la visibilidad y promoción de las artes del movimiento. A partir de 2000, apostó desde la FMCEyUP por dar un lugar a la danza contemporánea y las técnicas corporales como motor de creación, implicándose en la propuesta y puesta en marcha de un festival de danza, Danza Xixón, a partir de un congreso realizado en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. Tras 15 ediciones se puede ver el impacto en la ciudad de haber creado público específico de danza.

 

Como Jefa de Departamento de Promoción de las Artes en la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular que es, ve imprescindible destacar la importancia de la música e imagen en el tejido cultural de la ciudad. Comparte también espacios con el Taller de músicos que desarrolla festivales como el de Música Antigua o los talleres de Improvisación, o el Centro de Imagen con su ciclo anual de cine Peor Imposible. No duda en resaltar la profesionalidad de su equipo de trabajo al que considera altamente cualificado y que año tras año consigue que todos los eventos que organizan sigan creciendo, devolviendo a la ciudad el capital social que invierte, cumpliendo su labor como empleados/as públicos/as.

 

Nuestras felicitaciones por esos 25 años de FETEN… ¡¡¡y que cumpla muchos más!!!

 

La Universidad Popular y la asociación Alarde llevan vinculadas desde 1996 cuando se empiezan a impartir cursos de Danza y creación para adultos con discapacidad intelectual. Pasados dos años se amplía la oferta pública con talleres de música y otro taller de Danza que en la actualidad se siguen programando.

La Danza es el recurso que estrecha lazos en la colaboración continua entre Alarde y la Universidad Popular. Elena Reales es la profesora que imparte las clases con la monitora de apoyo,  Conchita Fernández. Los alumnos y alumnas, que bien se han ganado el título de «BAILARINES» por su formación, esfuerzo e ilusión, participan en diversos actos con representaciones coreográficas inspiradas en la capacidad de cada uno de ellos y su manera especial de transmitir emociones al público que les contempla.

Alarde pie

 

La asociación Alarde es una entidad sin ánimo de lucro constituida en 1995. Nació con la necesidad de tener un punto de encuentro de familias donde había al menos una persona con discapacidad. Empezaron a trabajar, como aquel que dice, dando palos de ciego porque ni la sociedad estaba preparada, ni las personas que iniciaban este proyecto sabían por donde caminar para favorecer el aprendizaje y mejorar el ocio de personas con otras capacidades.

Tras varios años de experiencia y éxitos, en 2008 se inaugura La Escuela de Arte Alarde, apoyada por el Ayuntamiento de Gijón. Es un centro abierto a la sociedad, que abarca la formación en varias disciplinas artísticas y que tiene por objetivo sembrar el gusto por el Arte. Este año 2014 el número de personas con capacidades diversas que participan en esta escuela asciende a 170.

Que el Arte siga abierto para «La Vida» y que nos dé la oportunidad de seguir creando con las capacidades de todos aquellos que se comprometen a buscar una mejora en su día a día.

Con la colaboración de Elena Reales

BRAVO ASTURIANISIMO

 

 

miguel aire 2Miguel Quiroga (Gijón, 1978) comenzó en la danza casi por casualidad, un desafío mientras jugaba a las palas en la playa, en verano del 96 y un catálogo de la UP que su madre tenía en casa. Casi por arte de birlibirloque y sin saber muy bien de qué iba, se matriculó en Iniciación a la danza y todo cambió, se abrió una puerta casi sin que ni él mismo lo supiera y apareció un mundo, el de las artes escénicas. No era una puerta, era un portón.

Este chico tímido que se transforma por el simple hecho de hablar de danza, hizo su primer curso con Elena Reales y continuó su formación en la escuela de Estrella García, que también fue profesora de la UP. Su afición fue intensificándose y simultaneó sus estudios de Magisterio por la especialidad de Educación Física con las clases de danza, hasta tal punto que terminó la carrera en Madrid para poder acceder a cursos que aquí no había. A partir de 1999 proyecta su formación fuera de Asturias, por ejemplo en Barcelona o Viena (ImpulzTanz). Posteriormente se incorpora a Zigzag Danza, la compañía que dirige Estrella García, su vida profesional ya estaba encarrilada aunque valoraba la posibilidad de marchar de Asturias a un lugar donde estuviera más desarrollado este ámbito de las artes escénicas. Tras un curso con el senegalés James Carlès que le transmitió la importancia de quedarse y hacer proyectos en lugares periféricos, decide permanecer en Asturias. Eso le empujó, junto con Estrella García, a desarrollar desde su compañía,  un proyecto porque entendieron que aquí podían hacer una gran labor creando infraestructuras inexistentes.

En la UP empezó dando algún curso de verano y a partir de 2007 se hizo cargo de todos los cursos de danza contemporánea. También imparte cursos de danza para mayores y otros dirigidos a personas con capacidades diversas. «Cuando hablas con gente de otros sitios como Alemania o Austria, intento explicar lo que es la UP y se sorprenden bastante porque es un proyecto inclusivo y una iniciativa pública, me enorgullece formar parte de un proyecto así, sin límites de edad y con clara vocación de desarrollo de las sensibilidades artísticas». Cree que la importancia de los cursos es vital, porque «no se trata solo de lo que las personas aprenden, cambian la forma de ver las cosas, de ver la vida, de ver su propio cuerpo, empiezan trabajando con su reflejo en el espejo y a fin de curso trabajan desde su propia conciencia».

Es intérprete y director de escena en su compañía, programador en el espacio escénico El Huerto y profesor tanto en la UP como en su academia. También forma parte del Taller de danza Kaos. Con un perfil muy completo nos cuenta que «el hecho de reciclarte como docente formándote y viendo continuamente espectáculos te equilibra y te permite estar situado, estar centrado, saber dónde estás, lo que estás haciendo y lo que quieres hacer».

Le gusta la danza contemporánea y dentro de esta fue construyendo un estilo propio en el contexto de su compañía de danza, «Zigzag creó su propio estilo, cercano a la danza teatro (la tanztheater de Pina Bausch), donde el movimiento  en el espectáculo es tan importante como el vestuario, la iluminación, la coreografía, todo debe estar equilibrado».  Estuvo implicado en quince montajes de la compañía, solo como director, en Aupapá, «lo paso fatal fuera del escenario». Aunque son importantes pues «todos tienen su propia vida pero el que más me toca es Portrait porque es muy personal, lo dirigí, hice la coreografía y lo interpreté yo solo, es una pequeña autobiografía, mi experiencia tras diez años en la compañía, por qué elegí esto, por qué me subo a un escenario a exponer mi intimidad, mi mundo interior, cuáles son mis motivos, etc.».

Miguel habla de la necesidad de dar una visión aperturista de la danza que acompañó al ser humano, hombres y mujeres, desde el principio de los tiempos. La visión típica del ballet clásico es muy reduccionista, la danza es mucho más y quiere transmitir eso, acabar con algunos estigmas sobre masculinidad y danza. También habla de cómo se va creando público poco a poco y cómo en tiempos de crisis es un buen momento para volver a la esencia y soltar el lastre de todo lo superfluo, un buen momento para volver al origen de las cosas, «al plantearte si continuar, redescubres las motivaciones, lo que te empuja a seguir, es volver a empezar pero con una experiencia de quince años».

Como los  grandes bailarines, Miguel va sobrado de técnica y es genial por su pasión. ¡Qué empiece el espectáculo!

 

Licenciada en Psicología, sexóloga, experta en mediación familiar y en Psicopatología y salud, Pilar Sampedro (Obe- Ribadeo, 1968) es un buen ejemplo de formación permanente. Ansía aprender y es una buena comunicadora que impartió cursos y talleres a mujeres, adolescentes, en ámbitos profesionales tanto educativos como sanitarios, etc. Su bagaje como formadora es abrumador y ahora mismo, aunque sigue impartiendo cursos, está más centrada en el ámbito de la Psicología clínica.

Involucrada en el feminismo y las cuestiones de género desde los años ochenta, no percibe tanto una involución en aspectos relacionados con la igualdad como que a veces somos muy optimistas cuando pensamos que educando y sensibilizando se van a cambiar las cosas muy rápido, «quedan marcas del pasado difíciles de abordar en tan poco tiempo como para modificar algo tan estructural, tan vinculado con las identidades y con los afectos».

Su primer contacto con la UP fue en su etapa de estudiante de Psicología, a finales de los ochenta. Hizo cursos de animación sociocultural y dinámica de grupos que le interesaban tanto por la relación con sus estudios como por sus trabajos, ya entonces, como monitora. Diez años después comenzaría a dar cursos relacionados con la violencia de género y posteriormente impartiendo cursos de Psicología, que es de los que se encarga en la actualidad.

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Considera que los cursos de la UP pueden ser muy válidos, entre otras cosas, desmontando algunos mitos de la Psicología positiva, de los libros de autoayuda «porque hay algo perverso al decir que cambiando el pensamiento se pueda mejorar, las personas llegan con este discurso a los cursos, quieren respuestas, algo que cambie su vida». Pretende amortiguar eso en los cursos, hacer entender que eso son herramientas pero que es necesaria la vuelta a lo social y que por mucho que cambies tus pensamientos, si sigues siendo una isla, es complicado. «Todos buscamos respuestas al malestar, al generado por el modelo social, al generado por la propia negación de que hay momentos en que es inevitable sentirse mal, sentir dolor». Le preguntamos si la crisis está relacionada con el empeoramiento de la salud mental y responde tajante «sí, totalmente, la crisis genera muchos efectos indeseables en la psique colectiva y en la individual: miedo, desesperanza, ira, agresividad, una desestructuración en la persona».

Para Pilar la función de los cursos es la de ayudar a despertar a las personas y hacerlas entender que sus dificultades están muy relacionadas con los vínculos, con las relaciones afectivas, etc. «El vínculo social crea estructura y ayuda a reducir el dolor y la desesperanza, ese vínculo puede tomar muchas formas pero en todo caso, el sentido, el motivo, está en lo colectivo».

Su visión de la UP es clara y aunque fue cambiando en variedad de contenidos y adaptándose a una sociedad también cambiante cree que «mantiene su filosofía original, la de abrir puertas, apasionar, crear lazos sociales». Ve la UP como una urdimbre que se integra en la ciudadanía, que genera participación social, que hace que la gente salga de su casa y se encuentre con otras personas de su ciudad. «Además de la función educativa, su gran valor está en la participación social, la gente lo estima, te cuenta que conocieron otro mundo, escucharon otras voces, es un acceso al ejercicio de la ciudadanía y esos vínculos son ahora más necesarios que nunca».

En esas seguimos Pilar, buscando respuestas en lo colectivo y con personas como tú las encontramos cada día.

 

 

 

Esta xixonesa collecha del 81, maestra y escritora, muyer de falar sele y posao y nieta de playa, graduó en Maxisteriu por Educación Infantil na Universidá d’Uviéu; tamién ye Esperta  Universitaria en filoloxía asturiana, magar que la llingua del país yá –y la semaren curioso dende casa, y la regaren nel colexu Jacinto Benavente, onde estudió,  y depués ella fixo que granare hasta convertila nuna de les nueves y  más respetaes voces de la lliteratura n’asturianu.

Ye especialista en lliteratura infantil y remana como poques les pallabres, estrumiéndoles y afalagándoles hasta camudales  n’histories enllenes de suaños coles que ganó dellos premios como’l concursu de Llectures pa Rapazos de l’Academia de la Llingua nel añu 2005 con La caxa de cristal o el  Premiu de la Crítica d’Asturies a la meyor obra infantil n’asturianu en 2010 con Mio ma la pirata. Escribió Vivo una casa Malva (2011),  onde les mantes güelen a sal  y a fruta y guarden nel cuartu d’una casa los enfotos y esperances de neños, neñes y madres.

17Diz  que la educaron «cola llingua que se fala n’alto y la que se siente al escuchu y va pasando de boca a oreya como un secretu» y asina seliquino y reblincando, como bona bailarina que tamién ye, punxo Nome nel añu 2011 a una escoyeta de rellatos pa públicu adulto nos que con prosa poética fala de sitios, realidaes y sentimientos qu’unes vegaes tán cerca y otres tán lloñe. Lo último que conocemos  d’ella son unes perguapes Pincelaes (…)«que faen  por dir dibuxando les pallabres, esperiencies, emociones, lleendes y paisaxes qu’otres persones yá cuntaron. A pincelaes d’acuarela, anotaes nun cuadernu de viaxe, y col mesmu  envís épicu que proclamaba Rustichello, describe llugares que yá formen parte de la so llínea vital».

Pero hai tantes Iris como colores tien el so arcu; amás de la social, la lliteraria, la bailarina… ta la maestra qu’entamó a poner escuela d’asturianu na Universidá Popular nel 2007; fueron tres años percorriendo dellos Centros Municipales y el Vieyu Institutu col diccionariu, la gramática y tol enfotu y les ganes de deprender la nuestra llingua a xente de lo más variao. «Yera complicao pola bayura y diversidá del alumnáu; xente con edaes ya petites distintos y con diferentes niveles de conocimientu del asturianu; dende persones universitaries a otres xubilaes; xente que se desenvolvía bien no oral pero con abondes carencies gramaticales, dalgunes asturianes, otres de fuera d’Asturies». Punxo clases d’aniciu, nivel avanzáu, torna y foi la encargada del únicu cursu d’espresión oral n’asturianu que se fizo na UP, nel branu del 2009. «Foi una esperiencia fundamental, mesmo  no Llaboral polo que tien de retu cono no personal; siempre ye prestoso ver cómo la xente ruempe a falar y escribir  na llingua d’Asturies, fraña prexuicios llingüísticos  y s’implica  pa cola cultura asturiana al tiempu que conoz y comparte esperiencies con otres persones. Recuerdo que siempre diben  facer la prueba de conocencia de l’Academia de la Llingua Asturiana; quedábamos y díbamos toos xuntos a Uviéu. Pasábenla, siempre».

Pero Irís nun aportó a la Universidá Popular  de la mano de la llingua,  yá andaba danzando enantes  con Elena Reales  y Miguel Quiroga. Tamién fizo dellos cursos  pa docentes, venceyaos cola didáutica.

Fai trabayos como traductora, colaboradora en programes de radio, foi responsable de la revista dixital “A la gueta los suaños”, ellabora materiales didáuticos,  pon cursos y ponencies  na  Universidá, ye la responsable del  Suplementu Cultural de la Nueva España “Escolinos” y ye maestra interina d’asturianu, anguaño pon clases llingua nel colexu Lloréu en Xixón.

Y entovía-y queda tiempu pa entretener a la Reciella, una perguapa iniciativa de families pol asturianu  p’averar a lo más pequeño de la casa  a la llingua al traviés d’actividaes  como conciertos, cuentacuentos y xuegos, siempre  axuntando a les familes y col asturianu como llingua vehicular.

¡¡¡Son tantes Iris… y toes tan prestoses!!