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Se puede decir, sin temor a equivocarse, que a Xicu Xabel su pasión por las plantas le viene desde la infancia. Con sus palabras: «Cada vez que me topaba con una planta desconocida, el interés que me despertaba averiguar su nombre me abducía y no paraba hasta conseguirlo». Viviendo en el Gijón rural, tuvo el privilegio de estar rodeado de naturaleza, de la silvestre y de la cultivada. Su vida siempre ha estado muy vinculada a la tierra y a la vida en el campo, aunque en algunos momentos solo haya sido a tiempo muy parcial. Xicu en La Laboral

De sus manos se deduce que mantiene un continuo contacto con la tierra y, al verlo en el campo, se puede comprobar cómo utiliza casi todos sus sentidos: coge y desmenuza la tierra para probar la textura del suelo, la huele y frota hojas de plantas para identificar su olor. En ocasiones, prueba el sabor o bien escruta cada detalle de las flores para cotejar sus conocimientos con lo que observa.

Le hubiese gustado estudiar Biología, pero no pudo ser; así que comenzó los estudios agrarios en el IES Luces (Colunga), en donde se formó como Técnico especialista en explotaciones agropecuarias.

Xicu lee mucho. Contrasta, escucha activamente, aprende de las ciencias y de los conocimientos de la tradición oral, observa, pone en práctica, prueba, saca sus propias conclusiones y no le tiene miedo al error, -de él siempre se aprende-, nos dice. Además, le gusta compartir conocimientos a través del blog (collacios de la güerta), y forma parte de Apasos (Asociación Permacultural para la promoción de la Agroecología y la Sostenibilidad).

Durante toda su polifacética trayectoria laboral, trató de no perder la conexión con su pasión y, siempre que pudo, se matriculó en algún curso sobre el medio natural o sobre flora… Temáticas que encontró en muchas ocasiones en la propia UP, de la que fue alumno casi desde sus comienzos. Como docente, lleva siete años impartiendo cursos sobre cultivos de árboles y arbustos frutales, técnicas de poda, injerto y mantenimiento, huertos familiares… Asuntos en los que ha ido evolucionando desde un conocimiento autodidacta, entremezclado con su formación académica inicial, hasta la actualidad, en la que es un férreo defensor de la agricultura ecológica.

Sobre su actitud, afirma: «Me gusta aprender de las personas de los cursos porque su mente no es una pizarra en blanco. Poseen conocimientos del campo y de las prácticas tradicionales que se transmitieron de forma oral por las aldeas. A veces, es muy difícil que cambien de hábitos porque, como dicen, las cosas se hicieron siempre así. Entonces les cuestiono el procedimiento y, al final, creo que me dan la razón. En los cursos también se matriculan personas sin ningún tipo de conocimiento previo, que desean comenzar a cultivar como afición o para probar otra forma de vida y, aunque en menor proporción, gente joven que quizá descubra una nueva salida profesional».

Tanto tiempo impartiendo cursos le ha permitido conocer a mucha gente, formar parte de varias redes y tener grandes amistades procedentes de la cantera de alumnado. Le encanta el intercambio de semillas, mantener sus propias plantas, conseguir soberanía alimentaria y, sobre todo, tener capacidad de decisión sobre las cosas de las que se alimenta.

Atesora muchos sueños, pero el que más le ilusiona es tener una finca de diseño y desarrollo permacultural para poder vivir en ella y de la formación que pueda impartir in situ.

Que se cumpla tu sueño.

Xicu Xabel

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miguel aire 2Miguel Quiroga (Gijón, 1978) comenzó en la danza casi por casualidad, un desafío mientras jugaba a las palas en la playa, en verano del 96 y un catálogo de la UP que su madre tenía en casa. Casi por arte de birlibirloque y sin saber muy bien de qué iba, se matriculó en Iniciación a la danza y todo cambió, se abrió una puerta casi sin que ni él mismo lo supiera y apareció un mundo, el de las artes escénicas. No era una puerta, era un portón.

Este chico tímido que se transforma por el simple hecho de hablar de danza, hizo su primer curso con Elena Reales y continuó su formación en la escuela de Estrella García, que también fue profesora de la UP. Su afición fue intensificándose y simultaneó sus estudios de Magisterio por la especialidad de Educación Física con las clases de danza, hasta tal punto que terminó la carrera en Madrid para poder acceder a cursos que aquí no había. A partir de 1999 proyecta su formación fuera de Asturias, por ejemplo en Barcelona o Viena (ImpulzTanz). Posteriormente se incorpora a Zigzag Danza, la compañía que dirige Estrella García, su vida profesional ya estaba encarrilada aunque valoraba la posibilidad de marchar de Asturias a un lugar donde estuviera más desarrollado este ámbito de las artes escénicas. Tras un curso con el senegalés James Carlès que le transmitió la importancia de quedarse y hacer proyectos en lugares periféricos, decide permanecer en Asturias. Eso le empujó, junto con Estrella García, a desarrollar desde su compañía,  un proyecto porque entendieron que aquí podían hacer una gran labor creando infraestructuras inexistentes.

En la UP empezó dando algún curso de verano y a partir de 2007 se hizo cargo de todos los cursos de danza contemporánea. También imparte cursos de danza para mayores y otros dirigidos a personas con capacidades diversas. «Cuando hablas con gente de otros sitios como Alemania o Austria, intento explicar lo que es la UP y se sorprenden bastante porque es un proyecto inclusivo y una iniciativa pública, me enorgullece formar parte de un proyecto así, sin límites de edad y con clara vocación de desarrollo de las sensibilidades artísticas». Cree que la importancia de los cursos es vital, porque «no se trata solo de lo que las personas aprenden, cambian la forma de ver las cosas, de ver la vida, de ver su propio cuerpo, empiezan trabajando con su reflejo en el espejo y a fin de curso trabajan desde su propia conciencia».

Es intérprete y director de escena en su compañía, programador en el espacio escénico El Huerto y profesor tanto en la UP como en su academia. También forma parte del Taller de danza Kaos. Con un perfil muy completo nos cuenta que «el hecho de reciclarte como docente formándote y viendo continuamente espectáculos te equilibra y te permite estar situado, estar centrado, saber dónde estás, lo que estás haciendo y lo que quieres hacer».

Le gusta la danza contemporánea y dentro de esta fue construyendo un estilo propio en el contexto de su compañía de danza, «Zigzag creó su propio estilo, cercano a la danza teatro (la tanztheater de Pina Bausch), donde el movimiento  en el espectáculo es tan importante como el vestuario, la iluminación, la coreografía, todo debe estar equilibrado».  Estuvo implicado en quince montajes de la compañía, solo como director, en Aupapá, «lo paso fatal fuera del escenario». Aunque son importantes pues «todos tienen su propia vida pero el que más me toca es Portrait porque es muy personal, lo dirigí, hice la coreografía y lo interpreté yo solo, es una pequeña autobiografía, mi experiencia tras diez años en la compañía, por qué elegí esto, por qué me subo a un escenario a exponer mi intimidad, mi mundo interior, cuáles son mis motivos, etc.».

Miguel habla de la necesidad de dar una visión aperturista de la danza que acompañó al ser humano, hombres y mujeres, desde el principio de los tiempos. La visión típica del ballet clásico es muy reduccionista, la danza es mucho más y quiere transmitir eso, acabar con algunos estigmas sobre masculinidad y danza. También habla de cómo se va creando público poco a poco y cómo en tiempos de crisis es un buen momento para volver a la esencia y soltar el lastre de todo lo superfluo, un buen momento para volver al origen de las cosas, «al plantearte si continuar, redescubres las motivaciones, lo que te empuja a seguir, es volver a empezar pero con una experiencia de quince años».

Como los  grandes bailarines, Miguel va sobrado de técnica y es genial por su pasión. ¡Qué empiece el espectáculo!

 

Licenciada en Psicología, sexóloga, experta en mediación familiar y en Psicopatología y salud, Pilar Sampedro (Obe- Ribadeo, 1968) es un buen ejemplo de formación permanente. Ansía aprender y es una buena comunicadora que impartió cursos y talleres a mujeres, adolescentes, en ámbitos profesionales tanto educativos como sanitarios, etc. Su bagaje como formadora es abrumador y ahora mismo, aunque sigue impartiendo cursos, está más centrada en el ámbito de la Psicología clínica.

Involucrada en el feminismo y las cuestiones de género desde los años ochenta, no percibe tanto una involución en aspectos relacionados con la igualdad como que a veces somos muy optimistas cuando pensamos que educando y sensibilizando se van a cambiar las cosas muy rápido, «quedan marcas del pasado difíciles de abordar en tan poco tiempo como para modificar algo tan estructural, tan vinculado con las identidades y con los afectos».

Su primer contacto con la UP fue en su etapa de estudiante de Psicología, a finales de los ochenta. Hizo cursos de animación sociocultural y dinámica de grupos que le interesaban tanto por la relación con sus estudios como por sus trabajos, ya entonces, como monitora. Diez años después comenzaría a dar cursos relacionados con la violencia de género y posteriormente impartiendo cursos de Psicología, que es de los que se encarga en la actualidad.

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Considera que los cursos de la UP pueden ser muy válidos, entre otras cosas, desmontando algunos mitos de la Psicología positiva, de los libros de autoayuda «porque hay algo perverso al decir que cambiando el pensamiento se pueda mejorar, las personas llegan con este discurso a los cursos, quieren respuestas, algo que cambie su vida». Pretende amortiguar eso en los cursos, hacer entender que eso son herramientas pero que es necesaria la vuelta a lo social y que por mucho que cambies tus pensamientos, si sigues siendo una isla, es complicado. «Todos buscamos respuestas al malestar, al generado por el modelo social, al generado por la propia negación de que hay momentos en que es inevitable sentirse mal, sentir dolor». Le preguntamos si la crisis está relacionada con el empeoramiento de la salud mental y responde tajante «sí, totalmente, la crisis genera muchos efectos indeseables en la psique colectiva y en la individual: miedo, desesperanza, ira, agresividad, una desestructuración en la persona».

Para Pilar la función de los cursos es la de ayudar a despertar a las personas y hacerlas entender que sus dificultades están muy relacionadas con los vínculos, con las relaciones afectivas, etc. «El vínculo social crea estructura y ayuda a reducir el dolor y la desesperanza, ese vínculo puede tomar muchas formas pero en todo caso, el sentido, el motivo, está en lo colectivo».

Su visión de la UP es clara y aunque fue cambiando en variedad de contenidos y adaptándose a una sociedad también cambiante cree que «mantiene su filosofía original, la de abrir puertas, apasionar, crear lazos sociales». Ve la UP como una urdimbre que se integra en la ciudadanía, que genera participación social, que hace que la gente salga de su casa y se encuentre con otras personas de su ciudad. «Además de la función educativa, su gran valor está en la participación social, la gente lo estima, te cuenta que conocieron otro mundo, escucharon otras voces, es un acceso al ejercicio de la ciudadanía y esos vínculos son ahora más necesarios que nunca».

En esas seguimos Pilar, buscando respuestas en lo colectivo y con personas como tú las encontramos cada día.

 

 

 

Esta xixonesa collecha del 81, maestra y escritora, muyer de falar sele y posao y nieta de playa, graduó en Maxisteriu por Educación Infantil na Universidá d’Uviéu; tamién ye Esperta  Universitaria en filoloxía asturiana, magar que la llingua del país yá –y la semaren curioso dende casa, y la regaren nel colexu Jacinto Benavente, onde estudió,  y depués ella fixo que granare hasta convertila nuna de les nueves y  más respetaes voces de la lliteratura n’asturianu.

Ye especialista en lliteratura infantil y remana como poques les pallabres, estrumiéndoles y afalagándoles hasta camudales  n’histories enllenes de suaños coles que ganó dellos premios como’l concursu de Llectures pa Rapazos de l’Academia de la Llingua nel añu 2005 con La caxa de cristal o el  Premiu de la Crítica d’Asturies a la meyor obra infantil n’asturianu en 2010 con Mio ma la pirata. Escribió Vivo una casa Malva (2011),  onde les mantes güelen a sal  y a fruta y guarden nel cuartu d’una casa los enfotos y esperances de neños, neñes y madres.

17Diz  que la educaron «cola llingua que se fala n’alto y la que se siente al escuchu y va pasando de boca a oreya como un secretu» y asina seliquino y reblincando, como bona bailarina que tamién ye, punxo Nome nel añu 2011 a una escoyeta de rellatos pa públicu adulto nos que con prosa poética fala de sitios, realidaes y sentimientos qu’unes vegaes tán cerca y otres tán lloñe. Lo último que conocemos  d’ella son unes perguapes Pincelaes (…)«que faen  por dir dibuxando les pallabres, esperiencies, emociones, lleendes y paisaxes qu’otres persones yá cuntaron. A pincelaes d’acuarela, anotaes nun cuadernu de viaxe, y col mesmu  envís épicu que proclamaba Rustichello, describe llugares que yá formen parte de la so llínea vital».

Pero hai tantes Iris como colores tien el so arcu; amás de la social, la lliteraria, la bailarina… ta la maestra qu’entamó a poner escuela d’asturianu na Universidá Popular nel 2007; fueron tres años percorriendo dellos Centros Municipales y el Vieyu Institutu col diccionariu, la gramática y tol enfotu y les ganes de deprender la nuestra llingua a xente de lo más variao. «Yera complicao pola bayura y diversidá del alumnáu; xente con edaes ya petites distintos y con diferentes niveles de conocimientu del asturianu; dende persones universitaries a otres xubilaes; xente que se desenvolvía bien no oral pero con abondes carencies gramaticales, dalgunes asturianes, otres de fuera d’Asturies». Punxo clases d’aniciu, nivel avanzáu, torna y foi la encargada del únicu cursu d’espresión oral n’asturianu que se fizo na UP, nel branu del 2009. «Foi una esperiencia fundamental, mesmo  no Llaboral polo que tien de retu cono no personal; siempre ye prestoso ver cómo la xente ruempe a falar y escribir  na llingua d’Asturies, fraña prexuicios llingüísticos  y s’implica  pa cola cultura asturiana al tiempu que conoz y comparte esperiencies con otres persones. Recuerdo que siempre diben  facer la prueba de conocencia de l’Academia de la Llingua Asturiana; quedábamos y díbamos toos xuntos a Uviéu. Pasábenla, siempre».

Pero Irís nun aportó a la Universidá Popular  de la mano de la llingua,  yá andaba danzando enantes  con Elena Reales  y Miguel Quiroga. Tamién fizo dellos cursos  pa docentes, venceyaos cola didáutica.

Fai trabayos como traductora, colaboradora en programes de radio, foi responsable de la revista dixital “A la gueta los suaños”, ellabora materiales didáuticos,  pon cursos y ponencies  na  Universidá, ye la responsable del  Suplementu Cultural de la Nueva España “Escolinos” y ye maestra interina d’asturianu, anguaño pon clases llingua nel colexu Lloréu en Xixón.

Y entovía-y queda tiempu pa entretener a la Reciella, una perguapa iniciativa de families pol asturianu  p’averar a lo más pequeño de la casa  a la llingua al traviés d’actividaes  como conciertos, cuentacuentos y xuegos, siempre  axuntando a les familes y col asturianu como llingua vehicular.

¡¡¡Son tantes Iris… y toes tan prestoses!!

 

 

Juan Carlos Tuero llegó a la fotografía en el 78, porque la física y la química se le atragantaron en  tercero de BUP y no podía pasar a COU. Así que para no estar un año sólo con una asignatura lo que hace es matricularse en el nocturno y buscar trabajo. A través de un anuncio en prensa entra en una empresa madrileña que se dedicaba a hacer fotos por las casas. No tenía ni idea de la materia pero le enseñaron a encuadrar y a enfocar. No era necesario mover el diafragma pues estaba fijo con un tornillo. Esta actividad le empieza a gustar y comienza a investigar quitándole el tornillo a la cámara para poder manipularla. Hace pequeños cursos, compra revistas y libros y va aprendiendo de forma autodidacta.

Un día paseando  por el Parchís,  vio un cartel anunciando la apertura de la UP  y los futuros cursos  entre los que se encontraba de fotografía. Cuando pregunta por ellos le comunican que aún no están seleccionados los profesores y en segundos pasó de interesarse como alumno a profesor llegando a ser junto a su futuro socio Bernardo González Corces  los primeros monitores de fotografía de UP.

Aula de fotografía en la casa de Nava en los años 80

Aula de fotografía en la casa de Nava en los años 80. Foto realizada por J.C. Tuero.

Su primer acercamiento a la prensa fue en esta época. Le proponen colaborar en una revista que según sus palabras «duró un cuarto de hora».  Era el responsable de las fotos para unos reportajes que se llamaban Antes famosos ahora olvidados.  Al mismo tiempo le llaman para trabajar en la Hoja del Lunes y un año más tarde comienza en La Voz de Asturias diariamente. Se encargaba de todo tipo de información desde fotos de deportes, baches, plenos a cualquier cosa que fuese noticia en Gijón.

Desde la UP organiza una muestra de Fotografía de prensa en Asturias donde colaboraron grandes fotógrafos: Guerrero, Víctor Arrieta, Ramón González, Farpón, Matilla y muchos más. Esto supuso el germen que dio lugar a la exposición y catálogo de Gijón: un año en fotos que organizaba  con carácter anual, la Fundación Municipal de Cultura desde 1984 hasta 1994.

Compagina la actividad docente con su trabajo en prensa  y otros muchos: fotógrafo del Festival de Cine, de los Encuentros de Cabueñes, un estudio de diseño asociado con otros profesores de la UP… Todo esto lo compartía con Bernardo y firmaban sus fotos como Tuero Corces. En el 89 se va su alter ego para Madrid y es en ese momento cuando decide optar por la fotografía y abandonar la docencia al no poder encargarse de todo. En esa época comienza a trabajar en el Marca y fruto de esa colaboración se dedica en exclusiva al deporte, en su faceta de fotoperiodista.

En el 98 abre un estudio junto a Juanjo Arias,  antiguo discípulo de su paso por la UP,  realizando fotos para agencias de publicidad e instituciones. Esto hace que sea unos de los responsables del proyecto La Gran Foto de Asturias que consistió en hacer retratos a todo aquel que se prestase en el pabellón del Principado de Asturias de la Feria de Muestras durante dos años consecutivos. Estima que haya hecho unos 30.000 retratos y todo ello culminó con una exposición de un mosaico de fotografías de asturianos,  en el Paseo de Begoña,  inaugurada en el 2007.

Y siempre entre exposiciones,  a un lado u a otro del objetivo, le conduce a Un fotógrafo, una ciudad y un tiempo que reunió más de un centenar de  imágenes tomadas a lo largo de 25 años de profesión  y que forman parte de nuestra historia y nuestra biografía: la Plaza Mayor con coches aparcados, el Castillo de Salas hundido,  el barrio de La Santina  hoy integrado en el parque Los Pericones, el concierto de Miles Davis… Este mismo año es nombrado presidente de la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos. Desde aquí organizan, entre otras muchas cosas,  las Jornadas de Fotoperiodismo con  exposiciones,  ediciones de libros, mesas redondas que contaron con la participación de fotógrafos de la talla de Sebastián Salgado, Gonzalo Juanes, Manu Bravo, Pedro Armestre, Andoni Canela… la muestra  MIRAES, donde exponen fotoperiodistas de la región y que tiene establecido el galardón, Memorial Ramón González que premia la mejor fotografía en Asturias y que Tuero recibió en el 2006. Aunque este no ha sido el único que ha conseguido ya que también obtuvo,  durante tres años consecutivos, el premio a la mejor fotografía periodística realizado por un autor asturiano en el Salón de Navidad de Fotografía organizado por Cajastur.

En la actualidad sigue en su estudio con Juanjo Arias, con quién también comparte firma de las fotografías para el diario Marca y La Nueva España.

Decía Susan Sontag que «la fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma» y con Juan Carlos Tuero miramos Gijón de otra manera.

juan carlos tuero

René de Coupaud Villarrubia acaba de recibir el premio honorífico de la Asociación de Músicos Asturianos (AMAS 2013), muy celebrado por las personas que trabajamos con él y muy merecido por toda una trayectoria profesional dedicada a la música y por ser uno de sus referentes  en Asturias y en España.

Es un excelente músico que inició su carrera a una edad temprana pues con cinco años ya tenía una facilidad extraordinaria para repetir las canciones de la radio por lo que su padre decidió enviarle a clase con profesor de solfeo y piano. De origen madrileño, a los nueve se traslada con su familia a Gijón, continuando el aprendizaje de piano en el Conservatorio de Oviedo y terminando a los diecisiete años con las máximas calificaciones.

Desde entonces hasta la actualidad, consiguió vivir de la música y sin grandes esfuerzos pues siempre le vinieron a buscar a casa. Primero para empezar a trabajar como pianista de la Orquesta Scherezade, con la que estuvo tres años y después con Susan y los Sonor, con quienes grabó su primera maqueta discográfica en 1972. Este año compró su primer piano un Fender Rhodes que costaba  la friolera de noventa mil pesetas y que fue pagando a plazos.

En esta época, vuelve a Madrid llamado por Dani Daniel para tocar y colaborar en la composición de varios temas. Ese mismo otoño se incorpora al grupo Los Canarios. En 1974, a raíz de la firma de un contrato con Hispavox el grupo pasa a llamarse Alcatraz; a partir de ese momento simultanea su pertenencia al grupo con trabajos de teclista, arreglista y director musical en producciones discográficas para cantantes como Donna Hightower, Emilio José, Juan Bautista Humet, Juan Carlos Calderón, Angela Carrasco, Albert Hammond, José Vélez, José-José, Camilo Sesto….Acompañando a este último , a Albert Hammond y a Donna Hightower realiza giras por España, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y gran parte de Latinoamérica.

Tocando con Albert Hammond en 1978

Tocando en una gira con Albert Hammond en 1978

Sin embargo, esta no era la vida que quería vivir ya que pasaba mucho tiempo fuera de casa y alejado de su familia. Así que en el 1978 abandona el grupo Alcatraz fijando su residencia en Oviedo, donde comienza su actividad como organista de la iglesia de San Juan el Real. Continúa colaborando en producciones discográficas y junto a Joaquín Torres compone, arregla, dirige y toca para diferentes cantantes nacionales e internacionales.

Un día de 1981, Pedro Bastarrica vino a llamar a su puerta para proponerle montar a  medias un estudio de  grabación y así  uniendo a su trabajo como músico la experiencia de técnico de sonido, montan en Gijón Estudios Norte, que hizo posible la entrada en el mundo discográfico de los artistas asturianos que en ese momento buscaban una salida a sus creaciones; en él se grabaron los primeros álbumes de Ilegales, Los Locos, Fuera de Serie, José Prendes, Manolo Quirós, Xentiquina, Orquestina Son Les Poles, Pedro Bastarrica, Carlos Rubiera, Llan de Cubel, Salón Dadá, así como varios discos para Nuberu, Jerónimo Granda, Rosa María Lobo, Joaquín Pixán, Los Tres Sudamericanos… En todos ellos intervino como técnico de sonido, compaginando en muchas ocasiones esta labor con las de instrumentista, arreglista, director musical, productor y compositor. También colabora con el mundo de la publicidad, realizando diferentes anuncios y sintonías tanto para el centro territorial de RTVE como para las cadenas nacionales.

Desde 1990 y por encargo del Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Oviedo participa como profesor en varios cursos sobre Música y Tecnología, coordinando uno que versó sobre Síntesis Sonora y dirigiendo el primer monográfico sobre Grabación Digital realizado en España. Ha impartido cursos de Informática Musical para el Conservatorio del Valle del Nalón, el Instituto Música, Arte y Proceso de Vitoria- Gasteiz y los Centros de Profesores y Recursos de Avilés y Gijón.

2012 Taller de Músicos

Nuestro compañero René en el estudio de grabación del Taller de músicos

En noviembre de 1991 accede por oposición a la plaza de responsable del Taller de Músicos de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular de Gijón. En este puesto se le encarga el diseño, gestión y coordinación de programas y actividades musicales que engloban la formación especializada, el apoyo a la creación y la difusión, comprendiendo tanto la música clásica como el pop-rock o la música tradicional asturiana. Es el artífice del diseño de los  cursos  de música que se vienen impartiendo en la Universidad Popular desde esa época. También a él se debe la elaboración de programas como los ciclos de conciertos, talleres  y seminarios sobre pedagogía y didáctica de la música, el Jazz, la Música Antigua, la Música Electroacústica, aplicaciones de informática musical, grabación sonora, construcción de instrumentos, actividades de difusión musical en la Red de Centros Municipales o programas de apoyo a los nuevos creadores como el de Ayudas a la Creación e Investigación Musical. Y es que el Taller de Músicos ha sido un catalizador para profesionales y amantes de la música.

A partir de 1993 colabora con el Instituto Música, Arte y Proceso de Vitoria-Gasteiz como profesor y asesor de los cursos de postgrado y de las Escuelas de Verano. En 1995 pasa a formar parte del claustro de profesores del citado Instituto, participando en la reorganización de las enseñanzas que conforman el plan de estudios. Ha sido miembro fundador del Seminario Internacional Permanente de Ecología Sonora (SIPES), de la Asociación de Profesores de Educación Musical de Asturias (APEMA) y de la Asociación Asturiana de Electroacústica.

En la actualidad, su interés se reparte entre su trabajo, la realización de instalaciones sonoras, las grabaciones de campo, tocar el órgano de vez en cuando, cultivar las amistades y disfrutar del vino con moderación.

¡Enhorabuena compañero!

Se abre la caja de Pandora y empiezan a salir, además de una ligera brisa fresca,  virutas de colores, rayos catódicos y notas musicales. Estamos con Las CasiCasiotone  (LCC),  Uge Pañeda (Gijón, 1980) y Ana Quiroga (Mieres, 1985) que pronto presentarán su primer disco, d/evolution. Verá la luz el 26 de mayo con la discográfica austriaca Editions Mego , un prestigioso sello especializado en música electrónica. Ellas diseñan las portadas y  la página web implicándose en todo el proceso creativo en el que dan mucha importancia a la imagen porque forma parte del concepto que está detrás de cada proyecto.   Lo presentarán en el próximo LEV «nos hace mucha ilusión que sea en  Gijón». Acaban de recibir  el AMAS de música electrónica «está muy bien sentir el apoyo popular, te sientes arropada» y el Villa de Bilbao «lo ganamos compitiendo con otros estilos mejor posicionados en un premio prestigioso  y con un jurado muy potente». Están pletóricas, en el mejor momento de su carrera y llevan un ritmo trepidante. LCC_1 Tienen cinco o seis casiotone en casa, una consola Nintendo, un sintetizador  analógico en una caja de puros que les dio más de un disgusto en algún aeropuerto y que ya no utilizan. Así comenzaron, casi sin recursos, «la música electrónica sale ya pulida y tiene mucho mérito la gente que casi sin medios logra buen sonido». Luego, poco a poco fueron invirtiendo sus ahorros y equipándose, curtiéndose en unos directos arriesgados en los que tocan todos los instrumentos que pueden «es más atractivo visual y musicalmente, supone una superación personal y creemos que la gente lo valora».  Preparar un directo es para LCC todo un proceso creativo que disfrutan mucho  y casi siempre compusieron pensando en las sesiones de los festivales en que participaban. Ahora la cosa cambia, hay canciones grabadas y el proceso se invierte, deben desestructurarlas  para ver cómo las presentan en directo. Usan el Ableton, un programa que aprendieron a manejar en los cursos de la UP con Lluisfer Caso al que describen como «muy buen profesor, didáctico y entregado que tiene el  don de escuchar una canción y en dos segundos sacar las notas». Los cursos de la UP les brindaron conocimientos técnicos y  relación con personas que comparten sus intereses, con las que mantienen el contacto,  que se asesoran y apoyan  resolviendo las dudas en colectivo.

Aunque la gente de electrónica es  muy individualista, ellas no lo ven así: «hacemos un buen tándem, nos complementamos muy bien». Uge lleva más el peso de la parte compositiva «visualizas algo, dos o tres sonidos que pueden derivar en algo muy diferente» y a partir de ahí entran las dos de pleno en un proceso de continua experimentación con sonidos, voces, grabaciones de campo, etc.  Ana lleva más el peso del trabajo en Internet. «A veces trabajamos en paralelo  componiendo y atendiendo redes sociales al mismo tiempo». Creen que Internet facilitó su actual posición «podemos acceder al público, mostrar nuestro trabajo, saber lo que pasa, cultivarnos y aprender de otros artistas».

Puede que algún día las veáis, grabadora «peluda» en mano, en alguna estación de trenes o autobuses;  es porque participan en el proyecto Mapa Sonoru dirigido por Juanjo Palacios. También muestran sumo interés en proyectos didácticos que se desarrollan para público infantil y juvenil. Ana, maestra y Uge psicóloga, imparten talleres infantiles en los que trabajan aspectos como la alimentación, la escucha atenta y otros. Vamos, que no paran. ¡Ah! Y organizan el CasiMiniFest que este año será en el Café Dam el 1 de mayo.

No consideran significativo el hecho de ser de las pocas mujeres presentes en la electrónica, y especialmente en la experimental,  aunque son conscientes de la brutal brecha de género existente en las artes.  Imparables y decididas experimentan y saben qué sonidos quieren.  Lo hacen con la curiosidad que llevó a Pandora a abrir la caja y que a ellas las llevará a Laboral a presentar su primer disco el 3 de mayo en el LEV. ¡Enhorabuena!