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image002Su afición por las plantas medicinales le viene de cuando era pequeño e iba con su abuela a recoger las que ella utilizaba. Con el paso de los años esa afición se convirtió en su vocación y profesión.

Se licencia en Medicina por la Universidad de Oviedo en 1982 y empieza  ejerciendo en un seguro. Ya en aquella época entendía que la medicina general tendría que estar orientada a ver al paciente desde una perspectiva global, integral, ya que una dolencia puede tener un origen psicosomático que también debería  atenderse.

Su trayectoria profesional le llevó a Los Oscos, en un momento en el que  las comunicaciones eran penosas. Nos cuenta que en muchas ocasiones  tenía que solucionar él solo la papeleta a los habitantes haciendo las veces de especialista, pues la mayoría no se podían permitir el lujo de ir a Oviedo. En cualquier caso, él es un médico generalista convencido,  pues considera que a la persona debe tratársela como a un todo y no como los especialistas que atienden a lo que atañe a su especialidad.

En 1987, decide dedicarse a lo que realmente le gustaba y empieza a estudiar por su cuenta y de forma autodidacta medicina natural y fitoterapia  pues en España no había nada relacionado con ese campo. Ese mismo año va a París de vacaciones  y allí visita una exposición de Farmacia Natural donde de forma casual ve unos papeles por el suelo que anuncian publicidad de los cursos de fitoterapia de la Facultad de Farmacia de Montpellier. De esta manera tan peculiar decide hacer esos estudios y sacar el título de Diplomado en Fitoterapia,  curso  que le sirvió no sólo para aprender sino también para contactar con otros profesionales europeos. Después en Londres realiza estudios de Homeopatía en la Facultad de Homeopatía del Royal London Homeopatic Hospital.

Vuelve a su ciudad natal  y abre su consulta de medicina natural. Combina la práctica del ejercicio médico con charlas, cursos, asistencia a congresos, seminarios, para seguir aprendiendo y también crea la Sociedad Asturiana de Fitoterapia en 1991. Fue miembro fundador, presidente y vicepresidente respectivamente de la Sección Colegial de Médicos Acupuntores, Homeópatas y Naturistas del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Asturias. En 1992 organiza y preside el  I Congreso Internacional de Fitoterapia “Ciudad de Oviedo”, el  primero de esta disciplina en el país. Es en  esta época cuando le llaman de la Universidad de Oviedo para impartir el  primer curso de Plantas medicinales en la Facultad de Biológicas. Además, desde hace ocho años imparte en la Facultad de Medicina  la asignatura de Medicinas Complementarias, con la finalidad de dar a conocer y sensibilizar a la «clase médica» en otro tipo de terapias alternativas. Asignatura que en estos momentos es optativa.

Como profesor de UP impartió el curso de Plantas medicinales en varias ofertas, siempre con gran demanda. Para él es una «experiencia que valora muy positiva y satisfactoriamente pues el alumnado viene con mucho interés y muchas ganas de aprender, hacen muchas preguntas y muy interesantes». Le gusta el contacto con la gente y encontrarse con un público tan heterogéneo que va desde una estudiante de farmacia a una ama de casa ,con jóvenes y mayores. Dice que le supone todo un reto a la hora de preparar e impartir las clases.

Es un profesional muy polifacético y con mucha iniciativa,que rápidamente se lía la manta a la cabeza  y tan pronto funda, dirige, redacta y publica una revista médica, como dirige, asesora y participa en programas de radio. Tampoco  es difícil encontrarlo  de médico en rallies. Es autor y coautor de libros como Plantas medicinales en Asturias y  Plantas medicinales en España;  así todo  encuentra tiempo para sacar las titulaciones de patrón y capitán de yate y si se tercia salir a la mar, por la que siente una gran pasión.

¡Qué tengas buena mar!

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Casi por casualidad arribó a  la UP un verano en que se buscaba profesorado, casi por casualidad pero no del todo  ya que vivió en Gijón hasta que a  los 16 años se trasladó a Madrid para estudiar Arte Dramático en la RESAD. Su madre vivía aquí y ella volvió en esos días en que los veleros perfilan el horizonte de San Lorenzo. Vio un anuncio en que solicitaban profesorado para la UP y en 1984 comenzó a dar clases de teatro y expresión corporal.

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«Eran tantas las carencias culturales y tan grandes las ganas de aprender que la UP dio respuesta a esa necesidad acumulada durante tantos años. Dar respuesta a las inquietudes artísticas fue también otra de las grandes aportaciones de la UP a una ciudad que ya contaba con varias asociaciones teatrales pero en la que aún no existían compañías profesionales».  Marián Osácar reconoce hoy muchos rostros del teatro porque empezaron en la UP. Pero la UP no solo nutrió la profesión, también se creó una red permanente de públicos con muy buen criterio «porque no hay mejor manera de saber apreciar una puesta en escena que haber experimentado con técnicas teatrales».

 

Ve la UP como un espacio de trabajo colectivo donde sigue siendo posible asumir un mayor riesgo creativo porque no tiene la presión del mercado. En general considera que la UP sigue cubriendo esa oferta de materias no incluidas en la formación reglada y «sigue apostando por generar curiosidad e interés por los lenguajes artísticos, desarrollando habilidades, disfrute y enriquecimiento personal, a veces aplicables en la mejora y distinción de los C.V. de las personas asistentes». Para Marián la UP conserva un elemento esencial de sus inicios, poder compartir gustos y aficiones en grupos afines que, algunos de los cuales perduran.

 

Tras varios años desarrollando otras labores técnicas que la apartaron de las artes escénicas, volvió con fuerza cuando pasó a formar parte del equipo de FETEN en 1996 siguiendo a día de hoy al frente de la Feria que movía de aquella unas quince compañías y cincuenta personas acreditadas. Ahora que celebra sus 25 años, reúne a setenta y dos compañías de diecisiete países y de quince comunidades autónomas, con más de seiscientas personas acreditadas y más de ciento sesenta funciones en una feria que abraza todas las formas de expresión de las artes escénicas: teatro, danza, música… Habla con pasión de la feria y destaca la relevancia de un evento único en el Estado Español, un lugar de encuentro entre el mercado y las nuevas tendencias creativas de ámbito profesional y a su vez una oportunidad extraordinaria para que Gijón/Xixón disfrute de un festival que como tal, si no fuera feria, no sería posible organizar.

 

Para Marián, ya desde estudiante, siempre fue una prioridad la visibilidad y promoción de las artes del movimiento. A partir de 2000, apostó desde la FMCEyUP por dar un lugar a la danza contemporánea y las técnicas corporales como motor de creación, implicándose en la propuesta y puesta en marcha de un festival de danza, Danza Xixón, a partir de un congreso realizado en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. Tras 15 ediciones se puede ver el impacto en la ciudad de haber creado público específico de danza.

 

Como Jefa de Departamento de Promoción de las Artes en la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular que es, ve imprescindible destacar la importancia de la música e imagen en el tejido cultural de la ciudad. Comparte también espacios con el Taller de músicos que desarrolla festivales como el de Música Antigua o los talleres de Improvisación, o el Centro de Imagen con su ciclo anual de cine Peor Imposible. No duda en resaltar la profesionalidad de su equipo de trabajo al que considera altamente cualificado y que año tras año consigue que todos los eventos que organizan sigan creciendo, devolviendo a la ciudad el capital social que invierte, cumpliendo su labor como empleados/as públicos/as.

 

Nuestras felicitaciones por esos 25 años de FETEN… ¡¡¡y que cumpla muchos más!!!