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Artes visuales

Laura Rodríguez Noval (Gijón, 1980) es Técnica Superior en Grabado y Técnicas de Estampación por la Escuela de Arte de Oviedo. Completó su formación de grabado durante un año en Litografía Viña y también cursó estudios de Restauración y conservación de bienes culturales y patrimoniales en la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias. También se formó como constructora de vitrales artísticos en Rivas Vidrio. Trabajó como restauradora de retablos, tallas, pinturas murales, y formó parte del equipo que restauró «La Iglesiona». Combina este trabajo con su labor docente,  y aunque siempre trabajó con público infantil,  desde octubre del pasado año es profesora de grabado en la Universidad Popular.

Su primer contacto con la UP fue como alumna de teatro con Felipe Ruiz de Lara, tenía 18 años «lo 20140219_105456pasé muy bien, estaba estudiando grabado, tenía que hacer un proyecto y me sirvió para relajarme y para inspirarme». También hizo cursos de cerámica con Toni Soriano y otros,  «siempre buscaba algo que me ayudara a completar mi formación, hacía seguimiento de las ofertas de la UP y me beneficié de ello porque hice cursos que me sirvieron». En su formación, Laura tocó casi todas las disciplinas artísticas porque  «siento verdadera pasión por el arte, ya sea creando, enseñando, restaurando o disfrutando como espectadora».

Ahora, como profesora dice que «la experiencia es muy buena, tengo mucha ilusión, estoy descubriendo cosas, conociendo a mucha gente y con proyectos de los que aprender y disfrutar». Define el ambiente del taller como el que se genera entre un grupo de amigos que se reúnen para trabajar, aprender y divertirse, «admiro mucho a los alumnos porque con su vida y sus trabajos, llegan al taller llenos de energía y proyectos, ponen mucho empeño y entusiasmo y eso no solo me facilita el trabajo sino que hace que me resulte muy gratificante». Describe la UP como una institución «que da opciones educativas que no hay en ningún otro sitio: buenas instalaciones, buenos precios y buen ambiente, para todos los públicos y con una variedad de temáticas que solo hay aquí».  Pero no es solo una diversión o una manera de relacionarse puesto que del taller de grabado ya salieron varias personas cuya obra fue seleccionada por Calcografía Nacional así como exposiciones individuales o colectivas. «Se trata de un taller muy prolífico en el que se experimenta con muchos materiales distintos, en el que se recicla y con un concepto de grabado muy contemporáneo, sin desdeñar las técnicas clásicas como el aguatinta y el aguafuerte». En este momento trabajan en dos proyectos expositivos, uno dedicado al Greco que se presentará en el Centro Municipal Integrado de El Llano en primavera y otro que es aún un secreto por desvelar, que se podrá disfrutar en el Centro de Cultura Antiguo Instituto en el mes de junio.

No es inusual entrar en el taller y encontrarse cartones de leche que utiliza para estampar, no es extraño verla reciclar los recortes de los recortes para crear arte. Lo que sí es cotidiano es que  Laura te reciba con su mejor sonrisa y con su buen hacer, con empeño y entusiasmo, tiñendo de arte cada rincón de este taller que ya es un clásico en la UP.

Como si al encontrarnos ante una obra de arte y, por el color, las pinceladas, los trazos, el manejo de la luz,…las ideas y las sensaciones que nos transmite, pudiéramos ubicarla en el tiempo y aliarnos con ella para darnos cuenta de que estamos ante una gran pintura, así hay vinos que pueden considerarse arte en sí mismos. Se trata de caldos que antes de su creación han pretendido inspirarnos y hacernos sentir más allá de los gustos que imponen los mercados. Son producciones limitadas, muy pendientes de la calidad del fruto y que son fieles al terruño y a las variedades con que están hechos.  A partir de este paralelismo, Pablo Sampedro nos define la cata de vinos como «la manera de educar los sentidos para poder percibir múltiples sensaciones y, así, poder reconocer la calidad de un vino más allá del gusto personal». Y lo hace así porque se define como artista visual y formador técnico en enología. Esta doble faceta le viene de lejos.

De niño fue premiado en certámenes de pintura en el colegio y recuerda que su padre y su abuelo habían reconvertido la antigua carbonera de la casa en una bodeguina; a su padre le iban los tintos, a su abuelo los blancos y ambos compartían el gusto por el cava. De soslayo nos confiesa que hace 30 años le permitían tomar una copa de cava brut en fechas muy especiales.

Desde entonces ha realizado un centenar de exposiciones colectivas e individuales, nacionales e internacionales, sobre todo de pintura abstracta, pero también de escultura, grabado y nuevas tecnologías. Ha participado en diversos talleres, proyectos artísticos y su obra ha sido premiada y seleccionada en varios concursos. Se ha formado como técnico en enología y maridaje así como en metodología didáctica, básica como apoyo en la docencia.

La unión de ambos mundos ha quedado patente en la realización de varias pinturas relacionadas con el vino, etiquetas artísticas, carteles de eventos como La Vendimia, charlas sobre arte, cultura y vino o exposiciones como Kunst und Wein de Berlin.

Ha impartido los dos últimos cursos de cata de vinos en la UP en los que reconoce haber estado muy a gusto: «que un alumno, por ejemplo, te agradezca personalmente lo aprendido en tu clase es algo que compensa muchísimo en la tarea docente». En sus clases insiste mucho en la educación de los sentidos, en reactivar su uso: ver, oler, saborear,… porque considera que es algo que no nos han enseñado y cada vez les sacamos menos partido. Gracias a este análisis organoléptico disfrutar de un vino de calidad ha dejado de ser elitista y de tener ese halo de exclusividad solo accesible a los expertos.

Nos invitó a catar vinos en su última clase y nos sedujo para adentrarnos en el conocimiento vinícola. Nada más y nada menos que la cultura y las sensaciones del vino.

Pablo Sampedro en un viñedo de Monasterio de Corias

Pablo Sampedro en un viñedo de Monasterio de Corias

Polifacéticu, inquietu y de poques palabres, seya por timidez o por un pragmatismu estremáu, facemos esta semblanza enfilando les cuentes d´una charra na que fala de sigo mesmu con dalgo de desdexu. Pero’l filu ye fuerte, dieciocho años venceyáu a la UP, primero como alumnu y más lluéu como profesor, permítenos facer esti retratu. Tuvimos con Javi Lueje, profesor de vídeo na UP.

Empezó como alumnu de cursos d’ imaxe con Roberto Coronado y Paco Vega.  Fue pa Javi l’aniciu nel campu audiovisual porque accedió a facer práutiques na tele (TLG) y dio’l saltu al ámbitu profesional.  Tamién se formó en música, clases de baxu con Carlos Redondo o David Casillas, o de guitarra con Julio Gilsanz. Alumnu tamién nel Taller de músicos con René de Coupeaud y Juanjo Mintegui, fizo un bon percorríu pela formación audiovisual d’esta Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidá Popular. Fue montaxe y edición con Premiere, nun cursu de formación pal emplegu, onde empezó la so trayectoria como profesor na UP, na que sigue anguaño poniendo clases de vídeo dixital.

Tien claro que la UP pon la educación al alcance de tola xente y que ye una oportunidá pa comenzar nun campu nuevu, mesmo nun campu llaboral. Tien un calter social permarcáu y xune lo formativo colo lúdico anque non siempre, hai cursos que poles sos carauterístiques, céntrense muncho más nel aspectu formativu porque son muy téunicos y porque ye lo que la xente demanda, ye’l casu de los de vídeo, onde busca algamar una serie d´oxetivos que den rempuesta a les espeutatives. Trabayar nel campu audiovisual, pa esti llicenciáu en Socioloxía,  nun ye solo falar de cómo remanar un programa, tamién ye necesaria la capacidá d´análizar con perspeutiva crítica, estripar los secretos de les imáxenes tan emplegaes pa mover conciencies… o p’aparcales.

Foto Javi lueje

Amás de docente tamién «doi coartada audiovisual  a diferentes temátiques que me interesen. La música ta mui presente, más que la música, los músicos». Puen topase dellos videos musicales de grupos d´Asturies de tolos estilos y tamién documentales o colaboraciones en proyectos de cálter históricu-social.

Pon talleres de música tradicional nes escueles y tamién nel Muséu del Pueblu d’Asturies, forma parte de la Escuela de Música Tradicional la Quintana, onde tamién punxo clases y agora lleva la xestión.

¡Ah! ¡Y toca’l tambor!

Fernando Redruello es el responsable del montaje de las exposiciones que realiza la FMCE y UP en sus museos y equipamientos, tarea que simultaneó con la docencia por un tiempo. Comenzó a dar clases en la UP en el 82, fue nuestro primer profesor de grabado. Acababa de aterrizar de Roma donde había estado durante dos años con una beca al finalizar los estudios de  Bellas Artes en Madrid. En aquellos tiempos de facultad, utilizaba el taller de grabado como una vía de escape a la creatividad, algunas veces alejada de los ejercicios propuestos por los profesores.

Fue su primera experiencia como docente y con público adulto. Su pretensión fue acercar el conocimiento básico de las técnicas de grabado, poder vincular la parte artesanal con la artística y formar la sensibilidad de la gente para que comprendiesen el arte actual. Se empezó en el  Antiguo Colegio Asturias en unas condiciones poco adecuadas, recuerda a alumnos con los que hoy todavía sigue en contacto,  alguno de ellos  llegaron a ser grabadores reconocidos como Julio Castaño, que también fue profesor de la UP, Patón del que se pueden ver exposiciones… y muchos más que nos quedan en el tintero.

Su primera exposición colectiva la realiza en Luarca, su lugar de origen y es en el 72  cuando expone por primera vez de forma individual y lo hace en la sala Antiguo Instituto Jovellanos. La exposición es fundamentalmente de pintura de paisajes y retratos. Estas se van sucediendo por Roma, Candás, Salamanca, Madrid, Lisboa, Nápoles, Gijón…y todas acompañadas de un buen puñado de premios. Al inicio exponía tanto pintura como grabado, mostraba las dos disciplinas y es a partir del 87, cuando introduce la escultura en sus exposiciones.

Utiliza la pintura, el dibujo, grabado, escultura o collage en función de lo que quiera contar. Aunque reconoce que para él, el  dibujo o la pintura tienen algo de «representación»,  tienen más límites. La fotografía es su compañera de trabajo desde los años 70, la emplea a modo de  blog de apuntes para captar ideas o la puede incorporar en sus collages o en sus obras objetuales que realiza con materiales ensamblables de procedencias diversas.

En sus obras se aprecia la seducción que le provoca el contrapunto de las formas geométricas, cartesianas, frente a las formas orgánicas más blandas y se siente fascinado por la dualidad de la pared y el suelo. El suelo punto de contacto con la realidad, donde estamos asentados, donde se construye y la pared donde se exhibe.  Eso le lleva a hacer que la escultura descienda del pedestal y se apoye en la pared y que la pintura baje al suelo y se recueste para descansar.

Su último trabajo fue una instalación en el monasterio de Cornellana, enmarcada en el proyecto Extensiones – Anclajes de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial. Ahora, ya disfruta de parte de su jubilación que dedica a sus encuentros con la Naturaleza, pues es ahí donde se nutre de ideas y piezas que lo llevan a sus mejores momentos creativos. Además  quiere emplear más tiempo a la producción,  «para  que lo recolectado no se quede en una idea o una nota,  aunque de forma tranquila, pues los elementos hay que dejarlos madurar, mezclarlos para que puedan relacionarse y germinar».

Nuestros mejores deseos para esta nueva etapa que seguro será muy creativa.

Parque Natural de Redes (Asturias)

Parque Natural de Redes (Asturias)

«Ojalá entrara yo en tus párpados como un sueño sin alas» (epigrama griego).

El viernes 12 de octubre se presentó en el Centro de Cultura Antiguo Instituto el libro de poesía Sueño sin alas de José Parejo Mota (Ed. CICEES, colección Caravasar), profesor de filosofía que impartió clases de comunicación no verbal en la Universidad Popular. Se trata de un proyecto solidario en el que todas las personas que colaboran en el libro, lo hacen desinteresadamente. Los poemas hablan de amor, de la experiencia amorosa de alguien que se rebela ante el «imperio de lo efímero».  Estuvimos con Pepe, gaditano de origen, que llegó a Xixón en el año 1986, donde se siente como en casa. No es su primer libro, escribió otros sobre cultura andaluza, comunicación no verbal y educación o historias de cine. Ensayo, relatos y ahora poesía. Sueño sin alas  trata sobre amor, amor a la antigua, ese en el que no caben ni los SMS ni la inmediatez del Whatsapp porque según Pepe, «las nuevas tecnologías favorecen las conexiones pero no la comunicación». La inmediatez y el constante acortamiento del tiempo los percibe como aspectos negativos en ciertos aspectos porque aún no sabemos cómo usar y controlar esa tecnología que está anestesiando las emociones, haciendo que la gente se deslice por superficies sin profundizar, en un permanente zapping emocional que genera mucho vacío. Lo resume así «ser sujeto y no estar sujeto, para no ser objeto».

Además de profesor de Filosofía, asignatura que reivindica por la necesidad de enseñar a «pensar portada sueno sin alasradicalmente en libertad», a cuestionar el mundo y a no ser conformistas, es experto en comunicación no verbal y en resolución de conflictos. Vivió varios años en Colombia, que describe como  «país de las palabras y de la sangre» y donde desempeñó labores como mediador en conflictos. Allí vivió una experiencia extrema para lo bueno y para lo malo, en un país «con una gran riqueza cultural y ecológica pero con conflictos enraizados y una gran violencia asumida en lo cotidiano».  En su labor docente detecta, con el paso de los años, menos capacidad crítica y de concentración en su alumnado aunque considera que ganan en frescura, espontaneidad y por supuesto, en el uso de las nuevas tecnologías aunque con cierto descontrol.

Su experiencia como profesor en la UP la describe como «muy guapa, con dos aspectos muy positivos,  uno, la actitud del alumnado y su agradecimiento extraordinario por lo aprendido y  otro, la cercanía del personal técnico porque siempre facilitaron todo, estaban a pie de obra; no hubo el más mínimo problema,  lo viví como un regalazo».

En primera línea o en retaguardia, seguiremos intentado superar la inmediatez para dar paso a lo importante y esperamos contar contigo en ese camino Pepe.

Un momento de la presentación de sueño sin alas. Fotografía Sabel F.G.

Un momento de la presentación de sueño sin alas. Fotografía Sabel F.G.

La Universidad Popular colabora desde 2011 con el Centro de Interpretación del Cine en Asturias (CICA), fundación privada de carácter cultural perteneciente al Casino de Asturias. Estuvimos hablando con su director, Víctor Guillot y nos explicó entre otras cosas que el CICA se dedica a la promoción del cine, especialmente del cine en versión original subtitulada, pero no solo, también a cualquier otra expresión artística y cultural como la fotografía, la música, la literatura y aquellas vinculadas con el cine. A diferencia de otras filmotecas, cuenta con una programación versátil y permeable.  Todo esto se hace con una manera distinta de entender la cultura,  informal, divulgativa, seria y rigurosa. Otra de sus ofertas imprescindibles es su magazin digital Neville en el que colaboran profesionales del cine, periodistas, críticos, etc. El Centro de Interpretación del Cine en Asturias es, en resumidas cuentas, un lugar de encuentro para el debate cultural, político y social.


fotos victor dosVíctor Guillot proviene del mundo del periodismo y sigue vinculado a él como columnista en La Nueva España y en Asturias24, es director del CICA desde 2011 y desde ese mismo momento entendió la importancia de la formación como parte de su proyecto para esta fundación; no solo la formación especializada sino también  de carácter divulgativo  y es ahí donde entra de frente la Universidad Popular con una oferta de cursos que es programada a medida y en coordinación con este centro. Guillot afirma que «la forma de trabajar del personal técnico de la UP con el CICA encajaba perfectamente y nos permitió programar nuevos cursos fruto de la colaboración, además obtuvimos muy buena respuesta por parte de la ciudadanía».

Describe los orígenes de la UP como «abrir una ventana para que entrara el aire» con cursos orientados a la clase obrera en un momento en que la ciudad vivía una situación muy deprimida. Afirma que la UP dignifica la ciudad por la naturaleza de los cursos y porque independientemente del momento histórico, desde un punto de vista humanista, la formación siempre será una herramienta de progreso.  «La UP, 30 años después, sigue siendo leal a esa idea, a pesar de todo y a mí me gusta formar parte de ese compromiso porque lo siento como mío”.

A ti ya te sentimos como nuestro, Sr. Lobo.