Desde el 2007 Feli Soria Caro es la Directora de la Oficina de Políticas de Igualdad, pero su vida profesional está muy ligada a la historia de la Universidad Popular, tanto que llegamos a compartir despacho y responsabilidades como Directora de Programas de la UP cargo que ocupó hasta su actual destino.

En 1983, recién acabada la carrera de Psicología entra como monitora del curso de Educación sexual, posteriormente imparte otros muchos como: Psicología infantil, Técnicas de comunicación, Psicología evolutiva… Es el tiempo en el que se está formando e impulsando la participación ciudadana y por ende el feminismo. Desde la UP se promueve la Tertulia de mujeres de El Llano, esto supuso un intento de organizar a las mujeres en los barrios. En aquellas sesiones semanales se reunían unas 15 mujeres que proponían los temas a tratar en referencia a los derechos de las mujeres, también temas de sexualidad pues había muchos tabúes y desconocimiento al respecto. Además se proyectaban películas, se llevaba a profesionales de renombre para impartir conferencias y por supuesto se celebraba el 8 de marzo  y Comadres.

«Aquello duró tres años. Allí aprendí a escuchar. Algunas tenían conflictos muy graves y  me abrió los ojos a problemáticas de la mujer que yo no había vivido y esto hizo que me sensibilizase aún más. Aprendí mucho, yo les quería llevar temáticas muy teóricas muy de feminismo, pero ellas tenían otros problemas. Y hasta logramos que aprendieran a leer unas cuantas». Esta experiencia fue recogida en una publicación del Instituto Estatal de la Mujer.

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Feli destaca el papel tan importante que jugó la UP de finales de los 80 en la dinamización cultural de los barrios y la promoción del asociacionismo, convirtiéndose en eje vertebrador de todo lo que sucedía en la ciudad. «Eran tiempos en que se programaba casi a demanda de colectivos que se iban formando» y para lo que impartió diversos cursos: habilidades sociales, autoestima, educación sexual para las mujeres de las AA.VV., de los que surgió el germen de las vocalías de la mujer; con las asociaciones de madres AMAS, como se denominaban en aquellos años, impartiendo temáticas tales como prevención de las drogadicciones, trastornos del aprendizaje, fracaso escolar…;también se atendió a centros educativos, a la Casa del Maestro, ahora denominado CPR,  y  a la Casa de Encuentros de las Mujeres donde también impartió un gran número de cursos de autoestima, de relaciones de pareja, de malos tratos en la pareja, entonces no se hablaba de violencia de género y un largo etcétera ya que se trataba de trabajar con la totalidad de la comunidad.

También reseña el estudio realizado junto a otros compañeros y compañeras de la UP en colaboración con la Escuela Universitaria Jovellanos que se denominó El síndrome del ama de casa  en el que participó una muestra de 2.000 mujeres asistentes a los cursos  de UP. Este trabajo tuvo una gran repercusión por su rigor estadístico y por la escasez  de estudios sobre «el sentir» de las mujeres, llegando a ser publicado por el Instituto de la Mujer y se presentó como ponencia en el II Congreso de Neuropsiquiatría celebrado en Gijón.

En aquella época puso en marcha un área de salud junto a otros profesores y en colaboración  con los centros de Salud de Contrueces y Puerta de la Villa. Trabajaron hábitos de salud, e impartieron cursos de cocina para diabéticos, sesiones de relajación y control de la ansiedad y trajeron a profesionales para hablar de anticoncepción, enfermedades de trasmisión sexual, nuevas masculinidades… Además,  fue responsable de la docencia en diversos programas de inserción social que tenían como destinatarios entre otros a familias monoparentales y mujeres.

En 1993 saca las oposiciones de Directora de Programas de la UP de la FMCE y UP  y comienza a dirigir,  como no podría ser de otra forma,  el área de necesidades educativas  especiales.  En ese tiempo pasa a coordinar, entre otros,  programas destinados a extranjeros, a mayores e introduce por primera vez en la programación la «discriminación positiva» con cursos como: Reparaciones domésticas para mujeres, Cocina para hombres, Cocina y habilidades domésticas para hombres.

De esos años recuerda esa primera etapa que le supuso estar inmersa en el movimiento ciudadano, en el asociacionismo y mucho voluntariado ya que es una mujer infatigable cuando lucha por una causa y luego  los años de Directora de Programas ya significaron la estabilidad laboral, el conocimiento de los procesos administrativos y del funcionamiento del Ayuntamiento.

Como ya apuntamos al inicio,  en el 2007 es nombrada Directora de la Oficina de la Igualdad, pero… esa ya es otra historia.

 

 

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Casi por casualidad arribó a  la UP un verano en que se buscaba profesorado, casi por casualidad pero no del todo  ya que vivió en Gijón hasta que a  los 16 años se trasladó a Madrid para estudiar Arte Dramático en la RESAD. Su madre vivía aquí y ella volvió en esos días en que los veleros perfilan el horizonte de San Lorenzo. Vio un anuncio en que solicitaban profesorado para la UP y en 1984 comenzó a dar clases de teatro y expresión corporal.

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«Eran tantas las carencias culturales y tan grandes las ganas de aprender que la UP dio respuesta a esa necesidad acumulada durante tantos años. Dar respuesta a las inquietudes artísticas fue también otra de las grandes aportaciones de la UP a una ciudad que ya contaba con varias asociaciones teatrales pero en la que aún no existían compañías profesionales».  Marián Osácar reconoce hoy muchos rostros del teatro porque empezaron en la UP. Pero la UP no solo nutrió la profesión, también se creó una red permanente de públicos con muy buen criterio «porque no hay mejor manera de saber apreciar una puesta en escena que haber experimentado con técnicas teatrales».

 

Ve la UP como un espacio de trabajo colectivo donde sigue siendo posible asumir un mayor riesgo creativo porque no tiene la presión del mercado. En general considera que la UP sigue cubriendo esa oferta de materias no incluidas en la formación reglada y «sigue apostando por generar curiosidad e interés por los lenguajes artísticos, desarrollando habilidades, disfrute y enriquecimiento personal, a veces aplicables en la mejora y distinción de los C.V. de las personas asistentes». Para Marián la UP conserva un elemento esencial de sus inicios, poder compartir gustos y aficiones en grupos afines que, algunos de los cuales perduran.

 

Tras varios años desarrollando otras labores técnicas que la apartaron de las artes escénicas, volvió con fuerza cuando pasó a formar parte del equipo de FETEN en 1996 siguiendo a día de hoy al frente de la Feria que movía de aquella unas quince compañías y cincuenta personas acreditadas. Ahora que celebra sus 25 años, reúne a setenta y dos compañías de diecisiete países y de quince comunidades autónomas, con más de seiscientas personas acreditadas y más de ciento sesenta funciones en una feria que abraza todas las formas de expresión de las artes escénicas: teatro, danza, música… Habla con pasión de la feria y destaca la relevancia de un evento único en el Estado Español, un lugar de encuentro entre el mercado y las nuevas tendencias creativas de ámbito profesional y a su vez una oportunidad extraordinaria para que Gijón/Xixón disfrute de un festival que como tal, si no fuera feria, no sería posible organizar.

 

Para Marián, ya desde estudiante, siempre fue una prioridad la visibilidad y promoción de las artes del movimiento. A partir de 2000, apostó desde la FMCEyUP por dar un lugar a la danza contemporánea y las técnicas corporales como motor de creación, implicándose en la propuesta y puesta en marcha de un festival de danza, Danza Xixón, a partir de un congreso realizado en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. Tras 15 ediciones se puede ver el impacto en la ciudad de haber creado público específico de danza.

 

Como Jefa de Departamento de Promoción de las Artes en la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular que es, ve imprescindible destacar la importancia de la música e imagen en el tejido cultural de la ciudad. Comparte también espacios con el Taller de músicos que desarrolla festivales como el de Música Antigua o los talleres de Improvisación, o el Centro de Imagen con su ciclo anual de cine Peor Imposible. No duda en resaltar la profesionalidad de su equipo de trabajo al que considera altamente cualificado y que año tras año consigue que todos los eventos que organizan sigan creciendo, devolviendo a la ciudad el capital social que invierte, cumpliendo su labor como empleados/as públicos/as.

 

Nuestras felicitaciones por esos 25 años de FETEN… ¡¡¡y que cumpla muchos más!!!

 

Benigno%20Delmiro[2]Benigno es ante todo una persona que contagia entusiasmo, lo era entonces y continúa siéndolo ahora. No es solo su fluidez verbal, la velocidad con la que relata sus conocimientos, su expresividad corporal, sino el énfasis y la emoción con la que envuelve todo aquello que le resulta apasionante.

Entró en contacto con la Universidad Popular de Gijón a través de su primer director, Manuel García Fonseca «El Polesu». Llevaban solo un cuatrimestre de rodaje y la profesora de literatura, Guillermina, había ganado en julio la oposición de Bachillerato. Dejaba así vacantes las plazas de Creación Literaria y de Historia de la Literatura. El proyecto de la UP que, en esencia, daba prioridad absoluta a las necesidades y exigencias educativas, culturales y recreativas de cada participante, le resultó apasionante. Se presentó en concurso público y lo contrataron en septiembre de 1982. De este modo se estrenó profesionalmente como profesor de literatura en un contexto pedagógico que poco o nada tenía que ver con la enseñanza reglada.

Para organizar las clases de Creación Literaria a la manera de talleres literarios tuvo que rebuscar en una bibliografía por entonces escasa y confiar mucho en la creatividad personal. Una vez puesto en marcha cada proyecto, las sugerencias e innovaciones constantes procedían del alumnado participante, que pronto se constituyó en el eje de todo el trabajo. Es más, como no podían matricularse en el mismo curso reiteradamente, por eso de evitar el posible «clientelismo», un grupo muy numeroso de sus «ex alumnos, hombres y mujeres», formaron el «Taller de creación literaria» de reunión semanal encargado de abastecer de propuestas a las clases ordinarias y sacar adelante la revista de creación, Láudano, bajo el amparo de la propia UP. Pudo comprobar en directo como se multiplica la energía creadora cuando se siente, se reflexiona y se inventa en equipo; así como el potencial organizativo y la capacidad de convocatoria que emanaba del proyecto de educación popular UP.
En julio de 1984, ganó en Madrid una cátedra de bachillerato y se fue a Tarazona (Zaragoza).
Nos ha relatado sus recuerdos del paso por la UP pero apenas nos ha comentado nada de su currículum porque es muy humilde pero os diremos que es doctBeni-1987-webor en Filología Hispánica y catedrático de Lengua y Literatura, ahora jubilado. Es especialista en literatura minera, teniendo publicadas las siguientes obras relacionadas con ese tema: La voz en el pozo. El trabajo en las minas y su presencia en la literatura, (Madrid, Akal, 1993) y Literatura y minas en la España de los siglos XIX y XX, (Gijón, Trea, 2003). Por otro lado, es coordinador de talleres literarios e investigador en didáctica de la escritura creativa (La escritura creativa en las aulas. En torno a los talleres literarios, Barcelona, Graó, 2002). Ha sido coordinador de Cuentos de mujeres sobre la mina, (Gijón, Colección Máquina de las palabras, 2005), y preside desde sus inicios el jurado del Concurso de Relatos Mineros «Manuel Nevado Madrid» promovido por la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturias. También realiza funciones de coordinador en el equipo de redacción de la publicación de la obra Horacio el Paisano. Inició el taller literario que años después dio origen a la tertulia literaria Tom Malory de El Entrego, a través de la cual se dan a conocer nuevos escritores, y que todavía se mantiene a lo largo del tiempo después de más de 10 años de existencia, contando ya con una veintena de publicaciones. Uno de sus últimos trabajos es Nuberu, veinte años de historia, donde hace un repaso por los treinta años de historia de este mítico grupo.

«Solo estuve cuatro cuatrimestres en la UP, dos años de manera intensa, lo que para mí supuso una experiencia única, una especie de paraíso perdido al que acudo cuando contraataca la nostalgia (ahora que me acabo de jubilar) y despertaron para siempre, mi interés y compromiso con todas las experiencias de talleres literarios ocurridas en mis últimos treinta y tres años. De hecho, investigo desde hace muchos años en dos campos: el de la literatura minera y el de la escritura creativa en las aulas y en los talleres literarios, en los que participo como coordinador justo desde que dejé la UP, en 1984».

Como ya nos ha comentado se acaba de jubilar y con la misma vehemencia que usa en sus exposiciones orales nos ha regalado este apunte biográfico.
Gracias, Benigno.

 

La Universidad Popular y la asociación Alarde llevan vinculadas desde 1996 cuando se empiezan a impartir cursos de Danza y creación para adultos con discapacidad intelectual. Pasados dos años se amplía la oferta pública con talleres de música y otro taller de Danza que en la actualidad se siguen programando.

La Danza es el recurso que estrecha lazos en la colaboración continua entre Alarde y la Universidad Popular. Elena Reales es la profesora que imparte las clases con la monitora de apoyo,  Conchita Fernández. Los alumnos y alumnas, que bien se han ganado el título de «BAILARINES» por su formación, esfuerzo e ilusión, participan en diversos actos con representaciones coreográficas inspiradas en la capacidad de cada uno de ellos y su manera especial de transmitir emociones al público que les contempla.

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La asociación Alarde es una entidad sin ánimo de lucro constituida en 1995. Nació con la necesidad de tener un punto de encuentro de familias donde había al menos una persona con discapacidad. Empezaron a trabajar, como aquel que dice, dando palos de ciego porque ni la sociedad estaba preparada, ni las personas que iniciaban este proyecto sabían por donde caminar para favorecer el aprendizaje y mejorar el ocio de personas con otras capacidades.

Tras varios años de experiencia y éxitos, en 2008 se inaugura La Escuela de Arte Alarde, apoyada por el Ayuntamiento de Gijón. Es un centro abierto a la sociedad, que abarca la formación en varias disciplinas artísticas y que tiene por objetivo sembrar el gusto por el Arte. Este año 2014 el número de personas con capacidades diversas que participan en esta escuela asciende a 170.

Que el Arte siga abierto para «La Vida» y que nos dé la oportunidad de seguir creando con las capacidades de todos aquellos que se comprometen a buscar una mejora en su día a día.

Con la colaboración de Elena Reales

BRAVO ASTURIANISIMO

 

 

María MartínezMaría Martínez Rodríguez, licenciada en Químicas por la Universidad de Oviedo siempre se dedicó a la enseñanza. Finalizó sus estudios en los 80, en unos años también difíciles, con la crisis industrial acuciándonos y con mucho paro en la ciudad. Al acabar la carrera, junto con unos amigos abrió la academia Rosario Acuña en el barrio de La Arena, dedicada a dar  clases particulares a alumnado de Primaria y Secundaria. En la misma época se integra en el Equipo Promotor de la Universidad Popular y  junto a otros componentes hace un estudio de las demandas educativas de los gijoneses, labor realizada previamente al diseño de la primera oferta formativa que programó la UP en enero de 1982. A continuación pasa a hacerse cargo de alguno de los ocho cursos de Cultura General de la primera oferta.  Nos cuenta que el alumnado era mayoritariamente amas de casa que por diversas razones no habían estado escolarizadas, aunque  también acudía algún hombre y no se olvida de Pedro Rosón que empezó a asistir a cursos de Cultura General ya octogenario y continuó con Naturaleza, Historia…Tiene muy buen recuerdo del alumnado. «Se trataba de personas muy agradecidas que te trataban como a una hija. A veces, el aprendizaje resultaba muy complicado para algunas personas mayores». «Se veía muy claro el papel que cumplía la UP al atender esas necesidades,  que quizá ya no existan, pero que en los años 80 era muy necesario». Destaca el aspecto socializador que ejercía la UP en aquella etapa, pues todos los viernes tenían lugar en la Sala de Encuentros actividades culturales comoconferencias, exposiciones, tertulias literarias,  proyecciones…a las que acudían sus participantes.

Fue profesora de UP hasta que en octubre de 1988, obtuvo una plaza como interina para Secundaria en el instituto de Pravia. Posteriormente aprueba las oposiciones y empieza el típico periplo por los institutos de Candás, Vegadeo, Roces hasta que llegó a Villaviciosa donde estuvo 17 años. En la actualidad, da clases en el Calderón de la Barca de Gijón.

Reconoce que la enseñanza le gusta, los adolescentes «dentro de un orden…»,  piensa que están demasiado protegidos y eso les dificulta madurar. De su profesión lo único que no le gusta es tener que decidir quién aprueba o quién suspende, sabe que es una labor ineludible y tampoco le gustaría delegarla.

Aparte de su faceta profesional, María es una persona comprometida con muchas causas. En el año 76 se trasladó a Bilbao y  entró en contacto con el movimiento feminista, al cabo de unos años regresó a Gijón y se unió a AFA (Asociación Feminista de Asturias), además  participó en la política activamente desde partidos de izquierda y desde su fundación en  el 85 colaboró con Radio Kras, primero dirigiendo el programa de índole feminista Pisa Morena y más tarde el magacín A Contracorriente. En el 2010 deja la radio, pues necesita tiempo para dedicar a su madre. Ahora, en el día en que estaba en la radio hace las cosas que no pudo durante 25 años; pasea por el Muro, va a conferencias…«Es el primer año en estado “pasivo”, no sé cuánto me durará, estoy pensando en retomarlas cuando me jubile».

Desde aquí te decimos que no esperes demasiado pues personas como tú son muy necesarias.

José Manuel Menéndez, Felisa Soria, María Martínez y Antonio Bernardo

José Manuel Menéndez, Felisa Soria, María Martínez y Antonio Bernardo

 

miguel aire 2Miguel Quiroga (Gijón, 1978) comenzó en la danza casi por casualidad, un desafío mientras jugaba a las palas en la playa, en verano del 96 y un catálogo de la UP que su madre tenía en casa. Casi por arte de birlibirloque y sin saber muy bien de qué iba, se matriculó en Iniciación a la danza y todo cambió, se abrió una puerta casi sin que ni él mismo lo supiera y apareció un mundo, el de las artes escénicas. No era una puerta, era un portón.

Este chico tímido que se transforma por el simple hecho de hablar de danza, hizo su primer curso con Elena Reales y continuó su formación en la escuela de Estrella García, que también fue profesora de la UP. Su afición fue intensificándose y simultaneó sus estudios de Magisterio por la especialidad de Educación Física con las clases de danza, hasta tal punto que terminó la carrera en Madrid para poder acceder a cursos que aquí no había. A partir de 1999 proyecta su formación fuera de Asturias, por ejemplo en Barcelona o Viena (ImpulzTanz). Posteriormente se incorpora a Zigzag Danza, la compañía que dirige Estrella García, su vida profesional ya estaba encarrilada aunque valoraba la posibilidad de marchar de Asturias a un lugar donde estuviera más desarrollado este ámbito de las artes escénicas. Tras un curso con el senegalés James Carlès que le transmitió la importancia de quedarse y hacer proyectos en lugares periféricos, decide permanecer en Asturias. Eso le empujó, junto con Estrella García, a desarrollar desde su compañía,  un proyecto porque entendieron que aquí podían hacer una gran labor creando infraestructuras inexistentes.

En la UP empezó dando algún curso de verano y a partir de 2007 se hizo cargo de todos los cursos de danza contemporánea. También imparte cursos de danza para mayores y otros dirigidos a personas con capacidades diversas. «Cuando hablas con gente de otros sitios como Alemania o Austria, intento explicar lo que es la UP y se sorprenden bastante porque es un proyecto inclusivo y una iniciativa pública, me enorgullece formar parte de un proyecto así, sin límites de edad y con clara vocación de desarrollo de las sensibilidades artísticas». Cree que la importancia de los cursos es vital, porque «no se trata solo de lo que las personas aprenden, cambian la forma de ver las cosas, de ver la vida, de ver su propio cuerpo, empiezan trabajando con su reflejo en el espejo y a fin de curso trabajan desde su propia conciencia».

Es intérprete y director de escena en su compañía, programador en el espacio escénico El Huerto y profesor tanto en la UP como en su academia. También forma parte del Taller de danza Kaos. Con un perfil muy completo nos cuenta que «el hecho de reciclarte como docente formándote y viendo continuamente espectáculos te equilibra y te permite estar situado, estar centrado, saber dónde estás, lo que estás haciendo y lo que quieres hacer».

Le gusta la danza contemporánea y dentro de esta fue construyendo un estilo propio en el contexto de su compañía de danza, «Zigzag creó su propio estilo, cercano a la danza teatro (la tanztheater de Pina Bausch), donde el movimiento  en el espectáculo es tan importante como el vestuario, la iluminación, la coreografía, todo debe estar equilibrado».  Estuvo implicado en quince montajes de la compañía, solo como director, en Aupapá, «lo paso fatal fuera del escenario». Aunque son importantes pues «todos tienen su propia vida pero el que más me toca es Portrait porque es muy personal, lo dirigí, hice la coreografía y lo interpreté yo solo, es una pequeña autobiografía, mi experiencia tras diez años en la compañía, por qué elegí esto, por qué me subo a un escenario a exponer mi intimidad, mi mundo interior, cuáles son mis motivos, etc.».

Miguel habla de la necesidad de dar una visión aperturista de la danza que acompañó al ser humano, hombres y mujeres, desde el principio de los tiempos. La visión típica del ballet clásico es muy reduccionista, la danza es mucho más y quiere transmitir eso, acabar con algunos estigmas sobre masculinidad y danza. También habla de cómo se va creando público poco a poco y cómo en tiempos de crisis es un buen momento para volver a la esencia y soltar el lastre de todo lo superfluo, un buen momento para volver al origen de las cosas, «al plantearte si continuar, redescubres las motivaciones, lo que te empuja a seguir, es volver a empezar pero con una experiencia de quince años».

Como los  grandes bailarines, Miguel va sobrado de técnica y es genial por su pasión. ¡Qué empiece el espectáculo!

 

Julio Gónzalez Fernández nació en Avilés en 1957, más conocido como Gilsanz, es uno de los guitarristas más relevantes del panorama asturiano.

Su formación musical se inicia cuando a los doce años recibe sus primeras lecciones de solfeo y guitarra del violinista Luis Magín aunque su afición comienza antes pues cuenta que le llamaba la atención el sonido que escuchaba en los discos de Manuel Cubedo y Carlos Gardel que su padre ponía los domingos y así, para practicar, se hizo una guitarra de cartón y la siguiente se la trajeron los Reyes.

A finales de los sesenta, un día escucha en la radio a Django Reindhart y empieza su atracción por la guitarra acústica. «El rock llegó más tarde» dice. Influenciado primero por los Beatles  y luego por los discos que le iban pasando de Led Zeppelin, Jimmy Hendrix y Eric Clapton, aprendió a tocar sus canciones destrozando vinilos a base de ponerlos una y otra vez.

En los 70, forma su primer grupo Barbacoa, que con el tiempo se convertirá en Trafalgar. Más tarde tocó con Grisú. Compró su primera Stratocaster, en una tienda de electrodomésticos pues de aquella no había tiendas de música, que tardó tres años en pagar pues costaba cincuenta y ocho mil pesetas  de las de entonces.

Se matriculó en Minas que abandonó cuando decidió que lo suyo era la música y marchó a Madrid a estudiar en el Conservatorio y a tocar para autofinanciarse.

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Después de un parón por hacer la mili volvió a Madrid. Un amigo suyo envió unas cintas a la compañía Guimbarda y, aunque no le grabaron un disco, le pusieron en contacto con Vainica Doble que necesitaba un guitarrista y a partir de ahí cambia su suerte pues toca con Hilario Camacho, Sabina, Aute y sobre todo con Ramoncín con el que tuvo la oportunidad de grabar en los mejores estudios de Inglaterra. Fue en estos años cuando conoció a Brian May, guitarrista de Queen, con el que hizo un solo inolvidable y también compartió escenario con Gary Barnacle saxofonista de grandes intérpretes como Tina Turner, Paul Mc Cartney y otros.

Corren los 90 y decide abandonar Madrid para instalarse en Asturias «volví buscando calidad de vida». En esta época, mientras daba clases de guitarra, algo que nunca ha dejado de hacer, probó suerte como hostelero. «La Mercería era un bar de Galiana con una filosofía particular, la de ser un sitio para la buena música».

Formó el grupo The Mejores para componer sus propios temas, produjo el disco de la banda de heavy metal Marvel, tocó en la orquesta  Los Archiduques y entra en Los Berrones con los que sigue en la actualidad.

Ha colaborado también con Xulio Antidio, Chus Pedro, Pipo Prendes, Coral Polifónica Gijonesa Anselmo Solar, Danny Daniel y  Martha Reeves, entre otros muchos.

En 1995 comienza su etapa en la UP como profesor de eléctrica y posteriormente de acústica.

«Me gusta enseñar porque lo de dar clases tiene su rollo aunque cuando empecé no tenía ni idea. Al principio seguía la programación que había preparado pero dada la heterogeneidad de los grupos tenía que ir adaptándola a los intereses y expectativas del alumnado. Es una experiencia enriquecedora de la que se aprende mucho y que además me ha servido para hacer amistad con gente muy diversa con la que sino no me hubiera encontrado».

Actualmente toca también en la banda J Hidden, en Bloody Mary, en la suya propia Julio Gilsanz Blues Band, en Blackbird y en The Logical Dream que se presenta en la Sala Acapulco de Gijón el próximo 23 de mayo para rendir tributo a Supertramp.

¡Maneras de vivir hay muchas y la que tú elegiste es una de las mejores!