archivo

Archivo de la etiqueta: Xixón

Desde el 2007 Feli Soria Caro es la Directora de la Oficina de Políticas de Igualdad, pero su vida profesional está muy ligada a la historia de la Universidad Popular, tanto que llegamos a compartir despacho y responsabilidades como Directora de Programas de la UP cargo que ocupó hasta su actual destino.

En 1983, recién acabada la carrera de Psicología entra como monitora del curso de Educación sexual, posteriormente imparte otros muchos como: Psicología infantil, Técnicas de comunicación, Psicología evolutiva… Es el tiempo en el que se está formando e impulsando la participación ciudadana y por ende el feminismo. Desde la UP se promueve la Tertulia de mujeres de El Llano, esto supuso un intento de organizar a las mujeres en los barrios. En aquellas sesiones semanales se reunían unas 15 mujeres que proponían los temas a tratar en referencia a los derechos de las mujeres, también temas de sexualidad pues había muchos tabúes y desconocimiento al respecto. Además se proyectaban películas, se llevaba a profesionales de renombre para impartir conferencias y por supuesto se celebraba el 8 de marzo  y Comadres.

«Aquello duró tres años. Allí aprendí a escuchar. Algunas tenían conflictos muy graves y  me abrió los ojos a problemáticas de la mujer que yo no había vivido y esto hizo que me sensibilizase aún más. Aprendí mucho, yo les quería llevar temáticas muy teóricas muy de feminismo, pero ellas tenían otros problemas. Y hasta logramos que aprendieran a leer unas cuantas». Esta experiencia fue recogida en una publicación del Instituto Estatal de la Mujer.

P1010783

Feli destaca el papel tan importante que jugó la UP de finales de los 80 en la dinamización cultural de los barrios y la promoción del asociacionismo, convirtiéndose en eje vertebrador de todo lo que sucedía en la ciudad. «Eran tiempos en que se programaba casi a demanda de colectivos que se iban formando» y para lo que impartió diversos cursos: habilidades sociales, autoestima, educación sexual para las mujeres de las AA.VV., de los que surgió el germen de las vocalías de la mujer; con las asociaciones de madres AMAS, como se denominaban en aquellos años, impartiendo temáticas tales como prevención de las drogadicciones, trastornos del aprendizaje, fracaso escolar…;también se atendió a centros educativos, a la Casa del Maestro, ahora denominado CPR,  y  a la Casa de Encuentros de las Mujeres donde también impartió un gran número de cursos de autoestima, de relaciones de pareja, de malos tratos en la pareja, entonces no se hablaba de violencia de género y un largo etcétera ya que se trataba de trabajar con la totalidad de la comunidad.

También reseña el estudio realizado junto a otros compañeros y compañeras de la UP en colaboración con la Escuela Universitaria Jovellanos que se denominó El síndrome del ama de casa  en el que participó una muestra de 2.000 mujeres asistentes a los cursos  de UP. Este trabajo tuvo una gran repercusión por su rigor estadístico y por la escasez  de estudios sobre «el sentir» de las mujeres, llegando a ser publicado por el Instituto de la Mujer y se presentó como ponencia en el II Congreso de Neuropsiquiatría celebrado en Gijón.

En aquella época puso en marcha un área de salud junto a otros profesores y en colaboración  con los centros de Salud de Contrueces y Puerta de la Villa. Trabajaron hábitos de salud, e impartieron cursos de cocina para diabéticos, sesiones de relajación y control de la ansiedad y trajeron a profesionales para hablar de anticoncepción, enfermedades de trasmisión sexual, nuevas masculinidades… Además,  fue responsable de la docencia en diversos programas de inserción social que tenían como destinatarios entre otros a familias monoparentales y mujeres.

En 1993 saca las oposiciones de Directora de Programas de la UP de la FMCE y UP  y comienza a dirigir,  como no podría ser de otra forma,  el área de necesidades educativas  especiales.  En ese tiempo pasa a coordinar, entre otros,  programas destinados a extranjeros, a mayores e introduce por primera vez en la programación la «discriminación positiva» con cursos como: Reparaciones domésticas para mujeres, Cocina para hombres, Cocina y habilidades domésticas para hombres.

De esos años recuerda esa primera etapa que le supuso estar inmersa en el movimiento ciudadano, en el asociacionismo y mucho voluntariado ya que es una mujer infatigable cuando lucha por una causa y luego  los años de Directora de Programas ya significaron la estabilidad laboral, el conocimiento de los procesos administrativos y del funcionamiento del Ayuntamiento.

Como ya apuntamos al inicio,  en el 2007 es nombrada Directora de la Oficina de la Igualdad, pero… esa ya es otra historia.

 

 

Casi por casualidad arribó a  la UP un verano en que se buscaba profesorado, casi por casualidad pero no del todo  ya que vivió en Gijón hasta que a  los 16 años se trasladó a Madrid para estudiar Arte Dramático en la RESAD. Su madre vivía aquí y ella volvió en esos días en que los veleros perfilan el horizonte de San Lorenzo. Vio un anuncio en que solicitaban profesorado para la UP y en 1984 comenzó a dar clases de teatro y expresión corporal.

20150908_184540

«Eran tantas las carencias culturales y tan grandes las ganas de aprender que la UP dio respuesta a esa necesidad acumulada durante tantos años. Dar respuesta a las inquietudes artísticas fue también otra de las grandes aportaciones de la UP a una ciudad que ya contaba con varias asociaciones teatrales pero en la que aún no existían compañías profesionales».  Marián Osácar reconoce hoy muchos rostros del teatro porque empezaron en la UP. Pero la UP no solo nutrió la profesión, también se creó una red permanente de públicos con muy buen criterio «porque no hay mejor manera de saber apreciar una puesta en escena que haber experimentado con técnicas teatrales».

 

Ve la UP como un espacio de trabajo colectivo donde sigue siendo posible asumir un mayor riesgo creativo porque no tiene la presión del mercado. En general considera que la UP sigue cubriendo esa oferta de materias no incluidas en la formación reglada y «sigue apostando por generar curiosidad e interés por los lenguajes artísticos, desarrollando habilidades, disfrute y enriquecimiento personal, a veces aplicables en la mejora y distinción de los C.V. de las personas asistentes». Para Marián la UP conserva un elemento esencial de sus inicios, poder compartir gustos y aficiones en grupos afines que, algunos de los cuales perduran.

 

Tras varios años desarrollando otras labores técnicas que la apartaron de las artes escénicas, volvió con fuerza cuando pasó a formar parte del equipo de FETEN en 1996 siguiendo a día de hoy al frente de la Feria que movía de aquella unas quince compañías y cincuenta personas acreditadas. Ahora que celebra sus 25 años, reúne a setenta y dos compañías de diecisiete países y de quince comunidades autónomas, con más de seiscientas personas acreditadas y más de ciento sesenta funciones en una feria que abraza todas las formas de expresión de las artes escénicas: teatro, danza, música… Habla con pasión de la feria y destaca la relevancia de un evento único en el Estado Español, un lugar de encuentro entre el mercado y las nuevas tendencias creativas de ámbito profesional y a su vez una oportunidad extraordinaria para que Gijón/Xixón disfrute de un festival que como tal, si no fuera feria, no sería posible organizar.

 

Para Marián, ya desde estudiante, siempre fue una prioridad la visibilidad y promoción de las artes del movimiento. A partir de 2000, apostó desde la FMCEyUP por dar un lugar a la danza contemporánea y las técnicas corporales como motor de creación, implicándose en la propuesta y puesta en marcha de un festival de danza, Danza Xixón, a partir de un congreso realizado en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. Tras 15 ediciones se puede ver el impacto en la ciudad de haber creado público específico de danza.

 

Como Jefa de Departamento de Promoción de las Artes en la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular que es, ve imprescindible destacar la importancia de la música e imagen en el tejido cultural de la ciudad. Comparte también espacios con el Taller de músicos que desarrolla festivales como el de Música Antigua o los talleres de Improvisación, o el Centro de Imagen con su ciclo anual de cine Peor Imposible. No duda en resaltar la profesionalidad de su equipo de trabajo al que considera altamente cualificado y que año tras año consigue que todos los eventos que organizan sigan creciendo, devolviendo a la ciudad el capital social que invierte, cumpliendo su labor como empleados/as públicos/as.

 

Nuestras felicitaciones por esos 25 años de FETEN… ¡¡¡y que cumpla muchos más!!!

 

La Universidad Popular y la asociación Alarde llevan vinculadas desde 1996 cuando se empiezan a impartir cursos de Danza y creación para adultos con discapacidad intelectual. Pasados dos años se amplía la oferta pública con talleres de música y otro taller de Danza que en la actualidad se siguen programando.

La Danza es el recurso que estrecha lazos en la colaboración continua entre Alarde y la Universidad Popular. Elena Reales es la profesora que imparte las clases con la monitora de apoyo,  Conchita Fernández. Los alumnos y alumnas, que bien se han ganado el título de «BAILARINES» por su formación, esfuerzo e ilusión, participan en diversos actos con representaciones coreográficas inspiradas en la capacidad de cada uno de ellos y su manera especial de transmitir emociones al público que les contempla.

Alarde pie

 

La asociación Alarde es una entidad sin ánimo de lucro constituida en 1995. Nació con la necesidad de tener un punto de encuentro de familias donde había al menos una persona con discapacidad. Empezaron a trabajar, como aquel que dice, dando palos de ciego porque ni la sociedad estaba preparada, ni las personas que iniciaban este proyecto sabían por donde caminar para favorecer el aprendizaje y mejorar el ocio de personas con otras capacidades.

Tras varios años de experiencia y éxitos, en 2008 se inaugura La Escuela de Arte Alarde, apoyada por el Ayuntamiento de Gijón. Es un centro abierto a la sociedad, que abarca la formación en varias disciplinas artísticas y que tiene por objetivo sembrar el gusto por el Arte. Este año 2014 el número de personas con capacidades diversas que participan en esta escuela asciende a 170.

Que el Arte siga abierto para «La Vida» y que nos dé la oportunidad de seguir creando con las capacidades de todos aquellos que se comprometen a buscar una mejora en su día a día.

Con la colaboración de Elena Reales

BRAVO ASTURIANISIMO

 

 

miguel aire 2Miguel Quiroga (Gijón, 1978) comenzó en la danza casi por casualidad, un desafío mientras jugaba a las palas en la playa, en verano del 96 y un catálogo de la UP que su madre tenía en casa. Casi por arte de birlibirloque y sin saber muy bien de qué iba, se matriculó en Iniciación a la danza y todo cambió, se abrió una puerta casi sin que ni él mismo lo supiera y apareció un mundo, el de las artes escénicas. No era una puerta, era un portón.

Este chico tímido que se transforma por el simple hecho de hablar de danza, hizo su primer curso con Elena Reales y continuó su formación en la escuela de Estrella García, que también fue profesora de la UP. Su afición fue intensificándose y simultaneó sus estudios de Magisterio por la especialidad de Educación Física con las clases de danza, hasta tal punto que terminó la carrera en Madrid para poder acceder a cursos que aquí no había. A partir de 1999 proyecta su formación fuera de Asturias, por ejemplo en Barcelona o Viena (ImpulzTanz). Posteriormente se incorpora a Zigzag Danza, la compañía que dirige Estrella García, su vida profesional ya estaba encarrilada aunque valoraba la posibilidad de marchar de Asturias a un lugar donde estuviera más desarrollado este ámbito de las artes escénicas. Tras un curso con el senegalés James Carlès que le transmitió la importancia de quedarse y hacer proyectos en lugares periféricos, decide permanecer en Asturias. Eso le empujó, junto con Estrella García, a desarrollar desde su compañía,  un proyecto porque entendieron que aquí podían hacer una gran labor creando infraestructuras inexistentes.

En la UP empezó dando algún curso de verano y a partir de 2007 se hizo cargo de todos los cursos de danza contemporánea. También imparte cursos de danza para mayores y otros dirigidos a personas con capacidades diversas. «Cuando hablas con gente de otros sitios como Alemania o Austria, intento explicar lo que es la UP y se sorprenden bastante porque es un proyecto inclusivo y una iniciativa pública, me enorgullece formar parte de un proyecto así, sin límites de edad y con clara vocación de desarrollo de las sensibilidades artísticas». Cree que la importancia de los cursos es vital, porque «no se trata solo de lo que las personas aprenden, cambian la forma de ver las cosas, de ver la vida, de ver su propio cuerpo, empiezan trabajando con su reflejo en el espejo y a fin de curso trabajan desde su propia conciencia».

Es intérprete y director de escena en su compañía, programador en el espacio escénico El Huerto y profesor tanto en la UP como en su academia. También forma parte del Taller de danza Kaos. Con un perfil muy completo nos cuenta que «el hecho de reciclarte como docente formándote y viendo continuamente espectáculos te equilibra y te permite estar situado, estar centrado, saber dónde estás, lo que estás haciendo y lo que quieres hacer».

Le gusta la danza contemporánea y dentro de esta fue construyendo un estilo propio en el contexto de su compañía de danza, «Zigzag creó su propio estilo, cercano a la danza teatro (la tanztheater de Pina Bausch), donde el movimiento  en el espectáculo es tan importante como el vestuario, la iluminación, la coreografía, todo debe estar equilibrado».  Estuvo implicado en quince montajes de la compañía, solo como director, en Aupapá, «lo paso fatal fuera del escenario». Aunque son importantes pues «todos tienen su propia vida pero el que más me toca es Portrait porque es muy personal, lo dirigí, hice la coreografía y lo interpreté yo solo, es una pequeña autobiografía, mi experiencia tras diez años en la compañía, por qué elegí esto, por qué me subo a un escenario a exponer mi intimidad, mi mundo interior, cuáles son mis motivos, etc.».

Miguel habla de la necesidad de dar una visión aperturista de la danza que acompañó al ser humano, hombres y mujeres, desde el principio de los tiempos. La visión típica del ballet clásico es muy reduccionista, la danza es mucho más y quiere transmitir eso, acabar con algunos estigmas sobre masculinidad y danza. También habla de cómo se va creando público poco a poco y cómo en tiempos de crisis es un buen momento para volver a la esencia y soltar el lastre de todo lo superfluo, un buen momento para volver al origen de las cosas, «al plantearte si continuar, redescubres las motivaciones, lo que te empuja a seguir, es volver a empezar pero con una experiencia de quince años».

Como los  grandes bailarines, Miguel va sobrado de técnica y es genial por su pasión. ¡Qué empiece el espectáculo!

 

Licenciada en Psicología, sexóloga, experta en mediación familiar y en Psicopatología y salud, Pilar Sampedro (Obe- Ribadeo, 1968) es un buen ejemplo de formación permanente. Ansía aprender y es una buena comunicadora que impartió cursos y talleres a mujeres, adolescentes, en ámbitos profesionales tanto educativos como sanitarios, etc. Su bagaje como formadora es abrumador y ahora mismo, aunque sigue impartiendo cursos, está más centrada en el ámbito de la Psicología clínica.

Involucrada en el feminismo y las cuestiones de género desde los años ochenta, no percibe tanto una involución en aspectos relacionados con la igualdad como que a veces somos muy optimistas cuando pensamos que educando y sensibilizando se van a cambiar las cosas muy rápido, «quedan marcas del pasado difíciles de abordar en tan poco tiempo como para modificar algo tan estructural, tan vinculado con las identidades y con los afectos».

Su primer contacto con la UP fue en su etapa de estudiante de Psicología, a finales de los ochenta. Hizo cursos de animación sociocultural y dinámica de grupos que le interesaban tanto por la relación con sus estudios como por sus trabajos, ya entonces, como monitora. Diez años después comenzaría a dar cursos relacionados con la violencia de género y posteriormente impartiendo cursos de Psicología, que es de los que se encarga en la actualidad.

JORNADAS MUJER _11

Considera que los cursos de la UP pueden ser muy válidos, entre otras cosas, desmontando algunos mitos de la Psicología positiva, de los libros de autoayuda «porque hay algo perverso al decir que cambiando el pensamiento se pueda mejorar, las personas llegan con este discurso a los cursos, quieren respuestas, algo que cambie su vida». Pretende amortiguar eso en los cursos, hacer entender que eso son herramientas pero que es necesaria la vuelta a lo social y que por mucho que cambies tus pensamientos, si sigues siendo una isla, es complicado. «Todos buscamos respuestas al malestar, al generado por el modelo social, al generado por la propia negación de que hay momentos en que es inevitable sentirse mal, sentir dolor». Le preguntamos si la crisis está relacionada con el empeoramiento de la salud mental y responde tajante «sí, totalmente, la crisis genera muchos efectos indeseables en la psique colectiva y en la individual: miedo, desesperanza, ira, agresividad, una desestructuración en la persona».

Para Pilar la función de los cursos es la de ayudar a despertar a las personas y hacerlas entender que sus dificultades están muy relacionadas con los vínculos, con las relaciones afectivas, etc. «El vínculo social crea estructura y ayuda a reducir el dolor y la desesperanza, ese vínculo puede tomar muchas formas pero en todo caso, el sentido, el motivo, está en lo colectivo».

Su visión de la UP es clara y aunque fue cambiando en variedad de contenidos y adaptándose a una sociedad también cambiante cree que «mantiene su filosofía original, la de abrir puertas, apasionar, crear lazos sociales». Ve la UP como una urdimbre que se integra en la ciudadanía, que genera participación social, que hace que la gente salga de su casa y se encuentre con otras personas de su ciudad. «Además de la función educativa, su gran valor está en la participación social, la gente lo estima, te cuenta que conocieron otro mundo, escucharon otras voces, es un acceso al ejercicio de la ciudadanía y esos vínculos son ahora más necesarios que nunca».

En esas seguimos Pilar, buscando respuestas en lo colectivo y con personas como tú las encontramos cada día.