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Archivo de la etiqueta: talleres

El titular ya nos da pistas sobre su profesión, la de fotógrafa, una pasión que siente desde su infancia en la que el arte fue uno más de la familia. Su madre estudió historia del arte y su padre es arquitecto por lo que en su ambiente la convivencia con obras y artistas de la pintura y de la escultura fue, desde siempre, algo tan natural como respirar oxígeno. Cuando era pequeña en los viajes nunca faltó alguna visita especial a edificios singulares y disfrutó mucho de las dotes didácticas de su madre. «Fue una suerte inmensa».   

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Inicialmente se forma en la Escuela de Artes  y Oficios de Oviedo y tras recibir una beca se traslada a Nueva York para continuar su formación en el International Center of Photography y en el  Visual Arts School of Design para continuar en la École Nationale de la Photographie de Arlés, en Francia.

Trabaja en el estudio de Alan Kaplan, prestigioso fotógrafo publicitario, y también para Mary Ellen Mark, una de las leyendas de fotografía de reportaje, contemporánea.

Tras realizar diversos talleres de especialización y participar en exposiciones individuales y colectivas aterriza en Gijón, ciudad natal de su abuelo, y le hablan del proyecto formativo de la Universidad Popular; al haber impartido docencia en Nueva York y más tarde en Madrid ya sabe lo que es sentir el gusanillo de las clases y se embarca en múltiples cursos de la UP durante diez años (1997-2007): iniciación a la fotografía –analógica, claro-, el sistema de zonas, la iluminación en fotografía,… «El planteamiento de mis clases partía de la idea de que el alumnado sintiera pasión por la fotografía, lo que no siempre era así –claro-pero tampoco me importaba; daba a conocer a autoras y a autores de actualidad, en aquella época, a otros más clásicos y aunque, en determinados casos, era consciente de que algunas imágenes no se entendían lo que sí creo haber conseguido es infundir respeto por la imagen fotográfica».  Llegó a impartir seis horas diarias de clase de temáticas diferentes y a grupos diferentes; preparar las clases de historia de la fotografía, sobre el ensayo fotográfico, sobre el reportaje o sencillamente la iniciación, la cargaba de energía. Después en clase, observar las reacciones la enriquecía aún más. Impartió el último curso de fotografía analógica en 2005. La irrupción del mundo digital le produjo un fuerte impacto pero agradece haber estado impartiendo docencia en ese momento porque la colocó ante la tesitura de tener que renovarse, y superó el reto, pero la docencia ya no fue la misma. La clase se convirtió en la explicación del funcionamiento técnico de una máquina, «como quien explica el funcionamiento de una lavadora» pero dejó de haber reflexión fotográfica, crítica,… y esto trastocó el interés que la había llevado a impartir docencia durante tanto tiempo.  Lo intentó durante dos años pero finalmente, en 2007, decidió buscar otros derroteros.

«Tengo un recuerdo muy especial y le guardo un enorme cariño a la Universidad Popular. Aprendí mucho, me encontré con alumnas y alumnos entrañables y nunca olvidaré al equipo técnico del departamento en el que confié por su gran apoyo. Siempre me sorprendió, además, el trato tan personal, cariñoso y delicado que tenían con el alumnado de los cursos».

Actualmente Mercedes Blanco se dedica a la fotografía profesional. Se ha especializado en reportajes de celebraciones (bodas, comuniones,…) con un enfoque periodístico; se trata de reportajes de boda con una gran dosis de espontaneidad sin apenas intervención ni dirección.

Desde la UP vamos a “revelarte” a ti un secreto: en breve se presentará al público la Guía de la Fototeca de Asturias. Quizá no lo recuerdes pero en los fondos de esta fototeca están unas fotos que realizaste, sobre el mundo rural asturiano, para el Muséu del Pueblu d´Asturies.

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Foto: Mercedes Blanco

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Laura Rodríguez Noval (Gijón, 1980) es Técnica Superior en Grabado y Técnicas de Estampación por la Escuela de Arte de Oviedo. Completó su formación de grabado durante un año en Litografía Viña y también cursó estudios de Restauración y conservación de bienes culturales y patrimoniales en la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias. También se formó como constructora de vitrales artísticos en Rivas Vidrio. Trabajó como restauradora de retablos, tallas, pinturas murales, y formó parte del equipo que restauró «La Iglesiona». Combina este trabajo con su labor docente,  y aunque siempre trabajó con público infantil,  desde octubre del pasado año es profesora de grabado en la Universidad Popular.

Su primer contacto con la UP fue como alumna de teatro con Felipe Ruiz de Lara, tenía 18 años «lo 20140219_105456pasé muy bien, estaba estudiando grabado, tenía que hacer un proyecto y me sirvió para relajarme y para inspirarme». También hizo cursos de cerámica con Toni Soriano y otros,  «siempre buscaba algo que me ayudara a completar mi formación, hacía seguimiento de las ofertas de la UP y me beneficié de ello porque hice cursos que me sirvieron». En su formación, Laura tocó casi todas las disciplinas artísticas porque  «siento verdadera pasión por el arte, ya sea creando, enseñando, restaurando o disfrutando como espectadora».

Ahora, como profesora dice que «la experiencia es muy buena, tengo mucha ilusión, estoy descubriendo cosas, conociendo a mucha gente y con proyectos de los que aprender y disfrutar». Define el ambiente del taller como el que se genera entre un grupo de amigos que se reúnen para trabajar, aprender y divertirse, «admiro mucho a los alumnos porque con su vida y sus trabajos, llegan al taller llenos de energía y proyectos, ponen mucho empeño y entusiasmo y eso no solo me facilita el trabajo sino que hace que me resulte muy gratificante». Describe la UP como una institución «que da opciones educativas que no hay en ningún otro sitio: buenas instalaciones, buenos precios y buen ambiente, para todos los públicos y con una variedad de temáticas que solo hay aquí».  Pero no es solo una diversión o una manera de relacionarse puesto que del taller de grabado ya salieron varias personas cuya obra fue seleccionada por Calcografía Nacional así como exposiciones individuales o colectivas. «Se trata de un taller muy prolífico en el que se experimenta con muchos materiales distintos, en el que se recicla y con un concepto de grabado muy contemporáneo, sin desdeñar las técnicas clásicas como el aguatinta y el aguafuerte». En este momento trabajan en dos proyectos expositivos, uno dedicado al Greco que se presentará en el Centro Municipal Integrado de El Llano en primavera y otro que es aún un secreto por desvelar, que se podrá disfrutar en el Centro de Cultura Antiguo Instituto en el mes de junio.

No es inusual entrar en el taller y encontrarse cartones de leche que utiliza para estampar, no es extraño verla reciclar los recortes de los recortes para crear arte. Lo que sí es cotidiano es que  Laura te reciba con su mejor sonrisa y con su buen hacer, con empeño y entusiasmo, tiñendo de arte cada rincón de este taller que ya es un clásico en la UP.

En febrero, ya no tendremos como profesoras de cocina a Carmen Menéndez Ardura y Rosa Mª Gonzalez Noval, estuvieron dando clases durante más de una década en la UP. ¡Se nos jubilan! Ambas fueron alumnas de la UP antes que profesoras. Carmen hizo cursos de asturiano, árboles de Asturias o baile tradicional y Rosa acudió a cursos de cocina y decoración del hogar. Establecieron una complicidad que las llevó a compartir cocina en el Ateneo de La Calzada en perfecta armonía y coinciden en afirmar que trabajaron muy a gusto juntas. También valoran la independencia y libertad que experimentaron en su trabajo. Sienten una verdadera satisfacción personal porque coincidieron con un gran número de personas y aprendieron un montón con ellas, no sólo de cocina, también de otras muchas cosas.

Carmen y Rosa con uno de los grupos en la cocina del Ateneo de la Calzada

Carmen y Rosa con uno de los grupos en la cocina del Ateneo de la Calzada

Carmen es autodidacta, empezó a dar clases en espacios que no eran muy adecuados para la cocina y cuando llegó a la UP se encontró como en casa, con un espacio más o menos equipado que le permitía desarrollar los cursos en buenas condiciones. Nada de sopas de ajo en microondas, nada de espacios sin agua o de fogones que no funcionaban. Ella era la encargada de impartir los cursos de Cocina y habilidades domésticas para hombres y nos cuenta que «al principio asistían hombres que lo necesitaban pues se habían separado o vivían solos, estaban cohibidos, en un espacio desconocido y tenían un gran interés, eran como esponjas». Ese perfil fue cambiando y ahora la cocina ya no les resulta un lugar tan ajeno. El último de esos cursos, en el que acabaron muy pocos alumnos, fue para ella el más nefasto de su carrera. En cambio, todos los demás los describe como maravillosos, por ejemplo masas dulces y saladas, cocina de fiambrera, cocinar en microondas, etc.

Rosa se inició en la cocina con su madre que era guisandera en un pueblo de León, asistió a cursos profesionales de repostería y fue alumna de Guiomar Leal en la UP, a la que sustituyo dando clases en las asociaciones de vecinos de Porceyo y Samartín de Güerces. Recuerda que no había casi material y «amasábamos sobre un hule que sujetaban cuatro personas por las esquinas para que no se enrollara, pero me trataron tan bien que quise seguir». Es conocida por su obsesión por la limpieza, su lema preferido es «los trapos limpios y las mangas para arriba». Su primer trabajo en la UP fue coordinando los cursos de cocinas del mundo, donde participaban muchos monitores de distintas nacionalidades (senegalesa, siria, marroquí, mexicana…) y confiesa que con ellos aprendió mucho. Posteriormente impartió cursos de cocina iniciación, cocina mexicana y repostería, que es la especialidad que más le gusta. Destaca las actividades conjuntas que se hicieron con otros cursos como fotografía o español para extranjeros en las que acababan compartiendo fotos y comida. Resultaban muy gratificantes pues había un intercambio de conocimientos y de experiencias.

Nuestras cocineras tienen previsto aprovechar mucho su tiempo libre. Seguirán yendo de monte, pasión que ambas comparten. Por su parte, Rosa quiere hacer cursos de informática en la UP y Carmen dice sin pensárselo dos veces que irá a manifestaciones y también se apuntará a cursos de la UP (el primero será teatro). Una gran noticia seguir contando con ellas, ahora de alumnas otra vez.

Desde aquí os decimos que fue un lujo teneros en nuestros fogones y un gran placer haber compartido todos estos años de docencia en la UP.

Nuestras profesoras se jubilan tras años de buen hacer en los fogones de la UP

Nuestras profesoras se jubilan tras años de buen hacer en los fogones de la UP

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Hablar de Estrella García (Urbiés, 1964) es hablar de danza contemporánea. Empezó a dar clases en la UP el segundo año que se programó, fue en el antiguo colegio Asturias y después en el Antiguo Instituto. Tenía 21 años y vivió esa experiencia con intensidad porque «para mi fue un proyecto tremendamente ilusionante, era una alternativa real a todo lo que había». Define el proyecto UP como asambleario «se debatía durante horas sobre qué hacer y cómo,  se hacían equipos de trabajo».  Durante ese tiempo creó un grupo amateur de danza que ya cumplió los 25 años, el Taller de Danza Kaos.

Ahora, otra ciudad, otros tiempos, Estrella ve un cambio en el perfil del alumnado, antes había gente mucho más joven y ahora tienen menos presencia. Probablemente sea porque antes había menos oportunidades educativas.

Trabajar con personas adultas le permitió evolucionar y crecer profesionalmente, fue un impulso para crear espacios de enseñanza, también fuera de la UP, más allá de la educación en la infancia, su academia es un ejemplo.

Su inquietud la llevó a ir buscando más formación. En los años ochenta la danza contemporánea era incipiente en España. Acudió a escuelas en el extranjero: Francia, Austria, EE.UU., Canadá, etc., pero su periplo no la hizo renunciar a buscar un camino para la danza en Asturias: Estrella García es un referente y una luchadora que hundió sus raíces en la tierra y sigue batallando por crear, difundir y enseñar «en Asturias he entregado ya hasta la sangre».

Su visión es rompedora, ajena al academicismo pero rigurosa. Pretende acabar  con los tópicos porque «el ser humano siempre ha bailado». Cree que la danza es patrimonio de la humanidad, que no debe ser elitista y que debería ser más accesible, estar más normalizada y tener presencia en los centros educativos. «La danza  nutre psíquica y físicamente, tiene gran valor como afición, una educación rica en el apartado artístico es importante, en la infancia permite aprender a dar valor a las cosas que se consiguen con esfuerzo».

Aborda todos los campos: docencia, actividad artística y también programación. En este sentido, y bajo el auspicio de su centro de danza, puso en marcha el Huerto, un espacio escénico pequeño y acogedor donde ver espectáculos y aprender a ser espectador: normas, respeto, todo ello desde un punto de vista pedagógico y desde la cercanía. En cuanto a la actividad artística, su compañía, Zigzag Danza, está creando proyectos fuera de España, con otros socios europeos o en Latinoamérica. «En España es complicado producir y poder amortizar con funciones, son tiempos malos para todo pero especialmente para el sector de arte dramático, y más desde la subida del IVA que fue nefasta» afirma Estrella, y dentro de este sector, peor aún para la danza.

Se hizo una apuesta importante y «el público de contemporánea es básicamente alumnado de la UP, un proyecto progresista que rompió moldes», nos cuenta.

Estrella rompe moldes cada día de su vida y desde luego, la danza en Asturias, sin ella, no sería lo mismo.

Si Idoia Ruiz de Lara (Madrid, 1982) fuera una de las máscaras griegas, sería sin duda la sonriente. Licenciada en Interpretación en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) y máster en artes escénicas, dirige las clases de teatro de la Universidad Popular desde el año 2012 y lo hace con pasión, conociendo «el otro lado» puesto que también fue alumna de teatro en esta casa.  

El teatro  es su mundo, formó parte de su vida desde que nació y fue asimilándolo como parte de su esencia «de forma natural, no recuerdo haber pensado en otra opción profesional». Cuenta con todo el apoyo, con la comprensión de unos padres que por ser buenos conocedores de ese mundo, no dejaron de vivir su evolución con miedo debido a la inseguridad de un sector que lo pone muy difícil.

Fue actriz del Centro Dramático Nacional con un papel en Divinas Palabras de Valle Inclán,  estuvo de gira por toda España y en Nueva York. Su inquietud y amplia formación en teatro gestual y de máscaras que la llevó a Francia o Italia no impiden que vuele con los pies pegados a la tierra y comprenda la importancia del teatro amateur, el teatro como afición en la vida de las personas.

Como alumna de UP que fue, considera que es «algo muy gratificante, encuentras un espacio para ti, para desarrollar habilidades y adquirir conocimientos, es muy motivador y permite el crecimiento personal».  También destaca el trabajo grupal y todo lo que se puede aprender de los compañeros que aportan otras perspectivas y otros procesos diferentes.  Fue  su primer aprendizaje que le aportó una base muy sólida y supuso el inicio de su carrera.  Como profesora vuelve a utilizar el adjetivo gratificante y nos cuenta que a medida que avanza cada vez está más entusiasmada porque la docencia le permite mejorar cada día. «Hay gente muy diversa lo que resulta muy enriquecedor, mi mayor objetivo es que la gente disfrute con las clases y que salgan con ganas de más». Se siente bien enseñando y nos cuenta que desarrolla mucho su creatividad. «Dar clases requiere mucha energía, relacionada con la implicación pero cuando acaba la tarde y ves que salió bien, que la gente respondió, es un subidón, te vas para casa con una sonrisa puesta».  Idoia, y citamos a Javier Almuzara, también cree que «en la seducción de los entusiasmos y en la transmisión de conocimientos con pasión que sustituye la retentiva», mejora el proceso de enseñanza porque haces tuyos esos conocimientos.

Considera que la UP es una gran oportunidad para poder acceder a muchas disciplinas y conocimientos, que es una forma de acercarse a la ciudadanía, tanto si es algo puntual, como si pasa a formar parte de la vida de las personas. Permite a la gente abrirse a nuevas materias, abrir puertas a nuevas vivencias, también puede ser una forma de complementar alguna parte de tu formación, o ser un apoyo en un momento complicado que te ayuda a gestionar tu vida y tus emociones.

Comedia y tragedia se funden cada día mientras la sonrisa de Idoia ilumina los pasillos del Antiguo Instituto, camino del taller de teatro.

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El pasado noviembre, Luis Núñez presentó  en la Noche Negra de Avilés su disco El cantar del Folganzán. Está  cocinado a fuego lento en su estudio de grabación,  con canciones que tenía guardadas, algunas  compuestas en su  época de Fuera de Serie y otras actuales.  La particularidad es que todas las canciones son en asturiano y lo más importante es que ha logrado reunir a 35 músicos  que colaboraron encantados, todos de lo más selecto y dispar del panorama asturiano desde Xuacu Amieva  a Jaime Beláustegui de Ilegales, Toli Morilla, Ramón Blanco de los Berrones, Mento Hevia, Víctor Ruiz, Bobi García, Mª Luz Cristóbal y otros muchos.  Como él nos comenta «la estructura de una canción es como una casa y los músicos lo que hacen es poner la decoración».

Su relación con la música es casual,  a sus 17 años estando  estudiando electrónica en la Universidad Laboral de Sevilla conoció a dos venezolanos que tocaban la guitarra y quedó tan impactado que se pasó un verano aprendiendo con un libro de acordes que le dejó un amigo. Al final de éste, ya componía y tocaba, llegando a ganar con Sombrero de Copa el primer Festival Villa de Gijón.

Formó Fuera de Serie en 1984, junto a  Víctor Ruiz y Amancio Sierra,  grupo muy conocido de la «movida gijonesa». En el 87 ya tenían editados dos discos y en el 90 marchan a hacer fortuna a Madrid pero la guerra del Golfo les frustra la posibilidad de que la Virgin  comercialice su disco. En el 92 aparece su último disco Mientras la ciudad  gira.  Se queda en Madrid  actuando en bares de alto standing pero siempre, claro está,  por la noche. Decide aprovechar las mañanas y hacer un curso de técnico de sonido. Regresa en el 96 y lo llaman de la Escuela Taller de Avilés para impartir cursos de técnico de sonido y es ahí donde se inicia en la docencia pasando al año siguiente a impartir este tipo de cursos en  la Universidad Popular. Al mismo tiempo se sigue formando en iluminación, acústica…que traslada a sus clases. Nos cuenta que «en aquella época el terreno era muy virgen, no había nada. Los alumnos de UP eran más adultos y estaban más motivados,  lo pasé muy bien». Se sorprende de que después de tanto tiempo lo reconozcan como el profesor que les  dio clase de técnico de sonido.  También fue el responsable de la iluminación del espectáculo de las Noches Mágicas del Jardín Botánico los dos primeros años. Nos comenta que fue bastante complejo por las características del lugar ya que toda la instalación era al aire libre.

En la actualidad quiere seguir dedicándose a la docencia y la música dejarla como un hobby pues está convencido que  su tipo de música nadie va a escucharla  en conciertos, que ni tan siquiera las novias o familiares.

Desde aquí te animamos a que sigas con las grabaciones pues esta es  todo un regalo.